Sábado. Medianoche. Madrid respira el calor pegajoso que anuncia el verano antes de tiempo. En el club Metrópolis, varios grupos de amigos bailan atropelladamente las canciones de Picocos. Entre tanta gente, resulta difícil ver quién besa a quién. Sin embargo, todas las miradas van hacia él.
Es Miguel Ángel Encinas, exmarido de Chenoa, y está disfrutando de la noche acompañado de una mujer morena, menuda, con la que tiene una complicidad más que evidente. Ambos están cómodos, bailan muy juntos y tararean al unísono alguno de los temas que suenan a todo volumen.
A pesar de que algunos se empeñaron en afirmar que el urólogo y la cantante se habían dado una segunda oportunidad, la realidad no deja lugar a las dudas. Nada queda ya de esa vida discreta y tranquila que ambos intentaron construir.
La noche avanza. La banda interpreta el Sufre Mamón de Hombres G. A pocos metros de Miguel buscan hacerse hueco otros noctámbulos con ganas de quemar la pista. Uno de ellos es Curi Gallardo, otro ex de Chenoa. La casualidad no tardó en convertirse en la comidilla de la noche. Todos miraban buscando la reacción de una y otra parte.
Sin embargo, Miguel y Curi decidieron no saludarse. Se evitaron a pesar de haberse visto sin demasiada dificultad y de bailar espalda con espalda. Algunos testigos afirman a 20minutos que la tensión inicial dio paso a la calma en cuestión de minutos.
Mientras tanto, lejos de aquella pista de baile y ajena al revuelo involuntario que provocaban sus dos ex en la misma sala, Chenoa se encuentra en uno de los momentos más sólidos de su carrera. Triunfa en televisión, suma proyectos musicales y mantiene intacta esa imagen de mujer segura que ha aprendido, quizá mejor que nadie, a convivir con el ruido sentimental sin permitir que le robe (demasiado) protagonismo.
Miguel Ángel Encinas y Curi Gallardo coincidieron en el club Metrópolis de Madrid durante una noche de fiesta.
Sábado. Medianoche. Madrid respira el calor pegajoso que anuncia el verano antes de tiempo. En el club Metrópolis, varios grupos de amigos bailan atropelladamente las canciones de Picocos. Entre tanta gente, resulta difícil ver quién besa a quién. Sin embargo, todas las miradas van hacia él.
Es Miguel Ángel Encinas, exmarido de Chenoa, y está disfrutando de la noche acompañado de una mujer morena, menuda, con la que tiene una complicidad más que evidente. Ambos están cómodos, bailan muy juntos y tararean al unísono alguno de los temas que suenan a todo volumen.
A pesar de que algunos se empeñaron en afirmar que el urólogo y la cantante se habían dado una segunda oportunidad, la realidad no deja lugar a las dudas. Nada queda ya de esa vida discreta y tranquila que ambos intentaron construir.
La noche avanza. La banda interpreta el Sufre Mamón de Hombres G. A pocos metros de Miguel buscan hacerse hueco otros noctámbulos con ganas de quemar la pista. Uno de ellos es Curi Gallardo, otro ex de Chenoa. La casualidad no tardó en convertirse en la comidilla de la noche. Todos miraban buscando la reacción de una y otra parte.
Sin embargo, Miguel y Curi decidieron no saludarse. Se evitaron a pesar de haberse visto sin demasiada dificultad y de bailar espalda con espalda. Algunos testigos afirman a 20minutos que la tensión inicial dio paso a la calma en cuestión de minutos.
Mientras tanto, lejos de aquella pista de baile y ajena al revuelo involuntario que provocaban sus dos ex en la misma sala, Chenoa se encuentra en uno de los momentos más sólidos de su carrera. Triunfa en televisión, suma proyectos musicales y mantiene intacta esa imagen de mujer segura que ha aprendido, quizá mejor que nadie, a convivir con el ruido sentimental sin permitir que le robe (demasiado) protagonismo.
20MINUTOS.ES – Gente
