Llega el día de las dos noches: millones de españoles buscan su lugar para ver el eclipse

El próximo miércoles 12 de agosto, pasadas las 20.25 de la tarde, cuando la Luna cubra por completo al Sol en el primer eclipse total en verse en la Península en más de cien años, el veterano astrónomo José Ángel Docobo les pedirá a las cientos de personas concentradas simultáneamente en el Altar del Sol, un monumento megalítico de Lalín (Pontevedra), y en la Playa de las Catedrales en Ribadeo (Lugo), que cuenten hasta tres y se quiten las gafas de protección para poder ver con sus propios ojos la corona solar. “Hay que mirar a ella, pero tampoco enamorarse, porque la totalidad en algunos lugares va a ser de segundos y hay que tener muchísima precaución porque enseguida va a volver la luz solar y no podemos estar mirando”, advierte.

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José Ángel Docobo, catedrático de Astronomía de la USC y coordinador científico del Observatorio Astronómico Ramón María Aller. Con destinos del interior con lleno total desde hace más de un año y miles de personas que tomarán una decisión a última hora, España vivirá este 12 de agosto un fenómeno astronómico único que supondrá un desafío para las autoridades  

El próximo miércoles 12 de agosto, pasadas las 20.25 de la tarde, cuando la Luna cubra por completo al Sol en el primer eclipse total en verse en la Península en más de cien años, el veterano astrónomo José Ángel Docobo les pedirá a las cientos de personas concentradas simultáneamente en el Altar del Sol, un monumento megalítico de Lalín (Pontevedra), y en la Playa de las Catedrales en Ribadeo (Lugo), que cuenten hasta tres y se quiten las gafas de protección para poder ver con sus propios ojos la corona solar. “Hay que mirar a ella, pero tampoco enamorarse, porque la totalidad en algunos lugares va a ser de segundos y hay que tener muchísima precaución porque enseguida va a volver la luz solar y no podemos estar mirando”, advierte.

Poder ver esa corona en directo —los filamentos plateados que rodean al sol— sin viajar a otra parte del mundo es algo extraordinario en la vida de una persona. Tanto que para Docobo, un catedrático emérito de 75 años que ha dedicado su carrera a mirar al cielo para estudiar las estrellas, será la primera vez. Y como le invitaron a narrar el fenómeno desde dos municipios gallegos separados por más de 200 kilómetros de distancia y no quería fallarle a ninguno, decidió hacerlo en los dos a la vez a través de una conexión satelital. Él estará en Lalín comentando en directo cada detalle de la jugada, como si se tratara de un “Jose María García astronómico”, bromea; y también le escucharán en el monumento natural de la Playa de las Catedrales a través de una pantalla gigante que colocará el ayuntamiento de Ribadeo, en la costa por la que entrará el eclipse en España, y donde la totalidad tendrá mayor duración: más de 1 minuto y 45 segundos.

La conexión entre las pantallas de Lalín y Ribadeo será bidireccional para tener el “doble de posibilidades de verlo bien”, explica Docobo. Porque en Galicia saben que las nubes —que son las peores enemigas para ver un eclipse— “son caprichosas” y no quieren perdérselo. Si las dos opciones fallan porque en los dos sitios está nublado, tienen un plan B, que es retransmitir las imágenes del observatorio astronómico de Javalambre, en Teruel. “Pero, afortunadamente, parece que el pronóstico es muy bueno para el día 12 y así rompemos también con el tópico de que en Galicia sempre chove, ¿no?”, afirma el astrónomo.

Como él, millones de españoles y turistas extranjeros estarán el miércoles pendientes del tiempo para disfrutar del día de las dos noches. La primera se producirá en torno a las 20.30 (la hora exacta depende de la localización) y se verá en una franja que va de Galicia a Baleares y cubrirá buena parte de la mitad norte peninsular. Al ser muy cerca del atardecer, con el Sol muy bajo, para tener buena visibilidad no solo habrá que estar dentro de la franja de totalidad, sino también tener el horizonte despejado hacia el oeste: sin edificios, árboles o montañas que interfieran a la vista.

“Yo le recomendaría a cualquier persona del sur de la Comunidad de Madrid, de Andalucía o de Toledo que se desplace unos días antes a la zona de totalidad”, recomienda Jesús Gallego, catedrático de astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que ha visto cinco eclipses en distintas partes del mundo. “Los cálculos dicen que en Madrid va a ser observable al 99%. Eso no vale. Tiene que ser el 100%”.

Quienes como él han visto el Sol completamente tapado por la Luna coinciden: la experiencia en la totalidad es fascinante y completamente diferente a cualquier otro eclipse. “Es el espectáculo más bonito que nos ofrece la naturaleza. Pone los pelos de punta a todo el mundo”, dice María Ángela del Castillo Alarcos, directora y propietaria de la Escuela de Ciencias-Observatorio Astronómico de Titaguas, en Valencia, que ha visto siete en distintos países: de México a China. “No he visto ninguno en el que la gente no grite. La sensación de hacerse de noche siendo de día y que en escasos minutos o segundos se te vuelva a hacer de día es maravillosa”.

La lotería astronómica le toca a España

Aunque, en promedio, cada 18 meses hay un eclipse de Sol total como este en un lugar de la Tierra, para que se repita en un mismo punto geográfico, tienen que pasar, por lo general, más de 100 años. Por eso, este será especial en España, que además el próximo año recibirá otro eclipse de Sol total en el extremo sur de la Península, y en Ceuta y Melilla. Y en 2028 habrá otro anular, una auténtica lotería astronómica, que se ha llamado el Trío de Eclipses. En el de este 12 de agosto, nuestro país recibirá la totalidad en un 40% de su territorio, y será el único del mundo en poderlo ver junto a algunas zonas de Islandia y un rinconcito de Portugal. Además, sucede en plenas vacaciones de verano, por lo que se espera una enorme afluencia de visitantes.

A los turistas astronómicos que hicieron colgar el cartel de lleno en algunos alojamientos del interior del país con los cielos más limpios para la observación desde hace más de un año, hay que sumar los millones de personas que se desplazarán para ver el eclipse en su totalidad en estos días. Entre las provincias donde más durará están algunas de las más despobladas de España, como León, Palencia, Burgos, Soria y zonas del sur de Aragón.

Para Frank Babinger, profesor de Geografía en la Facultad de Comercio y Turismo de la UCM, la repercusión turística del fenómeno será “máxima” y beneficiará a lugares menos conocidos de España. “La gente que tiene casas, restaurantes y hoteles tiene una oportunidad única para hacer su agosto”, sostiene. El verdadero reto, apunta, será que los visitantes vuelvan después del eclipse, para lo que propone no focalizarse solo en el evento astronómico, sino en lo que hay alrededor, como la naturaleza, el patrimonio o la gastronomía.

Según el informe El Trío Ibérico: una oportunidad para el desarrollo turístico de la España interior, elaborado por la consultora Afi para Airbnb, este eclipse junto con los de los dos próximos años son “una oportunidad excepcional para dinamizar la España interior, con capacidad para atraer más de un millón de viajeros adicionales”. El estudio estima que el de este año puede generar un impacto económico de 421 millones de euros de Valor Añadido Bruto.

La cruz de la moneda es el alza de precios brutal al que se están enfrentando especialmente quienes están buscando un alojamiento a última hora. Según un análisis de más de 5.500 anuncios en Booking publicado esta semana por EL PAÍS, las tarifas se han disparado en la franja de la totalidad: en 90 días, los precios se multiplicaron por seis en Soria, donde una habitación está en torno a unos 900 euros, o por ocho en Zaragoza, donde cuesta en torno a los 500.

Una ‘operación salida’ en lugares inesperados

La organización del eclipse, que está coordinando la Comisión Interministerial del Gobierno Central con las autoridades locales y autonómicas, será un “reto para multitud de organismos”, como ha reconocido la Dirección General de Tráfico, que se está preparando para un acontecimiento “tan único como fugaz” por el volumen de traslados que generará en plena temporada alta.

Tráfico estima que el 12 de agosto puede haber hasta 1,5 millones de desplazamientos adicionales hacia las zonas de totalidad. Esa es la media de viajeros diarios en una operación salida de vacaciones. El problema es que no hay datos de hacia dónde irán. Los gobiernos municipales y autonómicos han elegido cientos de puntos de observación con buena visibilidad para tratar de gestionar las multitudes y minimizar movilizaciones, pero en la práctica es imposible saber cuántas personas acudirán a cada uno de ellos y cómo llegarán.

En la mente de las autoridades españolas están los atascos masivos que se produjeron en los eclipses totales de Estados Unidos de 2017 y 2024, unos eventos que también generaron un aumento de accidentes. Por eso, la DGT ha recomendado viajar solo si es necesario y, de hacerlo, planearlo con antelación y en ningún caso aparcar en los arcenes para facilitar el acceso de los equipos de emergencia.

Otro riesgo asociado a las concentraciones como esta son los incendios, que se intensifica en una España especialmente seca y calurosa. Por eso, las comunidades que atraerán a más visitantes han prohibido desde acceder a parques naturales y áreas protegidas con vehículos de motor, a hacer fogatas y han cancelado fiestas y macrofestivales. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió el jueves durante la presentación del dispositivo especial de seguridad para el eclipse, que contará con 24.000 guardias civiles desplegados, “responsabilidad y máxima prudencia” a los ciudadanos, y les recordó que disfrutar del evento debe ser “compatible con la protección del medio natural y el cumplimiento estricto de las medidas de prevención”.

¿En qué debemos fijarnos?

Esas medidas de cuidado del entorno de observación las conoce bien Jesús Gallego, el catedrático de astrofísica de la UCM, después de ver cinco eclipses en Venezuela, Europa Central, en la Libia de Gadafi —donde les tocó viajar acompañados por un comisario político—, en Australia y en la Isla de Pascua. Allí, viendo cómo la Luna tapaba el sol en la remota isla de Rapa Nui y entre moáis, escuchó por la radio el gol de Iniesta que convirtió a España en campeona del mundo por primera vez hace 16 años. Como la felicidad de que tu país gane un Mundial o el concierto de un artista favorito, “cuando uno considera que algo es excepcionalmente bonito, pues lo quiere compartir con sus personas queridas”, afirma Gallego. Por eso, este año que él será anfitrión de un grupo de cazaeclipses que vienen de distintos lugares —desde distintas universidades de Estados Unidos a México y Venezuela—, al grupo le acompañarán 15 miembros de su familia.

Todos lo verán en la provincia de Guadalajara. Se alojarán en el Parador Nacional de Molina de Aragón. Su primera opción era el de Sigüenza, pero cuando fue a preguntar hace dos años “ya estaba reservado por un grupo de japoneses desde un año antes”. Saldrán al campo temprano el miércoles para preparar sus equipos y hacer pruebas con los telescopios. Porque mientras todos miramos al Sol, este ofrecerá una oportunidad única para conocer sus secretos. El mayor proyecto científico se hará en Palencia con el proyecto NATE (las siglas en inglés del Telescopio para el Eclipse del Norte de África), que continuará el año que viene en el eclipse de Marruecos para estudiar la desconocida corona solar.

¿Y nosotros, en qué deberíamos fijarnos? “Lo que emociona ya no es solo la oscuridad”, dice la divulgadora Del Castillo. Antes, podremos disfrutar de 55 minutos de parcialidad en los que, con las gafas puestas, podremos ir viendo cómo la Luna va tapando al Sol. Cuando el Sol está prácticamente cubierto, “lo primero que asoma pueden ser los relieves de la Luna: las montañas, las vaguadas, los cráteres. Puede que por ahí se escape un poquito de luz. Son las famosas perlas de Baily”, explica. “Finalmente, aparece un destello, el último rayito de sol que puede salir entre alguna vaguada antes de taparse. Entonces, nos podemos quitar las gafas y aparece una corona que puede ser más grande o más pequeña, dependiendo de la actividad que tenga el Sol”.

En ese breve lapso de tiempo de la totalidad, que puede ser de hasta 1 minuto y 40 segundos para los más afortunados, también se podrán ver algunos planetas cercanos. Los expertos recomiendan disfrutar del momento y no perder el tiempo fotografiando al Sol. Si quieres grabar algo, es mejor grabar un video de las reacciones, dicen. El Sol nos permitirá el próximo miércoles, por unos instantes, levantar la vista de nuestros móviles para admirar la grandeza del Universo. Pero además de hacia arriba, el eclipse también será una oportunidad única para que millones de españoles y turistas miren hacia adentro y disfruten de algunos de los lugares más desconocidos de la España interior.

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