Europa intenta blindar frente a Estados Unidos las bases de datos esenciales para la investigación biomédica mundial

La Comisión Europea acaba de anunciar un paquete de 65 millones de euros para mantener vivas varias bases de datos esenciales para la investigación biomédica mundial. Algunos de los proyectos estaban en la cuerda floja debido a que su principal financiador era Estados Unidos, y que el Gobierno de Trump había cambiado las reglas de financiación, paralizando así el avance de muchos proyectos.

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La Comisión Europea acaba de anunciar un paquete de 65 millones de euros para mantener vivas varias bases de datos esenciales para la investigación biomédica mundial. Algunos de los proyectos estaban en la cuerda floja debido a que su principal financiador era Estados Unidos, y que el Gobierno de Trump había cambiado las reglas de financiación, paralizando el avance de muchos proyectos.

El paquete anunciado este martes incluye 19 millones de euros para el proyecto Gencode, creado en 2003 por Roderic Guigó, investigador del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona. Esta base de datos aporta el mapa de referencia de los genes humanos y del ratón, el principal modelo de laboratorio, así como de otras regiones esenciales en el funcionamiento del código genético. Sin esta base de datos, no serían posibles casi ninguno de los avances recientes en biomedicina, como las terapias génicas, los tratamientos personalizados contra el cáncer, como los linfocitos CAR-T, ni las nuevas herramientas de IA que facilitan el estudio del comportamiento de proteínas como AlphaFold, de Google.

Gencode encarna una tercera generación de estudio sobre el genoma humano, la secuencia que contiene todas las instrucciones para que una persona pueda vivir; y también las claves de por qué aparecen enfermedades como el cáncer. Desde la secuenciación del genoma humano en 2001 quedó claro que la parte aparentemente funcional del genoma, aquella que contiene la receta para fabricar las proteínas que permiten realizar todas las funciones de la vida, es apenas un 2% de toda la secuencia genética, compuesta por unas 3.000 millones de letras químicas. El proyecto Encode surgió para establecer la secuencia de referencia, algo así como el mapa oficial de todas las regiones del genoma que tienen una función conocida, aunque no fabriquen proteínas y fueran consideradas basura en su momento. Gencode, que es ya el único programa que continúa en activo tras la conclusión de Encode, es la referencia mundial tanto de todos los genes humanos y de ratón, unos 20.000 y 25.000, respectivamente. El gran proyecto de futuro que queda para Gencode es delimitar todas las secuencias genéticas que contienen instrucciones no para hacer proteínas, sino fragmentos de ARN cuya función aún se ignora.

La financiación para Gencode venía desde su creación prácticamente de un solo financiador: Estados Unidos, aunque el proyecto comparte sedes en España, Reino Unido y Estados Unidos. Con este movimiento, Europa se asegura de que esta base de datos abierta, y los grupos de investigación europeos que la mantienen y que la usan en sus investigaciones seguirán funcionando al menos los próximos cinco años aunque flojee la financiación estadounidense.

“Mantener estas bases de datos es muy importante para que funcione la investigación en biología en todo el mundo”, razona Guigó. “No era justo que solo un país financiase un recurso que usa todo el mundo”, añade.

El investigador resalta la importancia de estos recursos públicos, que peligraban bajo la visión gubernamental de Trump: “Las herramientas de inteligencia artificial están revolucionando la biología, pero sus predicciones solo pueden ser tan fiables como la referencia que usan. Desde hace más de dos décadas, Gencode es esa referencia del mapa de los genes humanos. Al darle su apoyo, la Comisión se asegura de que la próxima oleada de innovación biomédica impulsada por la IA descanse sobre un conocimiento preciso, abierto y en constante mejora. Además, nos sitúa a la vanguardia de un movimiento tecnológico que transformará por completo la medicina”.

Gencode fue concebido en 2003 por Guigó, que coordinó el proyecto hasta 2007 y sigue trabajando en él como investigador principal en el CRG. En la actualidad lo gestiona el Instituto Europeo de Bioinformática del EMBL (EMBL-EBI), con sede en Cambridge (Reino Unido), en colaboración con el CRG en Barcelona. El consorcio internacional en el que se integra incluye además grupos de investigación del MIT, Yale, Stanford, la Universidad de California y la Universidad de Míchigan.

El nuevo paquete de 65 millones de euros anunciado por la Comisión está centrado en apuntalar infraestructuras esenciales de ciencias de la vida. Incluye 30 millones de euros para UniProt, el catálogo de referencia de secuencias de proteínas que gestiona el EMBL-EBI junto al Instituto Suizo de Informática (30 millones de euros) y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Un estudio reciente estimó que esta base de datos multiplica casi por 40 el dinero invertido en mantenerla, y genera unos 400 millones de euros anuales en beneficios para el sector público y privado. La Comisión también dedicará ocho millones de euros a mantener Europe PMC, el mayor repositorio abierto de literatura sobre ciencias de la vida en el continente. Esta base de datos con 40 millones de referencias y 10 millones de artículos científicos en abierto es un espejo de PMC, el homólogo estadounidense. Además, la Comisión ha aprobado este martes otros ocho millones de euros para una nueva convocatoria competitiva.

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