El arte de existir contra los hechos

A quien no le escandalice que la vida pueda ser solo literatura y valore la facultad de esta para expresar verdades que la lógica formal no puede capturar, le interesará quizás saber que se publica estos días La frase infinita, de Aldo G. Gargani (1933-2009), un ensayo sobre el modo en el que buscamos, ante la ausencia de una verdad absoluta, la verdad que permanece oculta en los pliegues de nuestras propias ficciones.

Seguir leyendo

 Se publica ‘La frase infinita’, de Aldo G. Gargani, un ensayo sobre el modo en el que buscamos la verdad que permanece oculta en los pliegues de nuestras propias ficciones  

A quien no le escandalice que la vida pueda ser solo literatura y valore la facultad de esta para expresar verdades que la lógica formal no puede capturar, le interesará quizás saber que se publica estos días La frase infinita, de Aldo G. Gargani (1933-2009), un ensayo sobre el modo en el que buscamos, ante la ausencia de una verdad absoluta, la verdad que permanece oculta en los pliegues de nuestras propias ficciones.

Cuando La frase infinita apareció en Italia, en 1990, se titulaba L’arte di esistere contro i fatti y Gargani, concentrándose básicamente en la obra de Thomas Bernhard, acuñaba la tesis de que el pensamiento y la escritura literaria son propiamente el arte de existir contra los hechos.

En La frase infinita (Ediciones del Subsuelo, 2026) encontramos de nuevo el estudio sobre Bernhard junto a la investigación que Gargani, discípulo de Wittgenstein, llevara a cabo sobre la obra de Ingeborg Bachmann, la extraordinaria escritora austriaca.

Pienso que el momento en el que aparece entre nosotros este libro, cuando el mundo de los hechos asfixia a tantos, es de lo más oportuno. Para Gargani, si de Bernhard puede decirse que no intentó jamás describir la realidad de forma pasiva, sino rebelarse contra ella, algo por el estilo sucede con la escritura literaria de Bachmann. Y si en ambos autores austriacos se da una búsqueda de la verdad oculta en sus ficciones, es porque fueron activistas de una resistencia ética que se sublevaba contra esa pesadísima “tiranía de lo dado”.

Esa tiranía parece hoy más en forma que nunca. La veo pasar a todas horas convertida en una gigantesca bola negra, o gran mentira que rueda y rueda y cuanto más se agranda, más logra flagelarnos con la avalancha de noticias o manipulaciones que nos escupen todo tipo de plataformas digitales, redes sociales y demás etcéteras, y donde jamás se nos advierte que, junto a “lo dado”, puede encontrarse, tanto en la obra de Bernhard como en la de Bachmann, una única expectativa, que, además, constituye la motivación profunda de sus obras.

Esa expectativa sería una alternativa que no mitigaría dolor y locura humana, pero preservaría el arte de existir contra los hechos, el arte, en definitiva, de la escritura literaria: posible única redención de aquellos a los que, de otro modo, la desesperación se los llevaría por delante. Y es que, a cada momento, lo vamos viendo: nuestra misma existencia no se corresponde con la existencia que describimos, que acaba siendo siempre una invención de tomo y lomo, toda una falsedad que, por cierto, en Falso nocturno (Impedimenta, 2026) la argentina Mariana Sández demuestra, con su poderosa “narración pensada”, conocer a fondo.

En fin, ojalá llegue la hora en la que nuestros procesos de pensamiento y lenguaje, lejos del carnaval de los libros sin nada, sean más interpelados por la escritura literaria, que, a fin de cuentas, es la que mejor entiende que, esencialmente, la literatura es connivencia con la literatura y comentario de lo que, antes de que escribiéramos, se escribió.

 Cultura en EL PAÍS

Te puede interesar