A principios de la década de 2010, cuando los memes empezaban a convertirse en el nuevo lenguaje universal de internet, una foto de anuario de un instituto con apariencia torpemente desafortunada empezó a circular por foros y unas redes sociales en plena explosión.
El rostro del protagonista (sonrisa incómoda, ortodoncia y un chaleco peculiar) se convirtió en uno de los memes más reconocibles de la historia: «Bad Luck Brian». Kyle Craven, el estudiante de Ohio que estaba tras ese meme, nunca imaginó que una broma escolar terminaría definiendo su identidad digital durante años.
El meme nació oficialmente el 23 de enero de 2012, cuando Ian Davies, amigo de Craven desde la infancia, subió a Reddit una antigua foto de su anuario escolar con el pie «Hace el examen de conducir… recibe su primer DUI» (conducir bajo los efectos del alcohol). Aquella imagen, que era en realidad una foto deliberadamente exagerada que el propio Kyle había hecho para hacer el ridículo, empezó a multiplicarse con nuevas frases que describían situaciones de infortunio absurdo.
En cuestión de semanas, «Bad Luck Brian» se convirtió en uno de los formatos de meme más populares. El chiste era simple: cada versión contaba una desgracia cotidiana llevada al extremo. Craven pasó de ser un estudiante anónimo a una celebridad de internet. Marcas como McDonald’s o Volkswagen lo utilizaron en campañas publicitarias, y su imagen comenzó a aparecer en merchandising de todo tipo, como camisetas o juegos. En el auge del meme, Craven llegó a ganar entre 15.000 y 20.000 dólares anuales por derechos de imagen.
Después del pico de éxito, Craven optó por orientarse a una vida relativamente normal. Estudió gestión de la construcción en la Universidad de Kent y empezó a trabajar en la empresa de su familia, dedicada a construir especialmente iglesias. En 2025 aparecía en algunos medios de comunicación locales cuando participó en la compra de Quaker Square, un histórico complejo comercial de Akron, para un proyecto de desarrollo inmobiliario. Aun así, nunca se desligó del meme.
En 2021 aprovechó el auge de los NFT y vendió el meme original por unos 36.000 dólares, una cifra que demostró que aquel chiste viral seguía teniendo valor en la economía digital. Participa ocasionalmente en eventos ligados a la cultura de internet alrededor del mundo, como el Doge Day de Tokio, y, actualmente, publicita en sus redes sociales su propio merchandising de «Bad Luck Brian», como camisetas, puzzles, pegatinas, tazas o pósters.
Un amigo de Kyle Craven lo hizo famoso en 2012 al recuperar una foto de anuario exagerada a propósito. Su protagonista, constructor de profesión, todavía vende merchan de la foto.
A principios de la década de 2010, cuando los memes empezaban a convertirse en el nuevo lenguaje universal de internet, una foto de anuario de un instituto con apariencia torpemente desafortunada empezó a circular por foros y unas redes sociales en plena explosión.
El rostro del protagonista (sonrisa incómoda, ortodoncia y un chaleco peculiar) se convirtió en uno de los memes más reconocibles de la historia: «Bad Luck Brian». Kyle Craven, el estudiante de Ohio que estaba tras ese meme, nunca imaginó que una broma escolar terminaría definiendo su identidad digital durante años.
El meme nació oficialmente el 23 de enero de 2012, cuando Ian Davies, amigo de Craven desde la infancia, subió a Reddit una antigua foto de su anuario escolar con el pie «Hace el examen de conducir… recibe su primer DUI» (conducir bajo los efectos del alcohol). Aquella imagen, que era en realidad una foto deliberadamente exagerada que el propio Kyle había hecho para hacer el ridículo, empezó a multiplicarse con nuevas frases que describían situaciones de infortunio absurdo.
En cuestión de semanas, «Bad Luck Brian» se convirtió en uno de los formatos de meme más populares. El chiste era simple: cada versión contaba una desgracia cotidiana llevada al extremo. Craven pasó de ser un estudiante anónimo a una celebridad de internet. Marcas como McDonald’s o Volkswagen lo utilizaron en campañas publicitarias, y su imagen comenzó a aparecer en merchandising de todo tipo, como camisetas o juegos. En el auge del meme, Craven llegó a ganar entre 15.000 y 20.000 dólares anuales por derechos de imagen.
Después del pico de éxito, Craven optó por orientarse a una vida relativamente normal. Estudió gestión de la construcción en la Universidad de Kent y empezó a trabajar en la empresa de su familia, dedicada a construir especialmente iglesias. En 2025 aparecía en algunos medios de comunicación locales cuando participó en la compra de Quaker Square, un histórico complejo comercial de Akron, para un proyecto de desarrollo inmobiliario. Aun así, nunca se desligó del meme.
En 2021 aprovechó el auge de los NFT y vendió el meme original por unos 36.000 dólares, una cifra que demostró que aquel chiste viral seguía teniendo valor en la economía digital. Participa ocasionalmente en eventos ligados a la cultura de internet alrededor del mundo, como el Doge Day de Tokio, y, actualmente, publicita en sus redes sociales su propio merchandising de «Bad Luck Brian», como camisetas, puzzles, pegatinas, tazas o pósters.
20MINUTOS.ES – Gente
