El metal precioso camina hacia los 5.000 dólares por onza tras duplicar su precio en los últimos 15 meses. Los españoles que invierten en lingotes se han multiplicado desde septiembre, aunque el producto no llega por la altísima demanda que hay en Europa Leer El metal precioso camina hacia los 5.000 dólares por onza tras duplicar su precio en los últimos 15 meses. Los españoles que invierten en lingotes se han multiplicado desde septiembre, aunque el producto no llega por la altísima demanda que hay en Europa Leer
La fiebre del oro del siglo XIX ha vuelto. Este metal precioso está al borde de superar los 5.000 dólares por onza por primera vez en su historia después de haber marcado 53 máximos históricos desde que arrancó 2025, coincidiendo con la presidencia de Donald Trump en EEUU. ¿Casualidad? Nadie lo cree. La incertidumbre que ha introducido el líder republicano en el tablero internacional no encuentra precedentes, no solo por el nivel de sus amenazas sino sobre todo por la falta de concreción en sus afirmaciones. La última batalla dialéctica entre la Casa Blanca y la Unión Europea ha tenido como protagonista a Groenlandia y la posibilidad de una toma por la fuerza de su territorio por parte de EEUU… aunque de aquella fanfarronería ya solo queda el impacto sobre el precio del oro, que se ha disparado otro 7% la última semana. Y esto se ve en la calle donde hay más gente que compra… y también que vende.
«Existe una altísima demanda tanto de oro como de plata a nivel particular tanto en España como en Europa. Desde septiembre está siendo una locura. El oro va llegando con cuentagotas, pero la plata se está quedando colgada porque no llega al público retail (o minorista), ya que se queda en las instituciones», asegura Jesús García, responsable de compras de Andorrano, el mayor distribuidor de metales preciosos de España (el único asociado a la LBMA, la Autoridad londinense de Metales Preciosos) y el más antiguo del país, desde el año 1968. Los principales distribuidores de oro como inversión coinciden en que entre los meses de septiembre y octubre estalló la demanda por hacerse con un lingote de este metal precioso o también en plata (monedas) cuyo precio se ha disparado un 220% en el último año, y está a punto de superar los 100 dólares por primera vez en su historia. Solo en los últimos cinco días ha subido un 10%. Muchas personas que eran antes inversoras en oro se han pasado a la plata ante precios disparatados. Un lingote de 10 gramos de oro vale hoy cerca de 1.400 euros, apunta María Jesús García, directora de ventas de Degussa, la mayor banca privada de oro de Europa. «Llevamos dos años con un aumento en las ventas muy importante», reconoce.
Si se mira a las ventas del oro físico que se vende a particulares en nuestro país, el sector asegura que las tiendas comercializaron en 2025 lingotes y monedas de oro por valor de unos 500 millones de euros, cerca del 30%-40% más que un año atrás sin contar con el ‘efecto precio’. «La única forma de poder mantener tu poder adquisitivo es a través del oro, ante la devaluación de las diferentes divisas. Es algo que se viene produciendo por siglos y siglos», afirma Eduardo Bolinches, director de Orocash, una cooperativa española para comprar oro, que recuerda que los abultados precios del oro han llevado a reabrir a «muchas minas de oro que eran caras de extracción y que ahora han vuelto a ser rentables».
«La locura empezó en septiembre. Los retrasos para que llegue el oro a España son ya de seis meses», confiesa García. No solo los bancos centrales y los grandes inversores están copando el mercado. La cadena de suministro del oro desde las refinerías de Alemania o Suiza ha quedado paralizada, incluso, por la falta de los plásticos que envuelven estos lingotes ante la elevadísima demanda que existe desde el verano pasado. Estos dos países concentran la producción de barras de oro de 12,5 kilos que son las que compran los grandes organismos públicos y privados y que cuentan con «contratos anuales de suministro». Van antes que el pequeño ahorrador y esto está afectando a la cadena de venta del oro. «Por ello hemos tenido que buscar alternativas en refinerías más pequeñas, de segunda división, donde el problema ya está llegando», reconoce el experto.
«Hay gente vendiendo más, pero el incremento real está en la gente que está comprando.Tenemos un perfil de cliente muy estandarizo que va comprando poco a poco este tipo de piezas para invertir o proteger patrimonio, pero desde septiembre ha venido gente que ha oído que todo va a subir mucho más y están entrando también», señala García como otro de los motivos tras las subidas. Estos incrementos, aunque en menor medida, también están afectando a los precios del platino o del paladio.
Detrás de tanta pompa dorada está una demanda disparada por comprar oro físico por parte de los fondos de inversión cotizados (ETFs), pero también de inversores y family offices que buscan mantener su poder adquisitivo ante la devaluación de su divisa -esto se vio especialmente en EEUU ante la caída del dólar- y protegerse de la volatilidad y de un posible crash de mercado ante la política comercial errática del presidente de EEUU, con bolsas en máximos que dan vértigo a los compradores. Las cifras abruman. Según datos del World Gold Council, los ETFs de oro recibieron 89.000 millones de dólares de entradas de capital durante el año pasado, un récord histórico, y más de la mitad provinieron de EEUU. En 2024 fueron de 4.000 millones de dólares. En sus manos las grandes gestoras de fondos almacenan algo más de 4.000 toneladas del metal precioso, frente a las 3.220 toneladas de 2024; y manejan activos por valor de 559.000 millones de dólares, algo más de la mitad en fondos estadounidenses y otros 197.000 millones en fondos europeos.
Pero hay más. La euforia por el oro hizo que cada día de diciembre se negociaran de media 361.000 millones de dólares en contratos en todo el mundo. Esto es equivalente a la capitalización conjunta de los cinco bancos españoles cotizados (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Unicaja).
Según Santander Asset Management los inversores han aumentado «claramente su demanda de oro» que pasó a ser un factor determinante durante 2025 para presenciar máximo tras máximo. La última vez que el peso de los inversores fue determinante data del año de la pandemia de Covid-19. Con estimaciones de la gestora del banco, en 2025 de una demanda que por primera vez en la década superó las 5.000 toneladas de oro, unas 1.500 corresponden a joyería, una mínima parte va a parar a la industria, una quinta parte son compras para las reservas de los bancos centrales y la demanda de oro como inversión fue la parte mollar, con unos 2.000 millones de toneladas a nivel mundial. Cada vez hay más demanda, es decir, se compra más de lo que se produce y esto es, forzosamente, inflacionista para el oro.
En 2024 se produjeron un total de 4.900 toneladas de oro, de las 3.600 provinieron de la minería y la extracción y otras 1.300 toneladas del reciclaje, que consiste en fundir oro ya existente para dar lugar a otras piezas. La demanda ese mismo año alcanzó las 5.300 toneladas, una quinta parte para inversión, y la joyería tuvo un peso importante, con 2.000 toneladas. Aquí se nota especialmente la temporada de bodas en India, donde se celebran unos 4 millones de enlaces al año y que tiene su pico alto entre octubre y noviembre y en primavera.
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