Italia anuncia que suspende el acuerdo Schengen con España para los no europeos por la crisis migratoria en Ceuta

Italia no tiene fronteras terrestres con España ni conexiones directas con Ceuta. A estas alturas, según ha anunciado el Ejecutivo español, casi todos los migrantes que cruzaron la frontera entre la ciudad autónoma y Marruecos han sido devueltos al país norteafricano: 48.300 de 50.000. Y, sin embargo, el Gobierno de Giorgia Meloni ha anunciado que suspende el acuerdo de libre circulación de personas en Europa, conocido como Acuerdo Schengen, por la crisis migratoria en la ciudad española del norte de África.

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 Bruselas y Berlín reclaman el retorno rápido a Marruecos de los migrantes. Albares asegura que la integridad de Schengen “está absolutamente garantizada” y ha pedido poner fin a la “confusión interesada”  

El principal temor de varios países de la UE es que los migrantes que han cruzado ilegalmente la frontera en Ceuta lleguen al continente y viajen libremente por Estados miembros. Por eso, han sido varias las capitales, empezando por la propia Bruselas, la que han reclamado a España y Marruecos “el retorno rápido” —en palabras de la presidente de la Comisión, Ursula von der Leyen— de las decenas de miles de personas que han protagonizado esta crisis migratoria. “Sin demora”, ha sido el término empleado por el canciller alemán, Friedrich Merz. Otros gobiernos han ido más lejos en su forma de presión: Italia, Dinamarca o Finlandia han llegado a pedir que se estudie la suspensión de España en el espacio Schengen, pese a la regulación particular que las ciudades autónomas tienen en este reglamento.

“Las imágenes que llegan de Ceuta son inaceptables”, han sido las primeras palabras de Von der Leyen en su primera reacción a lo sucedido el jueves en la ciudad española del norte de África. “No podemos permitir que nadie entre en nuestra Unión sin cumplir con nuestras normas”, ha advertido. “Las redes de tráfico deben desmantelarse. Y las devoluciones deben ser rápidas, tal como permiten nuestras normas”, ha incidido, para después anunciar que la Comisión “trabajará en un apoyo operativo adicional a España, incluida la colaboración con Frontex”.

El mensaje de Von der Leyen no ha expresado solidaridad con España, algo que sí ha hecho el presidente del Consejo Europeo, António Costa: “Expreso mi solidaridad con España en la actual situación de migración ilegal en Ceuta”. “Aunque los nacionales de terceros países en Ceuta no disfrutan de libre circulación al territorio continental de España o al resto del área Schengen, la respuesta firme de España, que incluye retornos acelerados continuos, demuestra nuestra determinación para proteger nuestras fronteras exteriores, combatir la migración ilegal y desmantelar las redes criminales de tráfico de personas”, ha añadido el también ex primer ministro portugués.

Esta última frase es una respuesta clara a los Gobiernos de Estados miembros que han pedido estudiar la suspensión de España en el espacio Schengen. Lo ha dicho la primera ministra danesa, Mette Fredriksen, cuando ha hablado la Unión “debe adoptar todas las medidas necesarias y valorar todas las opciones, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen”.

Ella, como Costa, es socialdemócrata, pero también una de las voces más duras en la UE frente a la migración, de ahí que no le haya importado unir su voz a la de la primera ministra italiana, la ultraconservadora Giorgia Meloni, o a la del Ejecutivo de Finlandia, compuesto también por una coalición de conservadores y ultras.

No ha llegado ahí el canciller Merz, que ha recordado que es “fundamental” la protección de las fronteras exteriores de la UE para luchar contra la migración ilegal. “España quiere y debe recuperar el control de la situación en Ceuta lo antes posible. Por ello, acojo con satisfacción la intención de España de no permitir que los migrantes ilegales entren en el continente europeo”, escribió en un comunicado en el que aseguró estar en contacto con el Gobierno español. Asimismo, afirmó que espera que “Marruecos readmita a los migrantes ilegales sin demora” y apeló a que el reglamento de retorno, aprobado en junio, se aplique “ahora de forma inmediata y exhaustiva”.

Pero no todo han sido palabras de apoyo desde Alemania. Como era de esperar, desde el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), su líder, Alice Weidel, criticó que el canciller no se sume a Italia, Finlandia y Dinamarca a favor de suspender Schengen. “Merz quiere volver a dejar que esta crisis pase sin hacer nada al respecto”, criticó en la red social X, en la que previamente había alertado de que “es probable que el destino de la mayoría de esos migrantes sea Alemania” y había pedido suspender Schengen para que no se repita lo ocurrido en 2015. El tema de la migración es una de las principales bazas de AfD para recavar votos en Alemania, donde el próximo mes de septiembre hay tres elecciones regionales: Sajonia-Anhalt (donde AfD puede obtener más de un 40% según los sondeos y entrar así por primera vez en un Gobierno regional), Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania.

Frente a la situación migratoria en Ceuta, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió al ministro del Interior, Laurent Núñez, que adopte “todas las medidas necesarias” para reforzar los controles en la frontera con España, según han confirmado fuentes cercanas al Elíseo. El titular de Interior, que conversó este jueves con Albares y volverá a hablar hoy, anunció esta mañana que se ha activado la fuerza fronteriza de intervención rápida para “hacer controles más profundos”.

Estas fuentes señalan que “se están manteniendo contactos con las autoridades españolas y también con las marroquíes” para seguir de cerca la evolución de la situación y “mejorar la coordinación entre los organismos implicados”. Macron también ha señalado que Francia está dispuesta a prestar a las autoridades españolas “todo el apoyo necesario, incluso a través de la agencia Frontex, si así lo solicitan”, informa Raquel Villaécija.

La situación interior y lo sucedido en 2015, cuando la guerra civil de Siria provocó una avalancha de centenares de miles de refugiados en toda Europa, ha estado muy presente en la reacción de varios Gobiernos. También su composición política ha tenido su papel, como muestra el hecho de que en Finlandia, Italia o Suecia, los ultras participan o respaldan al Ejecutivo.

No es este el caso de Polonia. Pero su primer ministro, el primer ministro Donald Tusk, se ha mostrado exigente con España al pedirle que siga su ejemplo: “Hemos endurecido las leyes de asilo, los procedimientos fronterizos y ha construido barreras efectivas en su frontera con Bielorrusia, que es la frontera oriental de la UE. Hemos invertido miles de millones de euros y movilizado a miles de soldados, policías y guardias fronterizos”.

Otro asunto que ha estado presente es la regularización masiva que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez. Desde Austria, por ejemplo, se ha pedido que “ni un solo migrante ilegal llegue al continente europeo”. Su canciller, Christian Stocker, ha advertido que si la situación en España acaba por presionar en sus fronteras hará “todo lo posible para protegerlas”.

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