Zohran Mamdani: el alcalde socialista y musulmán asume el poder en Nueva York jurando sobre un Corán

El regidor de origen indio jura el cargo minutos después de entrar en 2026 con un ambicioso programa para combatir el alto coste de vida en la principal urbe del país Leer El regidor de origen indio jura el cargo minutos después de entrar en 2026 con un ambicioso programa para combatir el alto coste de vida en la principal urbe del país Leer  

La era Zohran Mamdani arrancó poco después de medianoche este jueves, mientras miles de neoyorquinos celebraban la llegada de 2026 desde Times Square, con una propuesta rupturista que aspira a transformar la principal ciudad de Estados Unidos. Poco hay de convencional en la figura del nuevo alcalde de Nueva York. Es el primer musulmán en asumir el cargo, el segundo regidor más joven, con 34 años, y el primero de origen surasiático y nacido en África, un hombre marcadamente de izquierdas, desconocido para la gran mayoría hasta hace un año, que ha logrado ganarse la confianza de los votantes con la promesa de volver asequible una de las ciudades más caras del mundo.

Por todo eso, Mamdani se ha convertido en uno de los principales opositores al presidente Donald Trump y en una de las grandes esperanzas del progresismo en Estados Unidos. En una ceremonia que duró poco más de cinco minutos y ante un grupo selecto de medios de prensa local, el alcalde pronunció sus primeras palabras. «Es realmente un honor y el privilegio de una vida», declaró, eligiendo una vieja estación de metro fuera de servicio de Manhattan para jurar el cargo.

Lo hizo, además, colocando su mano sobre un Corán de siglos de antigüedad, siendo la primera vez que un alcalde de Nueva York recurre a un texto del islam para ser investido. Generalmente es una Biblia la que está presente. Se trata, según los expertos, de un Corán pequeño que reúne elementos de fe e identidad de la historia de Nueva York. Gran parte de los votantes de Mamdani pertenece a la comunidad musulmana, con amplia representación en la urbe más poblada del país, aunque su propuesta ha calado entre muchos otros sectores de la población, desesperados ante el aumento desmedido en el precio de la vivienda y de la comida, entre otras cosas. Un apartamento de una habitación en Manhattan no baja, de media, de los 4.000 dólares al mes.

Mamdani llega al poder tras una campaña que ayudó a convertir la asequibilidad en el eje del debate político en Nueva York. El demócrata socialista prometió un giro transformador para aliviar el coste de vida. El nuevo regidor ha propuesto, además, educación preescolar gratuita, la congelación de alquileres para cerca de un millón de hogares, autobuses gratuitos y un programa piloto de supermercados municipales. El reto será cumplir con todo eso mientras lidia con los clásicos caballos de batalla neoyorquinos, como la gestión de la basura, la plaga de ratas que desde hace décadas afecta a la ciudad, la inseguridad, los retrasos del metro y los baches en las calles.

Su programa no sólo ha convencido a más de un millón de votantes, sino que ha dado alas al Partido Demócrata tras meses de dominio de las políticas trumpistas. Mamdani cuenta con el apoyo de figuras como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, el senador Bernie Sanders o la fiscal de Nueva York, Letitia James, una de las enemigas declaradas de Trump, a la que el republicano ha tratado de sentar, sin éxito, en el banquillo de los acusados.

Antes de guiarle en el juramento, James afirmó estar «orgullosa de lo que ha conseguido» el nuevo alcalde y que confía en que le traiga a la ciudad «una nueva era de progreso, promesas y prosperidad». Todos ellos estuvieron presentes en las escaleras de la Alcaldía para un nuevo juramento, un evento seguido de una fiesta comunitaria abierta al público en las calles del sur de Manhattan.

Por delante, a Mamdani no sólo le espera el mayúsculo reto de cumplir con su programa electoral, sino también hacer frente a la oposición que, a buen seguro, ejercerá Trump desde la Casa Blanca. La tensión entre ambos es evidente. En campaña, Trump llamó a Mamdani «lunático comunista» y el asiático respondió tildándole de fascista. Por eso sorprendió la cordialidad reinante -para muchos, un ejercicio de hipocresía mutua- durante su encuentro en la Casa Blanca tras la victoria del socialista. Trump pasó de amenazarle con retener fondos federales a la ciudad si ganaba, además de plantear el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la ciudad, a prometerle ayuda. «Quiero que haga un gran trabajo y lo ayudaré a hacer un gran trabajo», adelantó el mandatario republicano. Veremos.

 Internacional // elmundo

Te puede interesar