Nuestro país acumula una brecha con la UE del 8% a pesar de la inyección de fondos europeos Leer Nuestro país acumula una brecha con la UE del 8% a pesar de la inyección de fondos europeos Leer
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Tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, salieron este lunes a celebrar públicamente la mejora de la productividad que ha experimentado la economía española en los últimos años gracias al despliegue de los fondos europeos Next Generation, pero lo cierto es que esta insólita inyección milmillonaria de dinero no ha servido para que nuestro país cierre la histórica brecha de productividad que mantiene con la Unión Europea. De hecho, el Banco de España ha calculado que la productividad en nuestro país tendría que estar creciendo por encima de la media comunitaria durante al menos 20 años para que pudiéramos llegar a igualar la media, un desafío mayúsculo difícil de conseguir.
Durante su intervención en el foro España verde y digital. El impacto del Plan de Recuperación, celebrado este lunes en el Teatro Real, el presidente celebró el «salto cualitativo de la economía española en estos años»: «No solamente estamos creciendo más, por supuesto estamos creciendo mejor, con incrementos de productividad, con una decidida apuesta por la innovación y con una posición sólida en sectores que van a marcar el futuro de la economía. Nuestro gasto en capital por fin ha regresado al nivel previo a la gran recesión. Se dice pronto. La gran recesión empezó en 2008 y estamos en 2026. De hecho, este año va a superar a la de la Eurozona, EEUU y al Reino Unido en porcentaje de PIB. Nada de esto hubiera sido posible sin el impulso de los fondos Next Generation. Una de las mejores ideas que la Unión Europea ha puesto en marcha en sus 70 años de vida».
En la misma línea se manifestó Cuerpo: «Los datos evidencian que el legado más importante del Plan de Recuperación es, sin duda, esta nueva realidad económica y social, con un país más competitivo, más productivo, con una menor desigualdad, más innovador y con un incremento, como proxy, como resumen de todo este impacto, de nuestro PIB potencial».
Los datos del Banco de España podrían dar la razón al Ejecutivo sobre la mejora de la productividad que se ha producido en los últimos años, pero evidencian también que esta ha sido muy insuficiente para conseguir llevar a nuestro país al estándar europeo. Ese diferencial negativo es el responsable, además, de que en nuestro país no mejoren los salarios ni tampoco el bienestar social, con lo que es más importante de lo que parece.
«Es la fuente del crecimiento y el bienestar de una sociedad», destacaba la semana pasada David López Salido, director general de Economía del Banco de España, quien explicaba que la productividad total de los factores (PTF) implica un «mejor uso de los recursos, una mayor innovación y competencia, la tecnología y el uso de la misma y mejores instituciones». Ese componente, junto con el trabajo (más y mejores empleados) y el capital (más y mejor inversión) determinan el avance del Producto Interior Bruto (PIB) por habitante.
La historia reciente de nuestro país muestra que en el año 2000 España acumulaba ya un diferencial negativo del 15% en productividad con respecto a la UE desde 1986 en que se incorporó a la Unión, pero aún así si en el año 2000, momento en el que el país se suma al área del euro, se pone el contador a cero, el país ha seguido agravando esa situación. A cierre de 2013, la pérdida relativa era del 14%, pero la mejora desde entonces ha permitido dejarla en el 8% a cierre de 2025. «Desde 2014 se produce una ralentización aún mayor de la PTF en Europa, que contrasta con cierta recuperación de la PTF en España desde entonces. España hace catch up [se pone al día], nos vamos aproximando al promedio del área del euro, pero a finales de 2025 el diferencial todavía era del 8%», señalaba López Salido.
Su institución advierte de que «cerrar completamente dicha brecha requeriría sostener durante cerca de 20 años tasas de crecimiento de la productividad en España superiores a las de la UE, en línea con las registradas desde 2013, lo que pone de relieve la magnitud del desafío pendiente».
«Si creciéramos 0,4 puntos porcentuales más que el área del euro tardaríamos hasta 2050 en cerrar la brecha. Si quisiéramos, además, cerrar la brecha de la que partíamos en el 2000 tendríamos que doblar la tasa de crecimiento de la PTF suponiendo que Europa sigue congelada, deberían ser 0,8 puntos de crecimiento, que es un esfuerzo muy notable respecto a Europa», ilustra.
El Banco de España, que no quiso en su Informe analizar el impacto de los fondos europeos, se muestra pesimista respecto a la evolución futura, ya que cree que el margen de recorrido del proceso de convergencia que se inició a partir de 2013 «podría agotarse en ausencia de nuevas reformas y de avances adicionales» en los determinantes estructurales de la productividad. Los tres elementos principales que, en su opinión, suponen un lastre para nuestra productividad son el marco regulatorio fragmentado y complejo a nivel regional, que limita la unidad de mercado y la asignación eficiente de recursos, y el capital humano (los trabajadores y su formación). Cree, además, que habría que intentar aprovechar la inteligencia artificial como una oportunidad para impulsar el dinamismo de la productividad en las empresas.
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