Fernando Marzal, CEO de Kämpe, la plataforma para electricistas y fontaneros: «Con la IA, los trabajos del pasado serán los trabajos del futuro»

La empresa nacida en el seno de Zubi Labs negocia una ronda que se cerrará en alrededor de 1,5 millones. Por sus cursos intensivos online han pasado 1.300 alumnos con altas opciones de empleo en más de 300 empresas Leer La empresa nacida en el seno de Zubi Labs negocia una ronda que se cerrará en alrededor de 1,5 millones. Por sus cursos intensivos online han pasado 1.300 alumnos con altas opciones de empleo en más de 300 empresas Leer  

Audio generado con IA

España tiene un serio problema con los oficios, o con la progresiva escasez de profesionales en facetas muy ligadas a la construcción, ese pulmón que nunca se cansa de insuflar oxígeno a la economía. Faltan, según cálculos de la startup valenciana Kämpe, entre 150.000 y 200.000 electricistas, fontaneros y técnicos de climatización, una fuerza laboral crítica para que un hogar, una oficina o un centro comercial funcionen. La transición energética aprieta con normas más exigentes, la formación reglada es incapaz de sostenerle el ritmo a las exigencias del mercado y las empresas del ramo pierden algunos proyectos por no disponer de manos para acometerlos.

Fernando Marzal, CEO de una startup que ha nacido en el corazón del venture builder Zubi Labs donde él mismo es socio, observa algunos problemas más. Uno es la falta de relevo generacional, ya que «por cada cinco profesionales que se jubilan entran dos a trabajar». Otro es el desempleo juvenil, que también afecta y mucho a las tareas de oficina («¿qué bufete o consultora va a contratar a un junior si ya tiene a la IA para redactar un informe?»). Y el tercero es la formación en oficios, «que sigue tirando de planteamientos del siglo pasado con pequeñas academias, talleres hechos polvo y un FP de cuatro años desconectado de la realidad del tejido empresarial».

Para taponar esta sangría, Kämpe ofrece formaciones «tipo bootcamp» de seis semanas, carnets oficiales requeridos para determinadas labores y una bolsa de empleo que conecta en la misma plataforma al aspirante y al contratante. Los cursos son exigentes, de nueve de la mañana a seis de la tarde, y al comenzar al alumno se le envía una caja con todas las herramientas que precisa para hacer sus prácticas. Además, se le remite un trípode para que coloque su móvil y grabe el ejercicio, de modo que un profesor pueda validar sus habilidades. La propia caja es el mini-taller del estudiante (la magia del transformer) y todos los cursos son 100% digitales.

Para armar el programa, la startup se vale de tres figuras: las propias empresas, a las que se pregunta cuáles son sus necesidades; ciertos creadores de contenidos capaces de bajar a la tierra las explicaciones más técnicas; y un cuerpo de docentes con muchos años de experiencia. Actualmente contratan a través de la plataforma más de 300 compañías y se ha formado a alrededor de 1.300 alumnos con un fuerte incremento de la actividad en los últimos seis meses. De media, cada empresa contrata casi casi a dos personas.

Un curso intensivo vale 1.550 euros, pero Kämpe colabora con Bcas, otra startup española, para que sólo se pague cuando se obtiene una nómina superior a los 17.000 euros. Las expectativas de Marzal sugieren que el año cerrará con una facturación superior al millón de euros. Si se quiere recurrir a abril como indicador, los ingresos del mes ascienden ya a 150.000 euros. Anteriormente se recibió financiación de Zubi Labs y de un family office; ahora Kämpe está en plena ronda. Se han asegurado 500.000 euros y la cifra definitiva se acercará a 1,5 millones.

Recuerda Kämpe que organizaciones tan tecnológicas como Meta y tan adineradas como BlackRock han anunciado sus propios planes para formar a electricistas. «El problema es mundial y pensamos que podemos escalar e internacionalizarnos con relativa facilidad -apunta Marzal-«. El paisaje de empresas contratantes en España «está muy atomizado»; el 80% son pequeñas, a menudo de carácter familiar, y también abundan los autónomos. «Ofrecemos tanto formación reglada como no reglada, pero lo que en esencia queremos es que mucha gente joven [normalmente menores de 35 años] tenga un empleo digno y a partir de ahí evolucione. Un electricista en nómina suele cobrar 45.000 euros al año y un encargado de obra 90.000. Hay que eliminar el estigma que tienen los oficios, sobre todo porque la IA significa que los trabajos del pasado van a ser otra vez los trabajos del futuro. Todo irá poco a poco hacia lo manual, hay que quitarse la venda de los ojos».

 Actualidad Económica // elmundo

Te puede interesar