Durante años, su nombre quedó ligado a un instante muy concreto de la televisión en directo. Pero la historia de Manel Navarro va bastante más allá de aquel momento incómodo en el Festival de Eurovisión. Entre la etiqueta del «gallo» y su retirada mediática, hay una trayectoria que explica mejor qué ocurrió y dónde está ahora.
Antes de convertirse en fenómeno viral de un modo, probablemente, poco deseado, Navarro había empezado a abrirse camino en la música. Nacido en Sabadell en 1996, comenzó subiendo versiones de temas a redes sociales y participando en pequeños proyectos musicales que le permitieron ganar cierta visibilidad entre el público joven. Su salto a la fama llegó en 2017, cuando fue elegido representante de España en Eurovisión con la canción Do it for your Lover.
Aquella actuación, sin embargo, quedó marcada por un fallo vocal —el famoso «gallo»— en uno de los momentos clave de la canción. La imagen se difundió de forma masiva y se convirtió en meme casi instantáneo, eclipsando cualquier otra lectura sobre su propuesta artística. Más allá del error puntual, España terminó en una de las últimas posiciones del certamen, lo que contribuyó a que su figura quedara asociada durante años a ese episodio.
El impacto mediático fue inmediato… y poco amable. Navarro pasó de ser una joven promesa a convertirse en blanco de críticas, bromas y comentarios que, en muchos casos, traspasaron lo musical para entrar en lo personal. Aquella exposición, sumada a la presión que conlleva representar a un país en un evento como Eurovisión, terminó afectando a su relación con la industria.
Tras el certamen, publicó algunos temas y trató de reconducir su carrera, pero el ruido alrededor de su nombre hacía difícil cualquier intento de normalización. Con el tiempo, optó por alejarse del foco mediático y reducir su presencia pública. Como han señalado algunos medios, el propio artista ha reconocido que aquel momento marcó un antes y un después en su vida, no solo a nivel profesional, sino también emocional.
Lejos de insistir en la exposición, Navarro eligió priorizar su bienestar y replantear su relación con la música desde un lugar menos mediático.
En la actualidad, el cantante aún mantiene un perfil mucho más bajo. Aunque no ha dejado la música, sí ha dejado atrás la dinámica de promoción intensiva. Su actividad se centra en proyectos más puntuales, en colaboraciones con otros artistas y en una relación con su carrera artística mucho más calmada.
El cantante ha hablado sobre cómo vivió aquella etapa, cómo ha aprendido a relativizar lo ocurrido y, lejos de renegar de Eurovisión, lo integra como parte de su historia, aunque sin permitir que lo defina.
Después de su actuación en el Festival de Eurovisión de 2017 representando a España, Navarro quedó ligado, casi exclusivamente, a su «gallo» en directo.
Durante años, su nombre quedó ligado a un instante muy concreto de la televisión en directo. Pero la historia de Manel Navarro va bastante más allá de aquel momento incómodo en el Festival de Eurovisión. Entre la etiqueta del «gallo» y su retirada mediática, hay una trayectoria que explica mejor qué ocurrió y dónde está ahora.
Antes de convertirse en fenómeno viral de un modo, probablemente, poco deseado, Navarro había empezado a abrirse camino en la música. Nacido en Sabadell en 1996, comenzó subiendo versiones de temas a redes sociales y participando en pequeños proyectos musicales que le permitieron ganar cierta visibilidad entre el público joven. Su salto a la fama llegó en 2017, cuando fue elegido representante de España en Eurovisión con la canción Do it for your Lover.
Aquella actuación, sin embargo, quedó marcada por un fallo vocal —el famoso «gallo»— en uno de los momentos clave de la canción. La imagen se difundió de forma masiva y se convirtió en meme casi instantáneo, eclipsando cualquier otra lectura sobre su propuesta artística. Más allá del error puntual, España terminó en una de las últimas posiciones del certamen, lo que contribuyó a que su figura quedara asociada durante años a ese episodio.
El impacto mediático fue inmediato… y poco amable. Navarro pasó de ser una joven promesa a convertirse en blanco de críticas, bromas y comentarios que, en muchos casos, traspasaron lo musical para entrar en lo personal. Aquella exposición, sumada a la presión que conlleva representar a un país en un evento como Eurovisión, terminó afectando a su relación con la industria.
Tras el certamen, publicó algunos temas y trató de reconducir su carrera, pero el ruido alrededor de su nombre hacía difícil cualquier intento de normalización. Con el tiempo, optó por alejarse del foco mediático y reducir su presencia pública. Como han señalado algunos medios, el propio artista ha reconocido que aquel momento marcó un antes y un después en su vida, no solo a nivel profesional, sino también emocional.
Lejos de insistir en la exposición, Navarro eligió priorizar su bienestar y replantear su relación con la música desde un lugar menos mediático.
En la actualidad, el cantante aún mantiene un perfil mucho más bajo. Aunque no ha dejado la música, sí ha dejado atrás la dinámica de promoción intensiva. Su actividad se centra en proyectos más puntuales, en colaboraciones con otros artistas y en una relación con su carrera artística mucho más calmada.
El cantante ha hablado sobre cómo vivió aquella etapa, cómo ha aprendido a relativizar lo ocurrido y, lejos de renegar de Eurovisión, lo integra como parte de su historia, aunque sin permitir que lo defina.
20MINUTOS.ES – Gente
