El regulador, consciente del papel cada vez más relevante de las redes sociales, quiere colectivizar la responsabilidad y hacer que los ‘influencers’ sientan el peso de los consejos que lanzan a través de Facebook, TikTok o Instagram a sus miles de seguidores. La tarea no es sencilla porque no existe un registro oficial Leer El regulador, consciente del papel cada vez más relevante de las redes sociales, quiere colectivizar la responsabilidad y hacer que los ‘influencers’ sientan el peso de los consejos que lanzan a través de Facebook, TikTok o Instagram a sus miles de seguidores. La tarea no es sencilla porque no existe un registro oficial Leer
«¡Qué pasa gente!», saluda Javier del Valle a sus más de 82.600 seguidores de Instagram anunciando un evento organizado por él mismo para noviembre con el fin de educar en finanzas e inversiones a los asistentes. Las redes sociales están cambiando el canal y el lenguaje con el que acercarse hacia el nuevo ahorrador español. No solo el tono es más informal y juvenil, sino que su alcance es históricamente elevado si se compara con el modo de hacer banca tradicional o de captar inversores por parte de las gestoras de fondos de inversión. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el garante de proteger al inversor a nivel nacional, es consciente del desafío que supone echar el lazo a los nuevos influencers digitales que hablan sobre finanzas, en una maraña de perfiles que van desde divulgadores educativos, a traders que hacen públicas sus estrategias de inversión y que cobran por ello, creadores de contenido sobre finanzas personales, hasta quienes venden el sueño de lograr la independencia financiera gracias a una mejor gestión del dinero. El presidente del regulador, Carlos San Basilio, subrayó la importancia de que «el inversor minorista tenga confianza en el sistema» y lo enmarcó en un contexto en el que las estafas financieras crecen exponencialmente aprovechando el escaparate abierto 24/7 que son las redes sociales.
Durante la inauguración de la jornada ‘Finfluencers: Más allá del like’ organizado por el supervisor bursátil, Paloma Marín, su vicepresidenta, quiso recordar a los creadores de contenido que «la influencia lleva aparejada responsabilidad» y que «la protección del inversor es una tarea compartida en el nuevo ecosistema de redes sociales» donde invertir es mucho más fácil gracias a brókeres nativos digitales y al acercamiento que están realizando a los clientes más jóvenes, principalmente, neobancos y bancos 100% digitales, que emplean a los propios influencers para divulgar sus productos financieros, desde depósitos a hipotecas pasando por fondos cotizados (ETFs).
La cuestión es que en España tan solo deben estar registrados ante la CNMV aquellos perfiles que asesoren activamente sobre inversiones. Y, en general, esto no se corresponde con la actividad de los grandes finfluencers del país, que responden a un perfil más didáctico o divulgardor. Según los registros del regulador, en la actualidad existen 60 sociedades o personas físicas que cuentan con la calificación de EAF (Entidad de Asesoramiento Financiero). De ellas, algo más de la mitad tienen nombre y apellidos, aunque en la inmensa mayoría de los casos están vinculados a una EAFI o a alguna otra entidad financiera o de inversión donde prestan sus servicios. Dicho de otro modo, no hay creadores de contenido entre ellos, aunque esta situación podría cambiar. Desde la Unión Española de Creadores, Cristóbal Gázquez, ve el futuro yendo «hacia la personalización» de los contenidos y, «sobre todo, de la mano del regulador». En esta misma línea, Sergio Barreda, de la Asociación Profesional de Influencia Digital de España (APIDE), entiende que, además, se debe «profesionalizar» el perfil de quienes enfocan sus redes sociales hacia finanzas e inversiones e insiste en que es «absolutamente necesario colaborar con los reguladores», según comentó en el evento organizado por la CNMV.
Desde Imagin, banco digital para el público más joven de CaixaBank, reconocen «auditar» muy de cerca la actividad de los creadores de contenido con los que trabajan. «Lo más importante es la parte reputacional, lo que transmite y, además, la audiencia a la que se dirigen tiene que estar en línea con la del banco», afirma Sergio Díaz, responsable de Engagement de la entidad, que considera que todavía queda mucho público por explorar en redes sociales. «Hay dos tipos de personas: aquella interesada en el contenido; y la que piensa que no va con ellos porque es solo para gente con riqueza, pero no es así. No se trata solo de educación financiera, también es cultura financiera, conciencia del dinero, para aprovechar productos de inversión…», aseveró. En un país donde existen 1,2 billones de euros adormilados en depósitos y cuentas bancarias de las familias y ante la necesidad de hacer sostenible el sistema de pensiones a largo plazo, el reto es mayúsculo si lo que se necesita es incorporar al público más joven al universo de la inversión para empezar a construir un patrimonio que les permita mantener su nivel de vida en una sociedad cada vez más longeva. Prueba de ello es la aprobación de la nueva cuenta de ahorro e inversión, promovida por Economía, para animar a los ciudadanos a sacar rentabilidad de sus ahorros. Será previsiblemente aprobada el próximo mes de noviembre, y lista para empezar a implementarse antes de que finalice la legislatura.
La CNMV es consciente de que el inversor minoritario español necesita certidumbre para desenvolverse en la era de las redes sociales, algo complicado teniendo en cuenta la implosión de estafas que encuentran en los canales digitales un lugar donde refugiarse. «Las redes sociales son un caladero de pesca para los estafadores muy grande, porque ya no necesitan el contacto físico. Las estafas en inversiones son muy habituales, pero no son las más importantes en cuanto a número, sino en cuanto a la cantidad que obligan a desembolsar a la víctima», sentenció Miguel Ángel Sánchez, inspector jefe de la Sección de Fraude Financiero de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal). Este tipo de delincuentes utilizan, generalmente, plataformas como Facebook, Instagram o TikTok, para captar a sus víctimas en estafas que arrancan con cantidades pequeñas, de unos 150 euros, y que «reembolsan» a modo de rentabilidad obtenida por la inversión, con 50-100 euros, para «ganarse la confianza» de las personas. El problema es que en una segunda etapa hay víctimas que han llegado a desembolsar notables sumas de dinero, que pueden alcanzar los 100.000 euros. Y, por otro lado, se está desarrollando una estafa cada vez más extendida que es la de «agencias» que se hacen pasar a los meses por empresas que «ofrecen sus servicios para recuperar el dinero perdido» y que, obviamente, lo que consiguen es estafar doblemente a las víctimas.
Meta, propietaria de redes como Facebook e Instagram, reconoce haber retirado de sus plataformas 159 millones de piezas de contenido financiero y vinculado a inversiones a nivel global durante 2025, el 92% antes de haber sido publicadas.
El inspector jefe de la UDEF aconseja «desconfiar de todos aquellos anuncios donde aparecen personas muy reconocidas», como futbolistas, actores o influencers de redes sociales, que prometen rentabilidades muy elevadas y que podrían tratarse de estafas en las que se está suplantando su identidad empleando herramientas de inteligencia artificial. Tampoco suele ser buena señal productos que «prometen rentabilidades muy por encima de mercado, con riesgo mínimo y ganancia patrimonial inmediata; algo que no sucede en la vida real».
Durante 2025 la CNMV emitió 1.246 advertencias sobre entidades que podrían calificarse como ‘chiringuitos financieros’, que son empresas que ofrecen servicios de inversión ilegales porque no están autorizadas por el regulador. Cada vez surgen más al calor de las redes sociales. En concreto, el organismo registró un 10% más de denuncias a través del canal habilitado a los inversores para ello, por encima de las 1.000 en el año.
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