La joven, de 22 años, alza su voz en Caracas en medio del terror chavista Leer La joven, de 22 años, alza su voz en Caracas en medio del terror chavista Leer
El vídeo dio la vuelta al mundo de las redes sociales: una jovencita venezolana, en perfecto inglés, exigiendo a la revolución bolivariana que pare la persecución y libere a los presos políticos. Palabras rotundas desde dentro del monstruo, desde la propia Caracas, donde casi nadie se atreve a hablar.
A Rosa Cucunuba ya la conocían en la Universidad Central de Venezuela (UCV), el mayor centro público del país, porque su lista Salvemos la U, con Migueangel Suárez a la cabeza, ganó a finales de 2024 las elecciones de la Federación de Centros Universitarios (FCU).
Al frente de la FCU han estado líderes de la importancia de Juan Requesens o su hermana Rafaela, un puntal de lucha contra el chavismo. Y ahora, cuando se ha abierto una ventana de esperanza en medio de la peor oscuridad, tanto Suárez como Cucunuba han alzado sus voces para unirse a los familiares y activistas que demandan desde hace dos semanas la libertad de sus seres queridos.
Natural de San Fernando de Apure, llano venezolano fronterizo con Colombia, Cucunuba vive desde niña en San Antonio de los Altos, cercano a Caracas, y en la propia capital. Tiene 22 años, estudia Derecho y ese inglés que parece de Harvard lo aprendió de forma autodidacta, como el italiano.
Pero lo que más llama la atención de esta joven liberal, militante de Vente Venezuela, partido de María Corina Machado, es su valentía: pese a la represión, pese al hostigamiento, se ha atrevido a desafiar al chavismo, como Suárez. Una actitud que se da a cuentagotas en una sociedad aterrorizada. Otros dos dirigentes opositores, Alfredo Ramos y Andrés Velásquez, también han abandonado la clandestinidad.
Pregunta. Suárez y usted se han puesto al frente del grupo de estudiantes que se han unido a las vigilias frente a las cárceles.
Respuesta. Tras el 3 de enero se ha abierto una oportunidad, una puerta, gracias a la presión de EEUU, para la excarcelación de los presos políticos. Venezuela tiene 1.500 presos políticos (sumando los casos sin reportar que están apareciendo), con algunos encarcelados desde el año 2000. Es una locura. Con el anuncio de las excarcelaciones, los familiares se han plantado a las afueras de los centros de reclusión. Hasta la fecha ni siquiera han excarcelado a 200. Las familias pernoctan a la espera de sus seres queridos.
P. Hay múltiples denuncias, tanto de Naciones Unidas como de organizaciones de derechos civiles, sobre las condiciones inhumanas en las que malviven los presos políticos.
R. Tenemos información de primera mano y los testimonios son desgarradores. En Zona 7, por ejemplo, son terribles (se refiere a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, dirigida ahora por el mayor general Gustavo González López, el hombre fuerte de Delcy Rodríguez). Pasan días completos sin comer, les someten a torturas, los aíslan por completo y pierden la noción del tiempo, en celdas sin ventanas y con un bombillo blanco para que no sepan si es de día o de noche. Hace unos días denunciamos la muerte de uno de ellos.
P. El fin de semana pasado comenzaron a hostigar a las familias, tras la incorporación de grupos de estudiantes.
R. Sí, nosotros fuimos y tuvimos una vigilia. Subimos hasta la entrada del centro de reclusión, nunca lo habíamos hecho. Y la respuesta de ellos fue poner un piquete de policías para impedir que subiéramos. Una cosa es verlo y otra vivirlo, es desgarrador. Nuestro llamado es a empatizar con la causa, no sólo es una causa de los familiares, es de todos los venezolanos. Tenemos que elevar la voz y que el país y el mundo se dé cuenta de lo que está pasando.
P. Pero hasta ahora sólo un par de dirigentes han salido de la clandestinidad, al margen de ustedes los estudiantes.
R. Pero la gente está saliendo y se está sumando. El cambio del 3 de enero en adelante es impresionante. Hemos roto el silencio. Los que estamos dentro nos damos cuenta de que está creciendo. La dirigencia estudiantil de la UCV dio un paso adelante y detrás se están sumando otras universidades, como la Simón Bolívar, la Católica y la Monteávila. Una muchacha de esta universidad privada incluso estaba dispuesta a declarar a los medios. Yo me dije wow, vamos sumando. Hemos dado un paso muy grande. Es evidente que no todos se suman de forma presencial, pero hasta donaciones nos están llegando: comida, enlatados, ropa para los familiares que pernoctan. En esta situación tan difícil el venezolano demuestra que está a la altura, a pesar de todo.
P. ¿Se puede romper el muro de pánico impuesto desde la campaña de terror tras el megafraude electoral del 2024?
R. Nadie está exento de miedo, todos tenemos miedo por estos abusos sistemáticos de las personas que siguen estando en el poder. Hemos sufrido persecución… Pero me da más miedo seguir viviendo este abuso sistemático. Y ahora ha llegado la oportunidad de alzar la voz, tomar la iniciativa, hablar y que la gente deje el miedo a un lado. Tengo confianza de que de forma cívica y pacífica la sociedad civil se sume a la causa para lograr la liberación de todos los presos políticos. No puede haber un debate sobre la mesa de transición sin la libertad previa de todos ellos.
P. Personalmente, ¿también siente ese miedo?
R. Claro, como te dije, nadie está exento de ese miedo. Pero al final más miedo me da no vivir en democracia. Yo nací y crecí en este sistema… Al asumir la FCU junto a todos los muchachos, asumí el compromiso y la responsabilidad. El movimiento estudiantil ha cumplido un rol histórico (en 2007, los estudiantes derrotaron a Chávez en el referéndum para perpetuarse en el poder) en todo lo que ha pasado en el país. Evidentemente hay miedo, pero tú asumes la responsabilidad y sabes las consecuencias que puede acarrear. Aquí estamos, aquí seguimos.
P. ¿Te han hostigado personalmente?
R. Sí, el año pasado viví la persecución muy de cerca. [Prefiere omitir detalles por seguridad]. Aquí adentro nadie está exento de que algo le pueda pasar.
P. ¿Tuvo también que esconderse durante este año y medio de recrudecimiento de la represión?
R. Sí, en diferentes ocasiones. Cuando hacemos algunas declaraciones y entrevistas para meter presión nos hemos guardado durante un tiempo para que se calmen las aguas y luego volver a salir.
P. ¿Cuántos estudiantes siguen presos en la Venezuela del chavismo reciclado?
R. Actualmente tenemos 47 detenciones arbitrarias. Vamos a hacer este miércoles [por ayer] una propuesta creativa para su liberación, los hay con condiciones muy delicadas de salud. En la Facultad de Derecho tenemos un compañero, Roalmi Cabeza, encarcelado desde hace más de un año. En la noche también vamos a hacer una vigilia por ellos.
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