El ébola circuló más de un mes en el noreste del Congo antes de ser identificado

El virus del ébola que ha provocado un brote en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, con unos 350 casos y 89 personas fallecidas hasta ahora, lleva más de un mes circulando entre seres humanos. Esta es la conclusión provisional a la que han llegado los expertos tras seguir la pista a la enfermedad. El principal foco de contagio ha sido identificado en la ciudad minera de Mongwalu, en la provincia congolesa de Ituri, donde murieron al menos 55 personas desde principios de abril. Sin embargo, el virus se extiende y ya se han declarado casos en Bunia, la capital provincial; Goma, en la provincia próxima de Kivu del Norte; y en la vecina Uganda, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la emergencia de salud pública de importancia internacional.

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 No existen vacunas ni tratamientos homologados para la cepa Bundibugyo, que ya ha provocado unos 350 casos y 89 muertos  

El virus del ébola que ha provocado un brote en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, con unos 350 casos y 89 personas fallecidas hasta ahora, lleva más de un mes circulando entre seres humanos. Esta es la conclusión provisional a la que han llegado los expertos tras seguir la pista a la enfermedad. El principal foco de contagio ha sido identificado en la ciudad minera de Mongwalu, en la provincia congolesa de Ituri, donde murieron al menos 55 personas desde principios de abril. Sin embargo, el virus se extiende y ya se han declarado casos en Bunia, la capital provincial; Goma, en la provincia próxima de Kivu del Norte; y en la vecina Uganda, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la emergencia de salud pública de importancia internacional.

Además del tiempo que el virus lleva circulando sin haber sido identificado, otro de los aspectos más preocupantes de este brote es que su responsable es la cepa Bundibugyo, para la que no existen vacunas ni tratamientos homologados por ser menos habitual que la cepa Zaire, más extendida. De hecho, de las 17 epidemias de ébola sufridas en la RDC desde el descubrimiento del virus en 1976, nada menos que 15 fueron debidas a la variante Zaire, mientras que solo dos se atribuyeron a la cepa Bundibugyo. Durante el brote de 2014-2016, que afectó a varios países de África occidental y que fue provocado también por la cepa Zaire, se desarrollaron las primeras vacunas contra esta enfermedad, que fueron claves para su contención.

“El área afectada se caracteriza por la alta movilidad de su población, la inseguridad y una intensa conectividad interfronteriza con los países vecinos, incluida Uganda. Esta alerta subraya la necesidad urgente de una acción continental coordinada para prevenir más contagios”, aseguró este fin de semana el doctor Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC África), mediante un comunicado. La provincia de Ituri está bajo el control del Gobierno congolés, pero la ciudad de Goma, donde ya hay casos confirmados, está en manos del grupo rebelde M23, lo que puede complicar la gestión de la respuesta.

Fue el pasado 5 de mayo cuando las primeras informaciones sobre decenas de muertos en Mongwalu comenzaron a aparecer en las redes sociales. Las autoridades sanitarias obtuvieron las primeras muestras y se llevaron a cabo tests en Bunia, capital de la provincia de Ituri. Sin embargo, por razones aún no confirmadas, dichas pruebas dieron negativo para ébola. El propio doctor Kaseya aseguró en una entrevista a RFI que este resultado pudo deberse a la mala calidad de las muestras o a problemas en el transporte, en el que no se respetó la cadena de frío. El 14 de mayo, 13 nuevas muestras fueron enviadas a Kinshasa. Al día siguiente, todas ellas dieron positivo para la cepa Bundibugyo del virus del Ébola.

Aún no se sabe quién fue el paciente cero, el primer caso que entró en contacto con un virus que es endémico en esta zona y circula entre animales en la naturaleza. Sin embargo, hay algunas pistas para llegar hasta él. En abril, una enfermera que trabajaba en Bunia desarrolló fiebre, vómitos y hemorragias internas, presuntamente tras atender a un paciente que ya podría estar contagiado. Fallecida tres días más tarde, su cadáver fue enviado a Mongwalu, a unos 80 kilómetros, donde se llevó a cabo el funeral y el entierro, considerado por los epidemiólogos como un evento de gran contagio. La mayor parte de los fallecidos en esta ciudad son personas que asistieron a estos actos fúnebres, sus familiares o agentes de salud que les atendieron.

Días más tarde, la esposa de un hombre fallecido en Bunia, un comerciante que viaja habitualmente entre distintos puntos de esta región, se desplazó hasta Goma, ciudad de un millón y medio de habitantes cerca de la frontera con Ruanda. Allí desarrolló los síntomas y, tras la realización de un test, dio positivo para ébola. Al mismo tiempo, un ciudadano congolés de 59 años viajó hasta Kampala, capital de Uganda, que cuenta con unos dos millones de habitantes. El 11 de mayo entró en el hospital con síntomas y falleció el 14 de mayo. Otros dos casos fueron identificados en Kampala ese mismo día, aparentemente sin conexión entre ellos. Uganda declaró el brote este fin de semana, prácticamente al mismo tiempo que la RDC.

“El número de casos y muertes registrados en tan poco tiempo, junto con la expansión a varias zonas sanitarias y ahora también más allá de la frontera, resulta extremadamente preocupante”, señaló Trish Newport, responsable del Programa de Emergencias de Médicos sin Fronteras, que tiene equipos médicos en la zona y trabaja con las autoridades locales en la contención del brote. “La limitada capacidad de acceso a atención sanitaria y el contexto de inseguridad que vive Ituri hacen indispensable una respuesta rápida para evitar una mayor propagación”. Una de las preocupaciones es que pueda entrar también en Sudán del Sur a través de una frontera muy porosa en la que existen numerosos campos de refugiados por los conflictos en ambos países.

El ministro de Salud de la RDC, Roger Kamba, anunció este domingo la apertura de tres centros de tratamiento en la provincia de Ituri durante una visita a la zona, informa Associated Press. “Sabemos que los hospitales ya están bajo estrés debido a los pacientes, pero nos estamos preparando para tener centros de tratamiento para poder ampliar nuestras capacidades”. La tasa estimada de letalidad de la cepa Bundibugyo se sitúa entre el 25 y el 40%, según MSF. Los dos brotes anteriores de esta variante se registraron en Uganda en 2007-2008 y en el propio Congo en 2012.

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