Diana Salles, trapecista trans: “El circo siempre ha acogido a quienes estamos en los márgenes”

Diana Salles (São Paulo, 30 años) lleva tres años suspendida en el aire, colgada de varios metros de tela acrobática con los que dibuja en cada función un recorrido entre su pasado y su presente, entre la persona que fue y la que es hoy. En 2023 estrenó con gran éxito su último espectáculo, Delusional: I Killed a Man, en el festival Fringe de Ámsterdam. Desde entonces viaja por el mundo con este show de circo contemporáneo unipersonal en el que explora su transición de hombre a mujer. “En estos momentos no es fácil hacer un espectáculo con este nombre”, reconoce la artista brasileña. El título de su actuación podría traducirse al español como Delirante: yo maté a un hombre.

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 La artista brasileña llega a Madrid con ‘Delusional: I Killed a Man’, un espectáculo circense en el que explora su transición de hombre a mujer. “Crecí escuchando que lo que yo era estaba mal”, explica  

Diana Salles (São Paulo, 30 años) lleva tres años suspendida en el aire, colgada de varios metros de tela acrobática con los que dibuja en cada función un recorrido entre su pasado y su presente, entre la persona que fue y la que es hoy. En 2023 estrenó con gran éxito su último espectáculo, Delusional: I Killed a Man, enel festival Fringe de Ámsterdam. Desde entonces viaja por el mundo con este show de circo contemporáneo unipersonal en el que explora su transición de hombre a mujer. “En estos momentos no es fácil hacer un espectáculo con este nombre”, reconoce la artista brasileña. El título de su actuaciónpodría traducirse al español como Delirante: yo maté a un hombre.

El hombre asesinado del que habla en realidad no ha muerto, no del todo. “Más bien transicionó, se transformó. Pero sigue viviendo en mí, es parte de mí. Está en algún lugar”, reflexiona. En los tiempos que corren, con la ultraderecha campando a sus anchas, no todo el mundo comprende o quiere comprender a los diferentes. Desde hace unos años, Salles mira antes de viajar cómo está la situación política en el país en el que va a actuar y se cerciora de que sea seguro para ella. “Como mujer trans, tengo miedo porque veo que hay una persecución política contra nosotras en lugares como Estados Unidos. Esa persecución no es una sensación, es algo real”.

En los últimos meses ha actuado en ciudades como Budapest, Fürth, Namur, Barcelona y Berlín. Este viernes y sábado, 26 y 27 de junio, en vísperas del Día del Orgullo LGTBIQ+, presentará Delusional: I Killed a Man en el Circo Price de Madrid en el marco de Muestra-T, la programación cultural de Madrid Orgullo. “Pero mi show no es solo para la comunidad queer, es para todos”, apunta.

No es la primera vez que actúa en España. Se siente a gusto en nuestro país. No puede decir lo mismo sobre el suyo, donde todavía no ha enseñado este espectáculo dirigido por la prestigiosa creadora italiana Firenza Guidi. “Brasil vive en una dualidad permanente. Es el país más católico del mundo, pero tiene una gran representación de la diversidad en sus medios de comunicación. Hay gran diversidad en los medios, todavía no en la política. Es un país que proyecta alegría, aunque también es muy violento. Llevo tiempo sin ir. No es seguro para las mujeres trans. Pero hoy en día, ¿qué lugar es seguro para nosotras?”, se pregunta Salles, formada en la École Supérieure des Arts du Cirque de Bélgica.

Cientos de personas han visto Delusional en estos tres años. La familia de la protagonista todavía no lo ha hecho. Salles aclara que sus padres están muy orgullosos de ella; sin embargo, está convencida de que su actuación les impactaría: “Nací en São Paulo, una gran ciudad, pero en una familia muy tradicional. Mi padre era policía y mi madre, ama de casa. Crecí escuchando que lo que yo era estaba mal. Este espectáculo habla precisamente de eso, de un proceso específico que ellos no querían. Mi transición fue un proceso de exploración y descubrimiento muy solitario. Fue algo bello, pero también solitario. Lo que cuento es algo muy personal, y a la vez también muy universal”.

La crítica internacional ha destacado precisamente eso de Delusional: la capacidad de Salles para convertir una experiencia autobiográfica en una reflexión universal sobre la construcción de la identidad. El espectáculo habla de las máscaras que construyó la trapecista para encajar en el mundo y del proceso que emprendió para desprenderse de ellas para convertirse en quien realmente es, pero también habla de las máscaras que llevamos todos.

El circo exige enseñar mucha piel sobre el escenario para que el público pueda apreciar la técnica del artista. Es una forma de arte escénica en la que el cuerpo es admirado y elogiado. Al principio, a Salles le costó exponer el suyo. “Sentía que mi cuerpo no merecía ser enseñado o que no era lo suficientemente bello para ser visto. Ahora siento que encaja un poco más en esa cajita”, reconoce. “Es horrible admitirlo, pero así es. Deberían caber todos los cuerpos en escena, pero todavía no ocurre. Dicho esto, el circo sigue siendo una de las disciplinas artísticas más abiertas a la diversidad corporal”.

Esa diversidad corporal de la que habla forma parte intrínseca de los espectáculos circenses. Menciona a los freaks, la corte de marginados que Tod Browning retrató en La parada de los monstruos, clásico del cine de 1932. “El circo siempre ha acogido a quienes estamos en los márgenes de la sociedad, es una forma de arte que nació del pueblo para el pueblo. No solo representa lo imaginario, lo imposible, sino también lo más real, lo más crudo”, señala. Ella misma se reconoce dentro de esos márgenes, aunque algo ha cambiado desde el estreno de la película de Browning. Algo hemos avanzado. Diana no es la freak de esta historia. Ella es la bella trapecista, la Cleopatra que interpretaba Olga Baklánova en el drama.

Al principio, revivir su propia transición en cada función le resultaba física y emocionalmente agotador. Ejecutar esa mezcla devulnerabilidad, riesgo y belleza visual la dejaba extenuada. Con el tiempo, ese agotamiento se ha convertido en una “recompensa”. “Es reconfortante poder volver a ciertos recuerdos y revisitarlos con amor, compasión y empatía. El significado de esta experiencia ha cambiado. El show transformó mis heridas en recuerdos bonitos. Las heridas siguen ahí, pero ahora son bellas porque me recuerdan lo que fui y lo que soy ahora: una persona de la que estoy muy orgullosa”.

No quiere hablar de catarsis o proceso terapéutico, pero sí reconoce que Delusional la ha ayudado a comprender y procesar todo lo que le ha pasado, a transformar el dolor en arte. “Al final, eso hacemos todos los artistas: usamos nuestras propias experiencias para contar una historia y crear arte”.

Algunos no entienden el circo como una manifestación artística y lo rebajan a divertimento infantil. Cuando empezó en esto, ella también pensaba que el circo era una forma de entretenimiento reservada para los más pequeños. “Lo asociaba a mi infancia, a cuando mis padres me llevaban a ver a los animales del circo en São Paulo. Pensaba que esto no iba a ser para mí. Me decía a mí misma: ‘¿Esto es todo lo que puede darme este arte?”, recuerda.

Pese a todo, siguió adelante y salió de gira con una compañía circense con la que aprendió a desarrollar su presencia escénica. Luego, hizo un parón para formarse en la École Supérieure des Arts du Cirque, en Bruselas. Ahí descubrió el circo contemporáneo, el circo político; conoció a sus referentes, Isabelle Chassé y Valérie Dubois, maestras de las telas aéreas. Gracias a ellas comprendió el enorme potencial que tiene esta disciplina para abordar temas trascendentes. “El circo, como todas las artes, es un espejo de la sociedad. Es un espacio para desafiar, para brindar información, para representar”, dice.

Delusional: I killed a man es un espectáculo para mayores de 18 años. “Definitivamente no es para niños, aquí no hay payasos”, confirma su protagonista. “Mi show no gira en torno al shock, pero causa shock. Rompe las normas. Así soy yo, siempre estoy rompiendo las normas. Me hace feliz saber que el circo tiene diferentes colores y formas y que puede ser un acto político provocador”. Hay una voluntad de activismo, pero no hay intención de “convencer ni convertir” a nadie. La artista solo busca “una conexión” con el público. “Cuando el show termina, me gusta hablar con la gente. Siempre hay gratas sorpresas. Muchos me cuentan sus propias experiencias, sus interpretaciones”.

En los últimos años, Salles se ha convertido en un referente del circo contemporáneo actual. Es reconocida internacionalmente por su uso de las telas acrobáticas y el lenguaje circense para explorar cuestiones sociales complejas. Con sus danzas y movimientos, ella dice lo que las palabras no alcanzan a explicar o lo que algunos quieren silenciar. “Muchas voces trans están teniendo problemas para encontrar su sitio. Yo he encontrado el mío y eso es una rareza, pero también es un motivo de orgullo”.

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