La presidenta de Amama sobre los cribados de cáncer de mama: “Nos duele que la sociedad se crea que se ha arreglado el problema”

Se cumple un año desde que estallara en Andalucía el escándalo de los cribados de cáncer de mama que provocó la mayor crisis del Gobierno de Juan Manuel Moreno (PP). La Junta se vio obligada a poner en marcha un plan de choque para agilizar los diagnósticos y ofrecer garantías sobre los programas de prevención, que incluía la incorporación de 4.000 profesionales sanitarios. Esta semana, el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, ha asegurado que en este tiempo “se ha cumplido el 100%” de los compromisos, porque “casi todos” esos especialistas se han contratado y se “han producido mejoras importantes”. Ángela Claverol, presidenta de Amama, la asociación andaluza de mujeres víctimas de cáncer de mama que denunció los fallos en la comunicación de las pruebas diagnósticas, desvelados por la cadena SER, y Anabel Cano, una de las víctimas de esa negligencia, se convirtieron en los rostros más visibles del movimiento ciudadano que exigió explicaciones y reparación. Ambas reaccionan con una sonrisa escéptica a las palabras del consejero. “No solo no se ha arreglado nada, sino que han conseguido tapar la realidad de lo que ha pasado”, sostiene Claverol. En la conversación mantenida con EL PAÍS en su sede de Sevilla, pasan de la rabia a la frustración cuando abordan el drama y las consecuencias con las que muchas, como la propia Cano, siguen lidiando y la incomprensión por parte de la Junta. “Algunas están rendidas, pero muchas seguimos luchando, por nuestras familias, por todas las mujeres, las que están, las que no están, que querían vivir, y las que vendrán. Seguiremos luchando para que esto se arregle y por la justicia”, advierte Cano.

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 Ángela Claverol, la responsable de la asociación de víctimas, y Anabel Cano, la mujer que puso rostro a las afectadas, reclaman un fondo de compensación y advierten de que lucharán para obtener justicia  

Se cumple un año desde que estallara en Andalucía el escándalo de los cribados de cáncer de mama que provocó la mayor crisis del Gobierno de Juan Manuel Moreno (PP). La Junta se vio obligada a poner en marcha un plan de choque para agilizar los diagnósticos y ofrecer garantías sobre los programas de prevención, que incluía la incorporación de 4.000 profesionales sanitarios. Esta semana, el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, ha asegurado que en este tiempo “se ha cumplido el 100%” de los compromisos, porque “casi todos” esos especialistas se han contratado y se “han producido mejoras importantes”. Ángela Claverol, presidenta de Amama, la asociación andaluza de mujeres víctimas de cáncer de mama que sacó a la luz los fallos en la comunicación de las pruebas diagnósticas, y Anabel Cano, una de las víctimas de esa negligencia, se convirtieron en los rostros más visibles del movimiento ciudadano que exigió explicaciones y reparación. Ambas reaccionan con una sonrisa escéptica a las palabras del consejero. “No solo no se ha arreglado nada, sino que han conseguido tapar la realidad de lo que ha pasado”, sostiene Claverol. En la conversación mantenida con EL PAÍS en su sede de Sevilla, pasan de la rabia a la frustración cuando abordan el drama y las consecuencias con las que muchas, como la propia Cano, siguen lidiando y la incomprensión por parte de la Junta. “Algunas están rendidas, pero muchas seguimos luchando, por nuestras familias, por todas las mujeres, las que están, las que no están, que querían vivir, y las que vendrán. Seguiremos luchando para que esto se arregle y por la justicia”, advierte Cano.

Pregunta. ¿Notan las mejoras en el programa de cribados?

Ángela Claverol. No. Somos 703 socias que cada día visitamos los hospitales. No ha cambiado nada. No hay más oncólogos, ni radiólogos o cirujanos. Hablan del acto único [mamografía, ecografía y biopsia a la vez] y hay compañeras que llevan más de tres meses para que le hagan todas las pruebas. Lo que más nos duele es que la sociedad se lo crea. No solo no se ha arreglado nada, sino que han conseguido tapar con muchos millones la realidad de lo que ha pasado.

Anabel Cano. Yo tuve que dar una rueda de prensa en julio para llamar la atención porque llevaba meses esperando que me citaran para una microcirugía que tenía que hacerme en el hombro debido a problemas por la operación de mastectomía. Cuando llegué a mi casa me llamaron del hospital para darme cita al día siguiente. Me dijeron que debía revisarme al mes, pero la revisión me la han puesto en febrero. Parece que solo si lo haces público te atienden, pero ¿de qué sirve que me atiendan a mí? Tienen que atender a todas las andaluzas.

P. La Junta insiste en que las afectadas por los cribados fueron 2.317. ¿Les explicaron de dónde salía esa cifra?

Claverol. Aquello fue un teatrillo, Jamás se habló de las 2.317, solo de lo que la Junta iba a hacer, nunca de lo que habían hecho. Si en esas reuniones no hubiera estado el consejero ni nadie de la Junta, a lo mejor los profesionales hubieran dicho otras cosas.

Nuestro problema es mayor que la política”

P. ¿Cuántas mujeres han fallecido como consecuencia de los retrasos en el diagnóstico?

Claverol. Siete hasta ahora.

P. Las explicaciones de la Junta, que pasaron de fallos en el protocolo a un error en la cadena de comunicación interna a la hora de advertir de los problemas, ¿son suficientes?

Claverol. A las mujeres del cribado nunca les van a servir esas explicaciones. Con el dolor emocional que han causado, en las familias y en la salud y que no hayan dicho nada más, es para inhabilitarlos de por vida.

P. ¿Cuántas reclamaciones patrimoniales han presentado?

Claverol. 200 y hay otras 40 o 50 en estudio, porque este verano han seguido llegando.

P. Lo que indica que no se ha resuelto el problema.

Claverol. Estamos hablando de mujeres que se hacen la mamografía por la privada y a las que les dijeron que les iban a avisar en mes y medio y llevan tres meses esperando.

P. ¿La Junta ha respondido a alguna de esas reclamaciones?

Claverol. A ninguna. El abogado les pide el informe de síntesis, necesario para acudir a la justicia, y al que tienen que contestar por ley en unos plazos y lo que hacen es pedirle papeles, requerimientos… Para poner trabas y aburrirnos.

P. ¿Hay mujeres que han desistido?

Claverol. De 366, se han echado atrás unas 80.

Cano. Las conocemos a todas. Nos dicen que no son capaces de llevar los tratamientos, que son durísimos. Además de lo del cribado, cuando el abogado les llama para pedirle documentos, se encuentran mal, tienen oncólogo… Algunas están rendidas, pero muchas seguimos luchando, por nuestras familias, por todas las mujeres, las que están, las que no están, que querían vivir, y las que vendrán, para que esto se arregle y por la justicia.

Después de un año, deberían resarcir a las víctimas económicamente”

P. La Junta ofreció asistencia psicológica a las víctimas de Adamuz y a los afectados por las inundaciones. ¿Se la ha ofrecido a ustedes?

Cano. Yo precisamente vine a Amama porque no tenía dinero para acudir a una psicóloga privada. ¿Cuánto menos vale mi vida que la vida de una persona de Adamuz? ¿Cuánto menos vale la vida de las compañeras que han muerto, que eran mis compañeras, que las conocíamos? Yo he perdido el trabajo por el cáncer, tuve que vender mi casa, tengo dos hijos y dos nietos. ¿Por qué a mí no me han preguntado cómo estoy? ¿Por qué Moreno no ha llorado por nosotras?

Claverol. Cuando pusieron la atención psicológica para las víctimas de Adamuz y las inundaciones nos dimos cuenta de que era porque podían sacar rédito político.

P. ¿Han tenido la sensación de sentirse utilizadas por la clase política?

Claverol. Claro que nos damos cuenta. Tontas no somos. En la peor parte de la crisis muchas de las mujeres de Amama advirtieron de que esto se estaba politizando, pero la asociación no gasta un solo euro en publicidad, todo lo empleamos en atender a las socias y en investigación. ¿A quién nos acercamos entonces para que nos ayude? Evidentemente, los partidos de izquierda sacaron rédito político, pero es que queríamos sacar a la luz esto. A mí me han defraudado los partidos. Vox, antes de las elecciones se comprometió a apoyar una comisión de investigación sobre los cribados, y han tocado poder y han votado en contra con el PP.

Cano. Es que nuestro problema era mucho mayor que la política. Es que nos daba igual.

P. ¿Se arrepienten de no haberse reunido con el presidente de la Junta?

Claverol. Es que eso no es verdad. Él dice que intentó reunirse con nosotras antes de presentar el plan de choque, pero aquí no recibimos ni una llamada ni una petición.

P. Si Moreno les llamara, ¿se reunirían con él?

Cano. Ojalá.

Claverol. Claro que vamos. Solo nos reunimos una vez con Antonio Sanz y no nos prestó casi atención, porque estaba atendiendo al teléfono por una emergencia. Solo quisieron callarnos.

Si Moreno nos llamara, claro que vamos”

P. Hablaba antes Anabel de cómo el cáncer, la mastectomía y las secuelas posteriores le obligaron a dejar de trabajar y las dificultades económicas que le han sobrevenido. ¿Es para atender a estas necesidades vitales y a los tratamientos provocados por un error que la Junta ha reconocido, para lo que reclaman que en los próximos presupuestos se destine una partida para compensar a las víctimas de los cribados?

Claverol. Después de un año, deberían resarcir a las víctimas económicamente. Es patético que tengamos que recolectar dinero o aceptar donaciones para pagar el fisio de una compañera o para pagar una crema específica que no entra por la Seguridad Social. Hay que resarcirlas para que no sientan que tienen que depender de la caridad.

Cano. Yo cubría bajas como limpiadora en el Hospital Militar e iba a entrar a trabajar cuando me detectaron el cáncer. Luego se me acabó el paro y ahora que me han reconocido una incapacidad total y una discapacidad, me dicen que tengo que esperar dos años para solicitarla. A mí aún me ayudan para comer.

P. ¿Pensaron alguna vez que de ser víctimas del cáncer de mama iban a tener que convertirse en activistas?

Claverol. [Rompe a llorar] No. Me da una pena horrible que desde Amama tuviéramos que salir a la calle, que detrás de la pancarta hubiera mujeres metastásicas, con tratamientos durísimos, recién operadas; que las trabajadoras sociales, el abogado, la psicóloga tuvieran que estar apoyándonos porque teníamos que soportar el peso emocional de las llamadas de cientos de mujeres, durante miles de horas seguidas. Tuvimos que soportar el peso de la negligencia de la Junta de Andalucía, de su gestión. Es verdad que en el camino nos encontramos una sociedad civil estupenda. Pero el cáncer es un gran maestro, porque te enseña que no te puedes rendir y que lo importante es amar, cuidar y sostener y estar vivo.

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