Joaquina: «Todos tenemos la responsabilidad de aportar nuestro grano de arena, estando dentro o fuera de Venezuela»

A sus 21 años, Joaquina se ha convertido en una de las voces emergentes más prometedoras de la música en español. La cantautora venezolana, que vive en Miami desde pequeña, ha construido un proyecto artístico basado en la honestidad y la narrativa, mezclando influencias del folk, el rock noventero y el pop sintético. Ganadora del Latin Grammy a Mejor Nuevo Artista en 2023, la artista presenta una nueva etapa en la que reflexiona sobre sus raíces, la identidad y el sentimiento de pertenencia. En esta entrevista, además de hablar sobre su música, se sincera sobre la situación que atraviesa Venezuela, la presión que viven las mujeres en la industria y cómo ha aprendido a convertir sus experiencias personales en canciones.

A las mujeres se nos pide que seamos extremadamente multifacéticas, pero no a nuestra manera, sino para la persona que nos está consumiendo»

Me siento muy orgullosa de ser venezolana, porque siento que con cada tragedia que azota a nuestro país, el venezolano es como un ave fénix que resurge de las cenizas»

No me quiero meter en la política, pero la política se va a meter en tu vida»

Mostrarnos sensibles ante la tragedia humana, de cualquier tipo, nunca nos debería dar miedo»

Siempre vuelvo a mi casa con un pedacito de algo que aprendo aquí y que quiero inculcar en mi vida»

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Entrevista

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La cantautora venezolana se sincera sobre la situación que atraviesa Venezuela, la presión que viven las mujeres en la industria y su estilo musical. 

A sus 21 años, Joaquina se ha convertido en una de las voces emergentes más prometedoras de la música en español. La cantautora venezolana, que vive en Miami desde pequeña, ha construido un proyecto artístico basado en la honestidad y la narrativa, mezclando influencias del folk, el rock noventero y el pop sintético. Ganadora del Latin Grammy a Mejor Nuevo Artista en 2023, la artista presenta una nueva etapa en la que reflexiona sobre sus raíces, la identidad y el sentimiento de pertenencia. En esta entrevista, además de hablar sobre su música, se sincera sobre la situación que atraviesa Venezuela, la presión que viven las mujeres en la industria y cómo ha aprendido a convertir sus experiencias personales en canciones.

¿Cómo se definiría como artista?

La razón por la que yo hago música es porque me gusta narrar y fotografiar mi vida, es la raíz de todo. Desde muy chiquita siempre sentí una pasión muy grande por la escritura y por la poesía. Me gusta mezclar eso con la música, es el vehículo. También siento que las canciones y la composición son la forma por la que yo proceso la vida, el lente de mi vida. Mis canciones tienden a ser bien narrativas, vulnerables y honestas.

¿Cuál es su estilo musical?

Mi proyecto es de cantautora. Mis letras y las historias que cuento en mis canciones siempre son muy personales. Me gusta jugar con varios géneros que me han inspirado a lo largo de mi vida, pero trayéndolos al mundo de la cantautora. Hay mucha influencia del rock noventero, porque es lo que crecí escuchando; hay mucha influencia del pop sintético; hay un poco de música folclórica, tanto estadounidense como venezolana. Si tengo que englobarlo, sería folk, rock y pop sintético, más o menos, una mezcla de eso dentro del mundo de la canción de autor. No sé, es raro, pero me gusta flotar así entre varios géneros.

Hoy en día se habla mucho de las etiquetas en la música. ¿Siente que ayudan a que el público entienda mejor a un artista o terminan limitándolo?

Te limitan si tú permites que te limiten. Las etiquetas pueden llegar a ser buenas hasta cierto punto. Como seres humanos necesitamos orden y organización. Cuando alguien te compara con alguien o te mete en cierta caja, no necesariamente es con maldad, lo hacen más para entender y poder llegar a ti. Siento que, naturalmente, somos seres que flotan en un espectro en todos los ámbitos de la vida, especialmente en el artístico y en el musical. Hay que tener cuidado con limitarnos también.

A las mujeres se nos pide que seamos extremadamente multifacéticas, pero no a nuestra manera, sino para la persona que nos está consumiendo»

Hoy en día en la industria a las mujeres se les pide más, se les exige componer, actuar, cantar, afinar y bailar. ¿Cree que se vive así?

Totalmente se vive así. El doble estándar entre los hombres y las mujeres, suena cliché decirlo, pero es que lo cliché es real. Es absurdo. No solamente se nos pide más, sino que se nos juzga con más facilidad. No creo que sea algo exclusivo del arte, es algo que desafortunadamente existe en nuestra sociedad y que son patrones que, con cada generación, vamos desaprendiendo un poco más. A las mujeres se nos pide que seamos extremadamente multifacéticas, pero no a nuestra manera, sino para la persona que nos está consumiendo. Tenemos que bailar increíble, cantar increíble y componer, pero simplemente no es realista. Yo no veo que a los hombres se les pida lo mismo.

Ahora mismo Venezuela está viviendo una situación bastante complicada por los terremotos. Quería preguntarte, sobre todo, si le afectó a usted en algo personal o si ha tenido alguna vivencia.

Yo no estuve en el país en el momento de los terremotos y, gracias a Dios, mi familia está bien. Es algo que me ha afectado en lo personal. Yo no siento que los míos estén bien, porque mi país no está bien. Es un sentimiento nacional de todos los venezolanos que estamos dentro y fuera del país. Aunque los que hemos tenido la suerte de no perder a un ser querido o de no vernos afectados directamente, igual nos sentimos afectados y estamos pasando por ese dolor con todo el país. Ha sido muy duro. Lo que ha pasado ha sido terrible. El país ha tenido que sufrir mucho por muchos años. Esta tragedia creo que ha sacado lo peor, pero a la vez lo mejor del venezolano: la gente sacando adelante a sus propias comunidades, vecinos sacando a los suyos de los escombros. Me siento muy orgullosa de ser venezolana, porque siento que con cada tragedia que azota a nuestro país, el venezolano es como un ave fénix que resurge de las cenizas cada vez. Aunque esto ha sido algo trágico, todos tenemos la esperanza de que vamos a salir adelante. Yo sé que vamos a salir adelante y creo que también nos ha ayudado a demostrarle al mundo, una vez más, la fuerza y la resiliencia del venezolano. Me duele mucho mi país y mi gente, especialmente porque el país no estaba preparado para algo así. Todos tenemos la responsabilidad de aportar nuestro grano de arena, estando dentro o fuera de Venezuela. Yo siempre estoy en contacto con mis amigos, mis colegas o personas que voy conociendo y que están trabajando activamente en el terreno para ver cómo puedo aportar, tanto económicamente como a nivel de donativos. Estoy en contacto con casos precisos de personas que han sido víctimas de esta tragedia y, sobre todo, usando mis redes para difundir la información. Creo que los que tenemos una plataforma tenemos la responsabilidad de ser claros y eficientes con la comunicación que estamos difundiendo y de buscar maneras activamente para aportar, porque, desafortunadamente, esta tragedia no es algo solo de ahora, sino algo que va para largo. Vienen muchos meses de reconstrucción y tenemos que estar ahí el uno para el otro.

Si ahora mismo tuvieras que llevar un mensaje a toda esa gente que ha sufrido la pérdida de familiares, ¿cuál sería?

En un momento de dolor tan profundo no existen palabras que puedan aliviar la pérdida de un ser querido. Creo que cuando alguien ha sufrido un dolor así, lo único que uno puede hacer para acompañarlo es estar ahí. Acompañarles en su dolor, decirles que no están solos y simplemente mandarles todo el amor. No hay nada que se pueda decir para aliviarlo, no hay nada. Creo que lo único que yo puedo decir es que les mando todas las fuerzas y todo el amor del mundo a todas las personas que han perdido un ser querido. Esto ha sido horrible y es un dolor, un luto, que vivimos todos los venezolanos, dentro y fuera del país. Tengo la esperanza de que vamos a salir adelante. Nos vamos a ayudar a reconstruirnos como siempre lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo.

Me siento muy orgullosa de ser venezolana, porque siento que con cada tragedia que azota a nuestro país, el venezolano es como un ave fénix que resurge de las cenizas»

Bueno, Venezuela hace unos meses vivió una realidad política bastante complicada. Quería preguntarle, ¿cómo vive usted eso también desde su posición?

No es algo político, es algo moral. Venezuela ha sufrido mucho en los últimos 25 años y lo único que quiere el venezolano es la libertad de poder vivir en paz, bajo un gobierno que sirva a sus propios ciudadanos y que esté ahí para ellos. El venezolano ha salido adelante de mil formas distintas, tanto dentro como fuera del país. Hemos pedido a gritos, por muchos años, un cambio y que se nos respeten esas ganas de quererlo. Ya lo hemos demostrado y creo que el mundo entero lo ha visto. Quisiera tener todas las respuestas políticamente sobre lo que pasó y lo que no, pero yo tengo la esperanza de que hay una luz al fondo del túnel. Yo no quiero que la gente vea esto como un juego de ajedrez político, que para muchos sí lo es. Yo quiero que la gente lo vea como una crisis que afecta al venezolano del día a día: esa mamá que quiere tener un sueldo digno para comprarle leche o pañales a su bebé, alguien que pueda salir a la calle y no temer que le pase nada, alguien que pueda tener libertad de expresión dentro del país. Hay que mirarlo de esa manera y no tanto como un juego de poderes políticos. Yo simplemente confío y le pido a Dios y a las personas encargadas que lo piensen de esa forma, que todas las decisiones que se tomen sean para el bien de la gente.

¿Qué cosas de Venezuela tiene presentes en su forma, sobre todo, de escribir, de componer letras y de cantar?

De mi país tengo todo. Yo nací en Venezuela, pero me tuve que ir muy chiquita a Estados Unidos para buscar un mejor futuro. Es algo que les agradezco profundamente a mis padres. Ellos me inculcaron muy bien toda la cultura venezolana: las tradiciones, la comida, mi acento, etc. Siempre crecí con una nostalgia andante de lo que pudo haber sido de mi país, de la vida que pude haber tenido allí y con la esperanza de algún día poder volver. Siento que hay mucha gente que se siente igual. Inevitablemente he hablado de eso en mis canciones. Forma gran parte de mi cotidianidad y de mi esperanza para el futuro. Es muy bonito, especialmente hoy en día con las redes y toda la exposición que tenemos, poder ser exponentes de nuestra idiosincrasia.

¿Qué opina de esos artistas que no se posicionan tanto sobre la situación que está viviendo Venezuela o sobre los terremotos?

No es cuestión de posicionarse políticamente, es cuestión de tener sensibilidad. Cuando ves una situación afectando tan drásticamente a la gente que tú quieres y al país que tanto amas, es imposible que eso no te duela profundamente. Hay mucha gente, y es una realidad importante, que por vivir en el país o por tener familiares allí tiene que retractarse. Hay ciertas realidades que se viven que se escapan de nuestras manos y yo también me he encontrado, en algún momento, en el que no he podido decir todo lo que quiero tan abiertamente por miedo a que le pase algo a mi familia que está allá. Hay muchos venezolanos que se sienten igual. Es importante, cuando algo es así de drástico y tan terrible, no pensarlo como que tenemos que posicionarnos políticamente, sino posicionarnos como seres humanos. Muchas veces decimos: «No me quiero meter en la política», pero la política se va a meter en tu vida. Más que posicionarse y hacerlo por postureo, creo que las personas que tenemos una plataforma sí tenemos cierta responsabilidad. No somos la perfección ni un modelo a seguir, claro que no; todos estamos aprendiendo y creciendo cada día. Pero sí creo que tenemos la responsabilidad de ser honestos con lo que estamos sintiendo, de hablar de las cosas que nos importan y de no ser ajenos al dolor.

No me quiero meter en la política, pero la política se va a meter en tu vida»

¿Alguna vez ha sentido miedo de que las opiniones que haya tenido hayan podido afectar a tu carrera o miedo a decir su opinión porque puede afectar a su música?

Decir la verdad, lo que sientes, confiando en que viene de un lugar honesto y nunca va a hacer daño, podría afectar en algún momento. Si hay alguna persona que me va a dejar de escuchar, y esto lo digo con todo el respeto del mundo, por lo que yo publico sobre un gobierno que está haciéndole tanto daño a mi gente, y me muestro sensible y preocupada por algo que me preocupa y por el dolor de la gente que amo y del país que amo, entonces no me interesa que esas personas me escuchen. Si me van a dejar de seguir por hablar de algo que es un dolor tan real y por algo para lo que, para mí, es importante posicionarnos humanamente, tal vez nunca me tuvieron que seguir. Yo creo que mostrarnos sensibles ante la tragedia humana, de cualquier tipo, nunca nos debería dar miedo.

¿En algún momento sentiste, a lo mejor, un poco de desconexión con la cultura americana o que le costara crecer con gente que no tenía las mismas vivencias o cultura que usted?

Es algo de lo que hablo mucho con mi familia y mis amigos. Tuve mucha suerte porque yo me crié en Miami, una ciudad profundamente latinoamericana. Toda mi vida me crié rodeada de inmigrantes latinos y caribeños: venezolanos, colombianos, mexicanos, haitianos, boricuas, cubanos, dominicanos o argentinos. Tuve la suerte de poder tener una óptica bien amplia, no solamente de distintas culturas, sino precisamente de distintas culturas latinoamericanas y caribeñas: distintas comidas, distintos ritmos… Mi equipo de trabajo es como un mosaico de Latinoamérica y me encanta. Me ha permitido ver muchas realidades y conocer a muchas personas de distintos caminos de la vida. Todos mis amigos, que nos criamos en Miami siendo primera generación nacida en Estados Unidos de padres inmigrantes, creo que sentimos una desconexión con la cultura estadounidense, pero, a la vez, mucho agradecimiento hacia Estados Unidos, que le abrió las puertas a mis padres cuando más lo necesitaban y les dio la oportunidad de empezar de cero, construir una vida y darme una vida muy privilegiada a mí y a mi hermana. Siempre me inculcaron el amor por mis raíces, pero, a la vez, el agradecimiento hacia Estados Unidos.

¿Te ha afectado las políticas migratorias que está impulsando Trump, como las relacionadas con ICE?

Me duele mucho porque, imagínate, uno creciendo alrededor de comunidades inmigrantes, lo que más conoce es el espíritu trabajador y echado para adelante. Entonces, he sentido ese miedo por los míos y esa impotencia y dolor por las personas en mi vida que han sido afectadas por esas políticas migratorias. Obviamente, todo el mundo entiende que en los países hay leyes que se tienen que respetar, pero es que la empatía tiene que ir por encima de todo, siempre. Me da mucho miedo ver la forma en la que se sataniza, o se está intentando satanizar, la inmigración en Estados Unidos, porque no es así para nada. Las comunidades en Estados Unidos están construidas por inmigrantes y hay que mantener eso súper presente en nuestra memoria y apoyarnos los unos a los otros siempre. Son ejemplos de resiliencia y de trabajo. Creo que me da mucho dolor ver la forma en la que está siendo pintada toda esta situación tan injustamente y lo único que quiero es que se encuentren soluciones, porque nadie merece vivir con miedo.

Mostrarnos sensibles ante la tragedia humana, de cualquier tipo, nunca nos debería dar miedo»

La vimos en La Voz con Malú ¿Cómo fue su experiencia?

La pasé buenísimo en La Voz. Cuando me llegó esa invitación, yo no lo podía creer, jurando que era mentira. Yo crecí viendo La Voz en el sofá de mi cuarto, siempre soñé con cantar ahí, pero nunca soñé con estar del otro lado. Fue muy bonito. Yo no conocía a Malú personalmente, pero cuando llegué al estudio el primer día, ella se paró de la mesa y vino a abrazarme. Me recibió con los brazos abiertos, como si nos hubiésemos conocido desde hace años. Recuerdo estar un poco en shock porque dije: «Wow, ella no me tiene que tratar así». Ella es una artista con mucha trayectoria y yo… nadie me conoce. Me sentí muy inspirada por ella, por su humildad y por la forma en la que conectamos, porque genuinamente hubo una conexión real. Admiro a todos los otros coaches que estuvieron ahí esa tarde y creo que todos entablamos amistades muy bonitas. Fue una experiencia de la que aprendí muchísimo.

¿Le gustaría colaborar con algún artista de España?

Mi sueño más grande, que siempre lo digo, es Rosalía. La amo desde hace años. Recuerdo verla, creo que una de las primeras veces que se presentó en Miami. Fui con mis amigos a un concierto donde había muchos artistas y, en ese momento, ella no era tan conocida como ahora. Recuerdo que casi nadie estaba cantando y yo me paré, cantaba y les decía a mis amigos: «Ella va a ser gigante, ya vais a ver». Siento que he crecido con ella a lo largo de los años y me inspira muchísimo como productora, compositora e intérprete. También me encantaría hacer algo con Pablo Alborán, lo adoro y me encanta su forma de escribir. Aitana también, sería bonito.

La industria musical normalmente rivaliza mucho a las mujeres. ¿Usted cree que, a lo mejor, las colaboraciones hoy en día enriquecen un poco la música al juntar a dos personas diferentes?

Cuando se juntan dos culturas distintas, dos puntos de vista musicalmente, de alguna forma u otra siempre va a ser algo positivo. Siempre le puedes sacar algo positivo. Yo siento que es bonito ver cuando dos mujeres colaboran porque, como dices tú, creo que a veces la industria, y el mundo en general, es un reflejo de la sociedad. En la sociedad se nos tiende a rivalizar mucho a las mujeres. Muchas caemos en esa trampa, a veces estamos como mirándonos de reojo, y eso me parece lo más terrible. El momento en el que dos mujeres pueden colaborar da un ejemplo muy bonito de sororidad. Es importante y creo que siempre se puede aprender. Uno tiene que estar dispuesto a aprender y, de las colaboraciones que he hecho, o incluso con artistas con los que he escrito para sus proyectos, siempre regreso a mi casa llevándome una partecita de ellos.

Siempre vuelvo a mi casa con un pedacito de algo que aprendo aquí y que quiero inculcar en mi vida»

¿Qué tal con España? ¿Con sus fans españoles? ¿Cómo se siente? ¿Arropada?

Me encanta estar en España. Es la primera vez que paso un verano acá. Estoy muy feliz. Yo siento que aquí he podido descubrir otro lado de mí desde que he venido. Vine por primera vez hace como tres años y me fascinó. Vine por primera vez con mi música y, para mí, fue otro mundo. Pasar tiempo aquí fue descubrir otro lado de mi ser, porque estaba tan lejos de casa y sola. Aquí todo se habla distinto, todo se pronuncia distinto y todo se vive distinto. Fue como un proceso medio humillante para mí pasar tiempo aquí sola, porque de verdad tuve que salirme de mi zona de confort y adentrarme en otro universo. Siempre que paso tiempo en Latinoamérica y Estados Unidos, aunque sean países distintos, hay una cultura compartida. Estar aquí es como sacarme totalmente de mi zona de confort y obligarme a aprender cosas nuevas. Creo que me ha abierto muchísimo la mente, entonces yo le agradezco demasiado a España. La gente que me sigue desde acá me ha recibido muy bien. Todos los shows que hemos hecho hasta ahora han sido de los más grandes que he dado y simplemente siento mucha emoción de seguir creciendo acá, seguir aprendiendo y visitando lugares nuevos. Me encanta el respeto que le tienen a lo suyo: a su gastronomía y a su música. Me encanta la conciencia social que tienen. Son muchas cosas las que admiro del español y, como te dije, creo que cuando uno va a distintas partes del mundo y conoce a distintas personas, es como un espejo y te ayuda a ver cosas de ti. Siempre vuelvo a mi casa con un pedacito de algo que aprendo aquí y que quiero inculcar en mi vida.

¿Ha tenido algún choque cultural?

Me encantan los choques culturales porque siento que son humillantes. Te ayudan a darte cuenta de que tú no eres el centro del universo, porque uno siempre vive en su burbuja. Aquí, por ejemplo, he pedido un pitillo, que para nosotros es una pajita, y me dan un cigarro. Y yo: «¿Qué es esto?». El tema del metro también. En Miami hay metro, pero está mucho menos comunicado que acá. Como hay mar, no se puede construir por debajo de la tierra. Yo nunca me acostumbré a usar un sistema de metro súper bien conectado, así que aprender a usar el metro ha sido interesante para mí. Simplemente el tema del «vosotros», el «os», el «queréis»… La forma en la que conjugan las palabras, al principio mi oído no lo atinaba, y ahorita sí lo entiendo bien. Tengo muchos choques culturales, muchísimos, pero me encantan.

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