David Lowery, sobre su “muy, muy rara” película: “Quería que Anne Hathaway representara a todas las estrellas del pop que amo”

David Lowery dice que Mother Mary es su película más personal, pero también que es “muy, muy rara”. La idea se le vino a la cabeza durante una conversación entre su personalidad y su vida creativa, a través de la cual intentaba reconciliar una contradicción que veía en sí mismo. “A veces me preguntaba: ‘¿He traicionado mis ideales como artista? ¿Me he decepcionado? ¿He herido mis propios sentimientos?“, cuenta a través de videollamada. La conversación consigo mismo se convirtió en un guion, que a su vez se convirtió en una película protagonizada por Anne Hathaway y Michaela Coel, con la cantante FKA Twigs como actriz secundaria y compositora de la música original, junto a Jack Antonoff y Charli XCX. Mother Mary llega a los cines españoles este viernes 31 de julio.

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 El director de ‘A Ghost Story’ vuelve a los fantasmas con ‘Mother Mary’, donde combina música con elementos paranormales y religión  

David Lowery dice que Mother Mary es su película más personal, pero también que es “muy, muy rara”. La idea se le vino a la cabeza durante una conversación entre su personalidad y su vida creativa, a través de la cual intentaba reconciliar una contradicción que veía en sí mismo. “A veces me preguntaba: ‘¿He traicionado mis ideales como artista? ¿Me he decepcionado? ¿He herido mis propios sentimientos?“, cuenta a través de videollamada. La conversación consigo mismo se convirtió en un guion, que a su vez se convirtió en una película protagonizada por Anne Hathaway y Michaela Coel, con la cantante FKA Twigs como actriz secundaria y compositora de la música original, junto a Jack Antonoff y Charli XCX. Mother Mary llega a los cines españoles este viernes 31 de julio.

Como no quería a dos cineastas conversando entre sí, Lowery eligió otras dos formas de arte que le gustan: la música pop y la moda. Entonces creó el argumento en el que una superestrella musical (Hathaway) vuelve a ver a su vieja amiga y diseñadora (Coel) para pedirle que le haga un vestido. ¿Imaginaba que esas dos partes de él, algo así como los angelitos que se posan sobre sus hombros, iban a ser interpretadas por Hathaway y Coel? “La voz de Michaela Coel era exactamente lo que imaginaba cuando creé a Sam, pero en ese momento no lo sabía”, explica.

Para Mother Mary quería una estrella del pop, pero hay tantas, en todas partes y de todas las formas posibles, que él quería una que fuera única. “Quería que representara a todas las estrellas del pop que amo y, a la vez, que fuera única en sí misma”, dice. Además de diva, tenía que ser tremendamente vulnerable porque el personaje está realmente roto. “Necesitaba a alguien que tuviera un grado de fama significativo, que fuera una celebridad, un icono generacional”. Y, por si fuera poco, que también pudiera cantar y bailar. Esa persona era Anne Hathaway.

“No sé cómo lo hace Anne”, dice fascinado. “La miro y pienso que no hay nadie como ella. Me asombra de lo que es capaz y todo lo que puede contener, sabiendo que estaba haciendo esta película mientras también preparaba La odisea y El diablo se viste de Prada”. Solo en 2026, la actriz ha llegado o llegará a los cines con cinco películas, entre las que también están El final de Oak Street, de David Robert Mitchell, y Verity, dirigida por Michael Showalter. “Todas son interpretaciones increíblemente diferentes, que solo ella podría hacer y que revelan muchas facetas de sí misma”.

El camino completo de Mother Mary, que se extendió unos tres años, empezó “antes de que cualquiera de las otras películas” de la actriz “estuviera en producción”, cuenta Lowery. Cuando se reunían a grabar las canciones, el director le decía a la actriz: “Vi fotos tuyas en una grabación con Matt Damon” o “La semana pasada estabas vestida como Penélope y ahora estás aquí como estreella del pop”. Aun así, sentencia, ella logró “mantener vivo el personaje de Mother Mary”.

Lowery muestra de manera terrorífica la carrera de una estrella del pop y también la intrincada relación de las dos protagonistas, pero además consideró necesario agregar elementos paranormales. “Fue una forma de profundizar más de lo que podía en los diálogos. También es una manera egoísta de darme el gusto de disfrutar de uno de mis temas favoritos en el cine: las historias de fantasmas”, reconoce riendo, aunque dentro de su filmografía también hay títulos infantiles como Mi amigo el dragón (2016) o Peter Pan y Wendy (2023), muestra de su versatilidad como cineasta.

A los siete años montó una película casera de fantasmas titulada Poltergeist, inspirándose en la Poltergeist de 1982. En 2017 estrenó A Ghost Story, donde el protagonista llevaba encima una sábana con agujeros en los ojos, como en los dibujos animados. Ahora, el ente es una tela roja que vuela y se tuerce, atormentando a las protagonistas. En la relación entre ambas mujeres, la tela era algo que las unía. “Como dice el personaje de Coel, probablemente no había realmente un fantasma. No en el verdadero sentido de una casa encantada o algo verdaderamente sobrenatural, sino algo donde los sentimientos que estaban experimentando necesitaban tomar una forma, y la única forma que podía tomar era la de una presencia sobrenatural”.

Además de telas fantasmas y estrellas del pop, Lowery hace guiños directos a la religión en su película, desde el mismo título hasta la estética del personaje de Hathaway. “La forma en que se está entrelazando la religión con la cultura en este momento es algo que no anticipé. Me resulta realmente interesante que nuestra película se estrene y coincida con el álbum de Rosalía [LUX]“, reflexiona. El cineasta se crio en un ambiente muy católico, del que se alejó, pero al que volvió con Caballero verde (2021) y con esta película. ”Está volviendo a filtrarse en mi trabajo, ya sea por la búsqueda de un significado más profundo, por algo que falta en mi vida o simplemente como una reflexión sobre la forma en que me criaron».

Explica que se le hace fácil encontrar el vínculo entre religión y música pop. “El sentido de la espiritualidad y el intento de alcanzar algo trascendente es cierto tanto para la religión y la fe como para la música pop. Es un género que busca comunicar algo profundo y trascendente al mayor número de personas posible, lo mismo que la religión”. Ambas llaman a arrodillarse ante una deidad, dice Lowery: “Cuando vas a un concierto, te reúnes literalmente para rendir culto a un individuo”.

Sam, el personaje de Coel, es una especie de reivindicación que hace el director sobre el trabajo invisible en el mundo del espectáculo, trabajadores que son como hormiguitas anónimas que hacen posible el éxito de la estrella. “Trabajo en un medio muy colaborativo. No puedo hacer películas solo. Necesito actores, directores de fotografía, diseñadores de vestuario, asistentes de producción, el cáterin…”.

La amistad entre los personajes de Hathaway y Coel se quiebra cuando la estrella ya no quiere que sea su diseñadora de vestuario y se aleja. “A menudo me siento culpable de que todos quienes están detrás de esta película no puedan participar en esta parte, en las entrevistas. Tal vez se sientan afortunados, pero creo que es mi deber recordarles a los espectadores que estas cosas no suceden en el vacío”. La mayoría del tiempo, lamenta, los Sams de la industria creativa no reciben el reconocimiento que merecen.

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