Puede que el verano sea una de las temporadas en las que aumentan las rupturas y qué mejores ejemplos que Ferran Torres o Nico Williams, quienes han disfrutado de sus vacaciones solteros tras el Mundial. Sin embargo, para otras celebridades, puede ser sinónimo del comienzo de un romance, como es el caso de Ana de Armas. Para la actriz, está siendo una temporada llena de amor junto a Beto Montenegro.
Aunque su nombre no es tan conocido en nuestro país, Alberto Montenegro, es el vocalista de la banda venezolana Rawayana, que ha colaborado con artistas como Natalia Lafourcade o Juanes. Así que conociendo el amor de la cubana por la música, compartir esa pasión bien podría haber sido uno de los puntos de unión entre ambos.
Aunque, aficiones aparte, este también está siendo un romance construido a partir de crear un sinfín de momentos especiales, ya que el vocalista y la estrella de cine están disfrutando de un verano con sabor español. Fue en julio cuando empezaron las sospechas de que podría estar cocinándose una nueva historia de amor a partir de las informaciones del periodista Javi de Hoyos.
El experto en crónica social compartió diferentes vídeos con imágenes juntos en los conciertos de las Noches del Botánico (dejando fuera otros donde aparecerían en una de las cafeterías favoritas de Ana de Armas). Y aunque en ambas citas por Madrid habían mostrado cierta complicidad, han sido las fotos de su escapada a Islas Baleares lo que ha despejado cualquier posible duda que quedara.
La actriz estuvo disfrutando de un periodo de desconexión en Formentera con el cantante apenas unas semanas después de los días en la capital. En las imágenes de su viaje en pareja, publicadas por ¡HOLA!, el día de playa contó con todo tipo de instantes para recordar: desde haciéndose fotos, compartiendo apasionados besos, dando una vuelta en barco o con un paseo por la playa de la mano.
Su primera prueba de fuego
No sería de extrañar que, con estas ocasiones que guardarán en el recuerdo, Ana y Beto se hicieran en algún momento la pregunta del millón para los romances que arrancan en verano. Si serán capaces de sobrevivir a la complicada agenda de ambos -formando parte de industrias con unas exigencias tan distintas-, la distancia, el día a día…
Yendo a la última relación conocida de la actriz, la que tuvo con Tom Cruise durante nueve meses, se puede imaginar un factor clave para Ana de Armas de cara a que progrese el romance. Y es que según publicó US Weekly, una fuente cercana a la pareja confirmó que se había terminado por decisión de la cubana: «Las cosas iban muy rápido y empezó a sentirse un poco incómoda con la rapidez a la que iban».
Esto bien puede significar que la intérprete podría preferir ver cómo evoluciona de manera orgánica su romance con el cantante, sin meter una marcha más solo porque el verano esté en plena cuenta atrás. Por otro lado, el cambio que supone pasar de una relación en verano (sin preocupaciones, relajados y en lugares paradisíacos) a una relación rutinaria con factores como el trabajo, la familia, las amistades o las responsabilidades, no es imposible.
Aunque más que dar con la fórmula para que el amor de verano se convierta en una historia para todo el año, Ana de Armas y Beto Montenegro tendrán que descubrir y negociar su propio ritmo. Si ambos logran mantener su complicidad sin prisas, adaptándose a las circunstancias y dejando que los sentimientos sigan prosperando de manera natural, el verano podría ser ese primer capítulo de una relación de más recorrido.
La actriz y el cantante han disfrutado de unas semanas llenas de complicidad, viajes y gestos cariñosos que pueden ser el comienzo de una historia de largo recorrido.
Puede que el verano sea una de las temporadas en las que aumentan las rupturas y qué mejores ejemplos que Ferran Torres o Nico Williams, quienes han disfrutado de sus vacaciones solteros tras el Mundial. Sin embargo, para otras celebridades, puede ser sinónimo del comienzo de un romance, como es el caso de Ana de Armas. Para la actriz, está siendo una temporada llena de amor junto a Beto Montenegro.
Aunque su nombre no es tan conocido en nuestro país, Alberto Montenegro, es el vocalista de la banda venezolana Rawayana, que ha colaborado con artistas como Natalia Lafourcade o Juanes. Así que conociendo el amor de la cubana por la música, compartir esa pasión bien podría haber sido uno de los puntos de unión entre ambos.
Aunque, aficiones aparte, este también está siendo un romance construido a partir de crear un sinfín de momentos especiales, ya que el vocalista y la estrella de cine están disfrutando de un verano con sabor español. Fue en julio cuando empezaron las sospechas de que podría estar cocinándose una nueva historia de amor a partir de las informaciones del periodista Javi de Hoyos.
El experto en crónica social compartió diferentes vídeos con imágenes juntos en los conciertos de las Noches del Botánico (dejando fuera otros donde aparecerían en una de las cafeterías favoritas de Ana de Armas). Y aunque en ambas citas por Madrid habían mostrado cierta complicidad, han sido las fotos de su escapada a Islas Baleares lo que ha despejado cualquier posible duda que quedara.
La actriz estuvo disfrutando de un periodo de desconexión en Formentera con el cantante apenas unas semanas después de los días en la capital. En las imágenes de su viaje en pareja, publicadas por ¡HOLA!, el día de playa contó con todo tipo de instantes para recordar: desde haciéndose fotos, compartiendo apasionados besos, dando una vuelta en barco o con un paseo por la playa de la mano.
No sería de extrañar que, con estas ocasiones que guardarán en el recuerdo, Ana y Beto se hicieran en algún momento la pregunta del millón para los romances que arrancan en verano. Si serán capaces de sobrevivir a la complicada agenda de ambos -formando parte de industrias con unas exigencias tan distintas-, la distancia, el día a día…
Yendo a la última relación conocida de la actriz, la que tuvo con Tom Cruise durante nueve meses, se puede imaginar un factor clave para Ana de Armas de cara a que progrese el romance. Y es que según publicó US Weekly, una fuente cercana a la pareja confirmó que se había terminado por decisión de la cubana: «Las cosas iban muy rápido y empezó a sentirse un poco incómoda con la rapidez a la que iban».
Esto bien puede significar que la intérprete podría preferir ver cómo evoluciona de manera orgánica su romance con el cantante, sin meter una marcha más solo porque el verano esté en plena cuenta atrás. Por otro lado, el cambio que supone pasar de una relación en verano (sin preocupaciones, relajados y en lugares paradisíacos) a una relación rutinaria con factores como el trabajo, la familia, las amistades o las responsabilidades, no es imposible.
Aunque más que dar con la fórmula para que el amor de verano se convierta en una historia para todo el año, Ana de Armas y Beto Montenegro tendrán que descubrir y negociar su propio ritmo. Si ambos logran mantener su complicidad sin prisas, adaptándose a las circunstancias y dejando que los sentimientos sigan prosperando de manera natural, el verano podría ser ese primer capítulo de una relación de más recorrido.
20MINUTOS.ES – Gente
