Muere a los 80 años el actor Tim Curry, la estrella de ‘The Rocky Horror Picture Show’

El actor británico Tim Curry ha fallecido este martes por la noche en su casa de Los Ángeles a los 80 años, según ha anunciado la web TMZ. Curry se movía en silla de ruedas y había restringido su vida pública desde que en 2012 sufrió un accidente cerebrovascular, el inicio de diversos incidentes que fueron empeorando su salud.

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 El británico, que participó en títulos como ‘Los Teleñecos en La isla del tesoro’ y fue el primer payaso Pennywise en una versión de ‘It’, sufrió en 2012 un derrame cerebral y desde entonces restringió su vida pública  

El actor británico Tim Curry ha fallecido este martes por la noche en su casa de Los Ángeles a los 80 años, según ha anunciado la web TMZ. Curry se movía en silla de ruedas y había restringido su vida pública desde que en 2012 sufrió un accidente cerebrovascular, el inicio de diversos incidentes que fueron empeorando su salud.

Dotado de una voz prodigiosa y de una infinita capacidad para controlar y mover cada músculo de su cara, Curry logró la fama mundial como el doctor Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show (1975). Curry conocía perfectamente el personaje travestido porque lo encarnó desde sus inicios en el montaje original en un pequeño local en la planta superior del Royal Court Theatre de Londres; y siguió adelante según fue aumentando el tamaño del musical: primero en el West End londinense, después al otro lado del Atlántico en el Broadway neoyorquino y finalmente en el cine con Susan Sarandon, Meat Loaf y Barry Bostwick en 1975.

The Rocky Horror Picture Show fue, y se mantiene, como impresionante fenómeno de culto. Y lo curioso es que no el musical original, sino las proyecciones que siguen realizando del filme cada mes de ciudades de todo el mundo. La obra original ya era de por sí un homenaje al cine más popular, de serie Z, películas baratas de terror y ciencia ficción de los años cuarenta y cincuenta que alimentaban matinales y sesiones de medianoche. La trama tenía lo suyo: una pareja recién casada acaba en la mansión de un científico (Frank-N-Furter) que resultaba ser un travesti tratando de crear un esclavo sexual, tras haber descongelado por accidente a un violento pandillero (encarnado en el cine por Meat Loaf). En el momento de la revelación, se descubre que Frank-N-Furter y sus secuaces son en realidad extraterrestres del planeta Transexual en la galaxia de Transilvania.

Tim Curry, al encarnar a Frank N. Furter, fue pionero en el uso de la lencería en una película de Hollywood de gusto sadomaso y su figura revitalizó el corsé como prenda de andar por casa en un personaje travestido que también significó, como la película, toda una bandera de libertad sexual y transgresión de los años setenta.

En una entrevista en 2005, el actor contaba: “Fue una oportunidad para apoyar que la gente probara diferentes papeles y viera qué tal les sienta. Tal vez les ayude a descubrir su propia sexualidad. Sin duda, he recibido correos muy interesantes y conmovedores de personas que me han dicho: ‘Gracias por ayudarme a descubrir quién era’; y eso es muy bonito”.

Hijo de un capellán metodista y de una secretaria de escuela, Timothy James Curry nació en 1946 en Grappenhall. Tras la muerte de su padre, ocurrida cuando Curry tenía 12 años, la familia se trasladó a Londres y allí el actor comenzó sus estudios de canto, porque destacaba por su voz, pero él insistió en no abandonar la interpretación. Inició su etapa profesional en 1968 en la producción original de Hair en el West End, poco después de graduarse de la Universidad de Birmingham. Y fue un golpe de suerte doble: por el estreno y porque ahí conoció a Richard O’Brien, guionista de The Rocky Horror Picture Show. Curry ayudó al dramaturgo a desarrollar al científico loco. O’Brien lo había esbozado como un alemán con bata de laboratorio. Curry lo llevó al travestismo, al corsé y medias de rejilla, y a una voz semejante a la de “una reina”, asegura su intérprete.

Con el éxito de The Rocky Horror Picture Show, Curry luchó por combinar su carrera en el cine y los escenarios, y por ello se mudó a Los Ángeles, donde a su vida profesional le unió su otra pasión, la jardinería. Un ejemplo de sus éxitos en el teatro son sus tres nominaciones a los premios Tony al mejor actor. La primera, por ser Wolfgang Amadeus Mozart en Amadeus en 1981, aunque perdió ante su compañero Ian McKellen, que dio vida a Antonio Salieri. En 1993, fue nominado por su interpretación del actor alcohólico Alan Swann en el musical Mi año favorito. Y la tercera, por ser el rey Arturo en el popularísimo musical Monty Python’s Spamalot, basado en la película de los Monty Python Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975).

Como casi todos los actores británicos, Hollywood encasilló a Curry en dos roles: “Eric Idle [de Monty Python] y yo siempre nos saludamos así cuando nos vemos: nos damos la mano y decimos ‘Mayordomos y villanos”, contaba en The View. Cierto. En el cine, Curry también apareció en Los Teleñecos en La isla del tesoro, como el pirata John Silver rodeado de las criaturas de Jim Henson, y en títulos populares como Cluedo, Kinsey, Solo en casa 2: perdido en Nueva York, Annie, Los tres mosqueteros, La caza del Octubre Rojo, Scary Movie 2, Congo, Los ángeles de Charlie (en versión del año2000) y en decenas y decenas de series de animación en las que lució su timbre. Hace dos años apareció en la película Stream.

Entre sus numerosos trabajos televisivos, fue el payaso Pennywise en la adaptación de la cadena ABC en 1990 de It, la novela de Stephen King, otro de sus grandísimos éxitos, porque retorció a Pennywise y lo convirtió en un icono del terror audiovisual.

En The Hollywood Reporter, recuerdan que la princesa Diana pidió conocer a Curry. Según el relato del actor, se cruzaron en una recepción, y ella le preguntó: “Estuviste en The Rocky Horror Show, ¿verdad?”. Él respondió: “Sí, estuve, pero estoy seguro de que no la has visto”. Lady Di contestó entre risas: “Oh, sí, completó mi formación”. Curry comentó después, cuando desveló este encuentro: “Era una chica muy divertida y muy guapa, y esa frase la acompañó con una sonrisa muy pícara”. Curry no dio muchas entrevistas en su vida ni desveló nada de su vida personal, pero esa anécdota le gustaba porque reflejaba hasta dónde había llegado su libre, promiscuo y fascinante Frank-N-Furter.

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