Casi siempre, al hablar de relaciones en Hollywood, se tiende a repasar la lista de parejas y conexiones amorosas entre los actores y actrices del star system. Sin embargo, no son tantas las ocasiones en las que se centra la mirada en las amistades duraderas, esas que han durado más de tres décadas y hay pocas opciones de que se rompa. Por poner un ejemplo, la que protagonizan Sarah Paulson y Pedro Pascal, hoy por hoy dos de los nombres más importantes de la industria pero que comenzaron con pequeños papeles hasta que por fin alcanzaron el estrellato.
Ella antes que él, todo hay que decirlo, de manera que incluso hubo de ayudar económicamente al intérprete chileno para que subsistiera mientras continuaba buscándose un hueco en el mundillo. De hecho, su amistad ha sido uno de los grandes puntos de la última entrevista que ha concedido la actriz de 51 años —Pascal los cumplirá en abril—, en una aparición en el programa de Andy Cohen, Watch What Happens Live, en el que entre bromas no ha dudado en lanzar elogios a su compañero de profesión, repasando asimismo su vida en común.
En un momento dado, le pidieron a Paulson que revelase algo sobre Pascal que casi nadie supiese y, con humor, no dudó al contestar que es «a bitch baby», algo así como «un jodido niño mimado». Tras las risas de los asistentes, la actriz explicó que lo decía en broma, si bien agregó: «Bueno, como que tiene muchas exigencias, sabes. Y yo creo que él diría lo mismo de mí. Es que somos como un hermano y una hermana». Y en realidad algo de «mimado» sí que lo llegó a tener, porque hubo una época en la que fue Sarah quien le daba parte de su sueldo para que pudiese comer.
Para entenderlo, hay que remontarse a principios de los años 90, cuando los dos, en la veintena y con ganas de comerse el mundo, están en Nueva York. Pascal se acababa de mudar para estudiar en la Escuela de Artes Tisch, que forma parte de la Universidad de Nueva York, desde California, mientras que Paulson vivía en la Gran Manzana desde niña. El primer amigo que el actor hizo en la universidad había estudiado con la intérprete, por lo que pronto se conocieron y conectaron.
En una de las entrevistas conjuntas —es algo habitual en ellos hacer cosas como si fueran pareja, porque también han posado en varias alfombras rojas— que han concedido a Interview, explicaron que solían hacer novillos entre todo el grupo para ir al cine. Según revelaron, su «primer paso hacia la unión» que ahora mantienen coincidió con su «primer momento con una celebridad»: cuando se encontraron con Woody Harrelson en un parque. «A nadie más le importó, pero nosotros dos éramos los únicos que le conocíamos y tuvimos nuestro momento de fans locas», revelaron, así como que esa noche bebieron de más y Pascal acabó siendo atropellado por un taxi en la Quinta Avenida sin mayores consecuencias.
Poco después de aquello, en 1994, Sarah Paulson comenzó a descollar, debutando en Broadway y con un papel episódico en Ley y Orden. Tras ello, pasa a la pequeña pantalla y tiene su primer personaje en el cine con el thriller Levitation, a lo que seguirían Aprendiendo a vivir y ¿En qué piensan las mujeres?, que daban una muestra de su talento. Es decir, que lo había conseguido, aunque nada comparable a lo que han supuesto, desde 2011, sus colaboraciones con Ryan Murphy y la saga American Horror Story y American Crime Story. . «Por muy duros que fueran aquellos años para quienes te conocemos, fue como ver un cohete. Era como decir: ‘Ella lo está consiguiendo», diría más tarde Pascal sobre su amiga.
Porque en su caso no fue en absoluto así. Apenas si había conseguido aparecer en un capítulo de Buffy, cazavampiros antes del cambio de siglo y, con la mudanza de Paulson a Los Ángeles, había perdido además una amiga, dado que Sarah no paraba de aceptar papeles, apenas si se veían y casi dejaron de estar en contacto. «Yo me fui a Los Ángeles por un tiempo, pero luego regresé a Nueva York», explicó Pascal sobre una etapa en la que creyó que había terminado por completo su carrera. Al fin y al cabo, él apenas si se ganaba la vida como camarero, trabajando en obras de teatro menores y apareciendo en series como Sin Rastro o la mencionada Ley y Orden en roles que no le permitían explotar su talento.
Pero aquella etapa en California le sirvió para reconectar con su gran amiga. «Incluso después de volver a Nueva York, de alguna manera, habíamos entrado en el segundo capítulo de nuestra amistad: nos encariñamos tanto que desde entonces no hemos podido separarnos», dijo el actor. También tendría algo que ver, quizá, que Paulson le pagó alguna que otra factura. «Él lo ha contado ya públicamente alguna vez, pero hubo momentos en los que le daba mis dietas de un trabajo en el que estaba inmersa, parte de mi sueldo, para que tuviera dinero para comer y mantenerse», llegó a decir Paulson a Esquire en 2023.
Y es que, como la actriz ha llegado a revelar en una entrevista para Vanity Fair, «nadie era más divertido» que Pascal, si bien nadie parecía verlo. «Estaba… triste. Hay un profundo dolor que vive tras sus ojos del que nunca ha intentado esconderse, y creo que es lo que lo hace tan transparente como actor. Aquella era simplemente magnético para mí cuando era joven y lo sigue siendo hoy en día», loó al actor, quien le debe su carrera actual. Porque en 2013 llegó el punto de inflexión para Pedro, Juego de tronos.
Y aquel papel de Oberyn Martell se lo consiguió Paulson. Fue ella quien le pasó su prueba de casting a una buena amiga suya, la actriz Amanda Peet, para que esta se lo enseñase a su esposo, no otro que David Benioff, uno de los showrunners de la serie. Tras aparecer en la serie, llegaría su siguiente éxito, Narcos. Y en apenas una década se ha convertido en uno de los actores más aclamados de todo Hollywood. Y todo ello sin que se haya acabado jamás su amistad con Paulson.
Los actores se conocen desde hace alrededor de tres décadas, cuando comenzaban en la interpretación.
Casi siempre, al hablar de relaciones en Hollywood, se tiende a repasar la lista de parejas y conexiones amorosas entre los actores y actrices del star system. Sin embargo, no son tantas las ocasiones en las que se centra la mirada en las amistades duraderas, esas que han durado más de tres décadas y hay pocas opciones de que se rompa. Por poner un ejemplo, la que protagonizan Sarah Paulson y Pedro Pascal, hoy por hoy dos de los nombres más importantes de la industria pero que comenzaron con pequeños papeles hasta que por fin alcanzaron el estrellato.
Ella antes que él, todo hay que decirlo, de manera que incluso hubo de ayudar económicamente al intérprete chileno para que subsistiera mientras continuaba buscándose un hueco en el mundillo. De hecho, su amistad ha sido uno de los grandes puntos de la última entrevista que ha concedido la actriz de 51 años —Pascal los cumplirá en abril—, en una aparición en el programa de Andy Cohen, Watch What Happens Live, en el que entre bromas no ha dudado en lanzar elogios a su compañero de profesión, repasando asimismo su vida en común.
En un momento dado, le pidieron a Paulson que revelase algo sobre Pascal que casi nadie supiese y, con humor, no dudó al contestar que es «a bitch baby», algo así como «un jodido niño mimado». Tras las risas de los asistentes, la actriz explicó que lo decía en broma, si bien agregó: «Bueno, como que tiene muchas exigencias, sabes. Y yo creo que él diría lo mismo de mí. Es que somos como un hermano y una hermana». Y en realidad algo de «mimado» sí que lo llegó a tener, porque hubo una época en la que fue Sarah quien le daba parte de su sueldo para que pudiese comer.
Para entenderlo, hay que remontarse a principios de los años 90, cuando los dos, en la veintena y con ganas de comerse el mundo, están en Nueva York. Pascal se acababa de mudar para estudiar en la Escuela de Artes Tisch, que forma parte de la Universidad de Nueva York, desde California, mientras que Paulson vivía en la Gran Manzana desde niña. El primer amigo que el actor hizo en la universidad había estudiado con la intérprete, por lo que pronto se conocieron y conectaron.
En una de las entrevistas conjuntas —es algo habitual en ellos hacer cosas como si fueran pareja, porque también han posado en varias alfombras rojas— que han concedido a Interview, explicaron que solían hacer novillos entre todo el grupo para ir al cine. Según revelaron, su «primer paso hacia la unión» que ahora mantienen coincidió con su «primer momento con una celebridad»: cuando se encontraron con Woody Harrelson en un parque. «A nadie más le importó, pero nosotros dos éramos los únicos que le conocíamos y tuvimos nuestro momento de fans locas», revelaron, así como que esa noche bebieron de más y Pascal acabó siendo atropellado por un taxi en la Quinta Avenida sin mayores consecuencias.
Poco después de aquello, en 1994, Sarah Paulson comenzó a descollar, debutando en Broadway y con un papel episódico en Ley y Orden. Tras ello, pasa a la pequeña pantalla y tiene su primer personaje en el cine con el thriller Levitation, a lo que seguirían Aprendiendo a vivir y ¿En qué piensan las mujeres?, que daban una muestra de su talento. Es decir, que lo había conseguido, aunque nada comparable a lo que han supuesto, desde 2011, sus colaboraciones con Ryan Murphy y la saga American Horror Story y American Crime Story. . «Por muy duros que fueran aquellos años para quienes te conocemos, fue como ver un cohete. Era como decir: ‘Ella lo está consiguiendo», diría más tarde Pascal sobre su amiga.
Porque en su caso no fue en absoluto así. Apenas si había conseguido aparecer en un capítulo de Buffy, cazavampiros antes del cambio de siglo y, con la mudanza de Paulson a Los Ángeles, había perdido además una amiga, dado que Sarah no paraba de aceptar papeles, apenas si se veían y casi dejaron de estar en contacto. «Yo me fui a Los Ángeles por un tiempo, pero luego regresé a Nueva York», explicó Pascal sobre una etapa en la que creyó que había terminado por completo su carrera. Al fin y al cabo, él apenas si se ganaba la vida como camarero, trabajando en obras de teatro menores y apareciendo en series como Sin Rastro o la mencionada Ley y Orden en roles que no le permitían explotar su talento.
Pero aquella etapa en California le sirvió para reconectar con su gran amiga. «Incluso después de volver a Nueva York, de alguna manera, habíamos entrado en el segundo capítulo de nuestra amistad: nos encariñamos tanto que desde entonces no hemos podido separarnos», dijo el actor. También tendría algo que ver, quizá, que Paulson le pagó alguna que otra factura. «Él lo ha contado ya públicamente alguna vez, pero hubo momentos en los que le daba mis dietas de un trabajo en el que estaba inmersa, parte de mi sueldo, para que tuviera dinero para comer y mantenerse», llegó a decir Paulson a Esquire en 2023.
Y es que, como la actriz ha llegado a revelar en una entrevista para Vanity Fair, «nadie era más divertido» que Pascal, si bien nadie parecía verlo. «Estaba… triste. Hay un profundo dolor que vive tras sus ojos del que nunca ha intentado esconderse, y creo que es lo que lo hace tan transparente como actor. Aquella era simplemente magnético para mí cuando era joven y lo sigue siendo hoy en día», loó al actor, quien le debe su carrera actual. Porque en 2013 llegó el punto de inflexión para Pedro, Juego de tronos.
Y aquel papel de Oberyn Martell se lo consiguió Paulson. Fue ella quien le pasó su prueba de casting a una buena amiga suya, la actriz Amanda Peet, para que esta se lo enseñase a su esposo, no otro que David Benioff, uno de los showrunners de la serie. Tras aparecer en la serie, llegaría su siguiente éxito, Narcos. Y en apenas una década se ha convertido en uno de los actores más aclamados de todo Hollywood. Y todo ello sin que se haya acabado jamás su amistad con Paulson.
20MINUTOS.ES – Gente
