
La terapia hormonal para la menopausia no es un solo tratamiento, sino más de 200. Varían la hormona, la dosis, la pauta, el momento de empezar y la vía por la que llega al organismo, y cada combinación tiene su propio equilibrio entre beneficios y riesgos. Es la tesis de una revisión de estudios científicos publicada este jueves en la revista Science por investigadoras del Centro de Adicciones y Salud Mental de la Universidad de Toronto. A pesar de esa variedad, hay una terapia que los estudios identifican con la óptima para la mayoría de las mujeres, y es precisamente la que en España se ha vuelto una odisea para conseguir: la administración del estradiol a través de la piel.
Una revisión publicada en ‘Science’ sitúa el estradiol por vía transdérmica como la mejor opción, pero estas formulaciones están casi desaparecidas de las farmacias españolas
La terapia hormonal para la menopausia no es un solo tratamiento, sino más de 200. Varían la hormona, la dosis, la pauta, el momento de empezar y la vía por la que llega al organismo, y cada combinación tiene su propio equilibrio entre beneficios y riesgos. Es la tesis de una revisión de estudios científicos publicada este jueves en la revista Sciencepor investigadoras del Centro de Adicciones y Salud Mental de la Universidad de Toronto. A pesar de esa variedad, hay una terapia que los estudios identifican con la óptima para la mayoría de las mujeres, y es precisamente la que en España se ha vuelto una odisea para conseguir: la administración del estradiol a través de la piel.
Según la revisión, el estradiol transdérmico, en parches, geles o esprays, evita el paso por el hígado, necesita dosis menores para lograr el mismo efecto y tiene un riesgo de trombosis entre dos y cuatro veces menor que la vía oral. Cuando se toma en comprimidos, en cambio, cerca del 90% del estradiol se transforma en estrona, un estrógeno más débil. Las autoras incluyen la vía transdérmica o vaginal entre las características de la terapia óptima.
La revisión cita trabajos recientes en los que el estradiol transdérmico tiene efectos positivos más pronunciados sobre la memoria episódica, y un ensayo en el que las mujeres tratadas por esta vía mostraban un aumento de volumen en la corteza prefrontal, que persistía años después de dejar el tratamiento. Son estudios pequeños, advierten las autoras, así que es un indicio, no una conclusión firme.
Los ginecólogos, conscientes de estas ventajas, recetan de forma prioritaria los tratamientos transdérmicos. Y esta es precisamente la vía que falla en España. El espray Lenzetto lleva en falta desde marzo, los parches Evopad han acabado también con problemas de suministro, y los parches Estradot van a dejar de comercializarse. La única solución transdérmica ahora disponible es el gel Oestraclin, que no está financiado por la Seguridad Social y cuesta unas 30 veces más de lo que costaba el espray, y su laboratorio lo reparte por cupos mensuales.
Autoridades sanitarias y expertos discuten estos días la manera de poner fin al problema de suministro que sufre España (no así otros países del entorno). Una de las soluciones que se debaten estos días es reservar los tratamientos transdérmicos para las mujeres que ya los usan y recetar a las nuevas pacientes otras alternativas, sobre todo comprimidos, cuando no haya contraindicación. Otra idea es la que ha tenido Cataluña: autorizar a las farmacias a elaborar el estradiol. Esta idea no convence a todos los expertos, especialmente en la vía transdérmica: que el estradiol atraviese la piel no depende solo del principio activo, sino de los excipientes de cada preparado. Según la agencia, en los estudios que comparan cremas de estradiol elaboradas en farmacia con geles y parches autorizados, las fórmulas magistrales logran una absorción “en mucho menor cantidad” y con “mayor variabilidad”, lo que dificulta ajustar la dosis.
La revisión de estudios que publica Science explica también por qué la terapia hormonal arrastra tan mala fama. El estudio Women’s Health Initiative, el mayor ensayo clínico sobre el tema, detectó en 2002 más riesgo cardiovascular, de cáncer de mama y de demencia con una combinación concreta: estrógenos equinos conjugados por vía oral más medroxiprogesterona. Pero esos resultados se aplicaron a todas las terapias, lo que provocó una caída de más del 60% en las prescripciones. Hoy, según las autoras de la revisión, menos del 15% de las mujeres con síntomas recibe algún tratamiento. En Estados Unidos sigue terapia hormonal el 1,7% de las mujeres de 40 años o más, y en Suecia, el 3,8% de las de 45 a 60. En España, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, la cifra es del 3,7%.
El trabajo recuerda además que la menopausia no se limita a los sofocos. Hay descritos hasta 72 síntomas, con una media de siete a la vez, y los más frecuentes afectan al cerebro: la niebla mental y los cambios de ánimo aparecen hasta en el 80% de las mujeres durante la transición. La investigación, sin embargo, sigue siendo escasa: según los datos que cita la revisión, solo el 0,2% de la inversión pública en investigación sanitaria de Norteamérica en 15 años se dedicó a la menopausia.
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