El Tesoro de Villena pasó de una cámara acorazada al museo recién remodelado en 2024

El Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería de la Edad del Bronce (2200 a 750 a. C.) más importantes de Europa, fue trasladado en 2024 desde una cámara bancaria acorazada de la localidad alicantina, donde llevaba años resguardado, al nuevo museo municipal con motivo de su inauguración. Su nominación en junio como European Museum of the Year, uno de los galardones más prestigiosos del ámbito museístico internacional, disparó la atención de las principales instituciones internacionales. Y de los ladrones, que ayer se lo llevaron.

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 Ante la ola de robos, la semana pasada la Dirección General Bellas Artes pidió a todos los museos un informe sobre las medidas de seguridad  

El Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería de la Edad del Bronce (2200 a 750 a. C.) más importantes de Europa, fue trasladado en 2024 desde una cámara bancaria acorazada de la localidad alicantina, donde llevaba años resguardado, al nuevo museo municipal con motivo de su inauguración. Su nominación en junio como European Museum of the Year, uno de los galardones más prestigiosos del ámbito museístico internacional, disparó la atención de las principales instituciones internacionales. Y de los ladrones, que ayer se lo llevaron.

Antonio M. Poveda, exdirector del Museo Arqueologico de Elda, a solo 20 kilómetros de Villena, afirma que el tesoro se encontraba “en la caja fuerte de un banco de la localidad durante las obras de construcción del nuevo museo. Antes, desde su descubrimiento en 1963, estuvo en una cámara blindada en el museo antiguo. Este año, como el nuevo fue nominado al premio mejor museo de Europa, pues lo sacaron del banco y lo expusieron. Ahí ha estado el error”.

Poveda recuerda que los servicios de seguridad son muy caros y que, por eso, hay muy poco personal. “Villena tiene muchos técnicos en su museo, pero trabajando en su horario normal, no por la noche. Existen pocas instituciones museísticas con seguridad total, el Nacional o el de Mérida, por ejemplo”, asevera.

Pedro Luis Chinchilla, divulgador e investigador histórico, recuerda haber visitado el tesoro cuando estaba en el interior de la cámara blindada del museo antiguo, en unas dependencias municipales. “Fue hace muchos años. La caja fuerte tendría unos dos metros de longitud. Contaba con una enorme puerta metálica y las paredes eran unos muros de casi dos metros de anchura. Un guardia lo custodiaba. Lo abrían unas pocas horas y lo volvían a cerrar”.

Poveda confirma las palabras de Chinchilla. “Lo mostraba el propio director del [antiguo] museo de Villena, José María Soler. Solo se enseñaba cuando había visitas. Después, se volvía a cerrar la cámara acorazada y se guardaba la llave. Hasta otro día”.

El tesoro fue hallado en 1963 durante unas obras. Fue trasladado a una joyería para su venta, pero el orfebre se sorprendió por sus extrañas formas. José María Soler consiguió recuperarlo. Con las indicaciones de la persona que lo halló, volvió al lugar y desenterró más piezas.

En aquellos momentos, hubo, explica Poveda, mucha tensión entre la ciudad y el Gobierno nacional. “El ministerio quería llevárselo al Museo Arqueológico Nacional, donde estaría más seguro, pero el pueblo se negó en rotundo. Al final, el Gobierno cedió, pero con la condición de que no se expusiese, que se guardase en una cámara acorazada y se mostrase una copia exacta, Y así fue, hasta ahora”.

En los últimos meses, se han reventado, además de Villena, los museos arqueológicos de Albacete y Badajoz. Fuentes arqueológicas explicaron ayer que en el Ministerio de Cultura “están muy nerviosos con lo que está pasando”. La directora general de Bellas Artes, Ángeles Albert, pidió la semana pasada a todos los museos un informe sobre su seguridad. “Mañana (por hoy), a las 13.00 está prevista una videoconferencia con todos los directores generales autonómicos para tratar este asunto”.

El Tesoro de Villena está compuesto por 59 objetos de oro (incluyendo 27 brazaletes y 11 cuencos) y unos pocos de plata y hierro. Pero el verdadero valor del tesoro no son los elementos auríferos, sino las dos piezas de hierro que contiene: una pequeña semiesfera hueca recubierta con una lámina de oro, supuestamente interpretada como remate de una empuñadura de espada, y un brazalete abierto. Fueron fabricados con el hierro obtenido de un meteorito. En ese momento, el único hierro que llegaba a la península ibérica provenía del norte de Europa u Oriente.

Los expertos consideran que con el hierro de este meteorito también se forjó uno de los objetos de una daga de la tumba de Tutankamón, cuya hoja apenas muestra signos de oxidación.

Fuentes del caso indicaron a EL PAÍS que la mampara blindada que los protegía en el museo no fue suficiente para impedir el trabajo de los ladrones. La protección estaba partida en dos. Estas fuentes afirman que fueron seis las personas que accedieron al museo.

A diferencia del museo de Villena, otra instituciones autonómicas o locales guardan sus principales piezas de oro en cajas bancarias y solo muestran copias exactas. Es el caso del tesoro tartésico del Carambolo (Museo de Sevilla) o el celtibérico de Arrabalde (Museo de Zamora).

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