La Guardia Civil confirma el asesinato del pasado julio en Benahavís como un caso de violencia machista

La investigación de la Guardia Civil ha confirmado el asesinato de una mujer de 45 años en Benahavís (Málaga, 9.472 habitantes) el pasado 21 de julio como un crimen machista. El hombre arrestado, de nacionalidad argentina y unos 64 años, mantuvo una relación durante dos años con la víctima, en 2019. Luego volvió a su país, pero recientemente retornó y contactó de nuevo con ella, que le alquiló una habitación en su casa. Él mismo ha confesado que la mató, con un cúter, después de verla besarse con otro hombre. Lo contó a los agentes que le atraparon en pleno monte de Istán, donde se había escondido, pero también lo dejó escrito en una libreta donde contaba los hechos y que había dejado en la puerta de la casa de un amigo, han explicado a EL PAÍS fuentes de la investigación. El detenido fue puesto a disposición judicial en Marbella este lunes y ha sido enviado a prisión según ha informado este martes el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

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 En principio se descartó la violencia de género, pero la investigación ha llevado a descubrir que la víctima había mantenido una relación de dos años con el agresor, en 2019, y él ha confesado que la mató después de verla besarse con otro hombre  

La investigación de la Guardia Civil ha confirmado el asesinato de una mujer de 45 años en Benahavís (Málaga, 9.472 habitantes) el pasado 21 de julio como un crimen machista. El hombre arrestado, de nacionalidad argentina y unos 64 años, mantuvo una relación durante dos años con la víctima, en 2019. Luego volvió a su país, pero recientemente retornó y contactó de nuevo con ella, que le alquiló una habitación en su casa. Él mismo ha confesado que la mató, con un cúter, después de verla besarse con otro hombre. Lo contó a los agentes que le atraparon en pleno monte de Istán, donde se había escondido, pero también lo dejó escrito en una libreta donde contaba los hechos y que había dejado en la puerta de la casa de un amigo, han explicado a EL PAÍS fuentes de la investigación. El detenido fue puesto a disposición judicial en Marbella este lunes y ha sido enviado a prisión según ha informado este martes el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

El cadáver de la mujer, de nacionaldiad húngara, fue hallado el pasado 21 de julio en su casa de la urbanización Los Arqueros, en Benahavís. Los vecinos habían alertado de que se habían escuchado voces en una vivienda y que podría haber una persona herida en su interior. Hasta el lugar se desplazaron varias patrullas policiales y efectivos de emergencias del 061, que encontraron la víctima ya fallecida debido a dos cortes en el cuello. Tenía también la camisa y el sujetador rotos fruto de un forcejeo físico.

Los propios testigos explicaron entonces a agentes de la Guardia Civil que habían visto a un hombre salir de la vivienda a toda prisa, vestido con bermudas y camiseta roja. Y que luego se había subido a un coche para escapar del lugar. El relato permitió a la Guardia Civil identificar rápidamente al sospechoso, que tras huir de la zona había dejado el vehículo, de alquiler y puesto a su propio nombre, abandonado. También dejó allí su teléfono y su cartera.

El presunto autor tenía ya nombre y apellidos. Las averiguaciones permitieron comprobar que no tenía antecedentes ni en España ni en Argentina. Y, además, nada apuntaba entonces a que el asesinato estuviera relacionado con la violencia de género. “No había nada, absolutamente nada, que nos hiciera sospechar que tenía ese motivo detrás”, cuentan fuentes de la investigación, que subrayan que ni la propia hija de la víctima ni la mejor amiga sabían quién era ese hombre ni habían oído hablar jamás de él.

Tampoco lo conocía el hombre con el que la mujer había empezado recientemente una relación ni con el que había tenido otra años atrás. Por eso el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, aclaró al día siguiente que no había entonces “motivaciones ni indicios” que apuntasen hacia la violencia de género. “No hay constatada relación de pareja ni expareja sentimental”, insistía Fernández.

Mientras tanto, la Guardia Civil proseguía la búsqueda del fugitivo, que había dejado —sin ser visto— una libreta en la puerta de la casa de un amigo contando todos los hechos: desde cómo había matado a la víctima hasta sus razones, aunque su mala letra complicó a los investigadores completar el relato. Los investigadores no daban con él porque se había echado al monte, no tenía el teléfono encima —lo que hubiera permitido dar con su ubicación— y no hacía gastos con su tarjeta de crédito. Sin embargo, una mañana varias personas avisaron de que habían visto a una persona que coincidía con su descripción en un bar de Istán, municipio de 1.707 habitantes cercano a Benahavís. Y que estaba acudiendo allí a diario para desayunar.

Los agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial desplegaron entonces un dispositivo alrededor del establecimiento para esperar su llegada a la mañana siguiente y detenerlo. Aquel día no apareció. Sin embargo, el dron que manejaban desde el operativo captó al sospechoso caminando por una carretera cercana. La Guardia Civil se desplazó allí para arrestarle, pero cuando lo atraparon se dieron cuenta de que solo era alguien que se parecía: llevaba ropa similar y también era calvo y tenía perilla, pero era mucho más bajo y finalmente los investigadores entendieron que no era quien buscaban.

Entonces sucedió lo inesperado. Un hombre echó a correr por la montaña. Al ver el revuelo policial, el fugitivo había pensado que iban a por él y trataba de escapar. Los guardias emprendieron su persecución y cuando estaban ya cerca el hombre paró en seco e intentó suicidarse. Tuvo que ser atendido de urgencia por los propios efectivos de la Guardia Civil y después fue trasladado hasta el Hospital Costa del Sol, donde permanece ingresado recuperándose de sus heridas.

Más tarde, el agresor declaró ante los agentes todo lo sucedido. Dijo que había matado a la mujer con un cúter y que lo había hecho porque tenía muchos celos porque la vio besarse con otro hombre. Es exactamente lo mismo que había contado en las páginas de la libreta que dejó en la casa de su amigo; y uno de los argumentos históricos más repetidos por los agresores y que es, en realidad, una perspectiva machista de las relaciones y de las mujeres, como cosas que les pertenecen y sobre las que quieren tener control.

Tras pasar a disposición de la plaza número 4 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Marbella, donde se acogió a su derecho a no declarar, se decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Está acusado de los delitos de homicidio y contra la libertad sexual. El procedimiento será enviado a los juzgados de Violencia sobre la Mujer, según ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), porque víctima y agresor mantuvieron una relación sentimental de casi dos años desde 2019.

“Al finalizar esta, el detenido volvió a su país. Finalmente, optó por regresar a Benahavís donde volvió a contar con la víctima. Ella le alquiló una habitación en la casa donde residía y ahora la investigación trata de determinar si se retomó la relación sentimental y si la agresión se produjo como consecuencia de un ataque de celos del detenido”, concluye el TSJA.

En lo que va de año, 33mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que arrancó la estadística oficial, en 2003, son 1.374mujeres.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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