Los activistas LGTBIQ+ encarcelados por Erdogan en Turquía: “No vamos a desaparecer, no perdáis la esperanza”

Algunos de los activistas LGTBIQ+ encarcelados en Turquía han conseguido enviar mensajes desde el presidio donde están retenidos. “Estoy viviendo este proceso como parte de la lucha por la libertad sexual. Sé que este no será el último precio que pague por defender esta lucha”, ha dicho Selin Berghan, de la organización turca Kaos GL, en una carta enviada desde la cárcel de Sincan, en Ankara. Ahí, los detenidos están sufriendo “insultos y amenazas, privación de agua potable, de medicación esencial, de ropa limpia, además de aislamiento”, han denunciado desde ILGA, la organización internacional de defensa de los derechos del colectivo.

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 Los detenidos tras la macrooperación del Gobierno turco contra la diversidad sexual y de género denuncian “torturas y malos tratos”  

Algunos de los activistas LGTBIQ+ encarcelados en Turquía han conseguido enviar mensajes desde el presidio donde están retenidos. “Estoy viviendo este proceso como parte de la lucha por la libertad sexual. Sé que este no será el último precio que pague por defender esta lucha”, ha dicho Selin Berghan, de la organización turca Kaos GL, en una carta enviada desde la cárcel de Sincan, en Ankara. Ahí, los detenidos están sufriendo “insultos y amenazas, privación de agua potable, de medicación esencial, de ropa limpia, además de aislamiento”, han denunciado desde ILGA, la organización internacional de defensa de los derechos del colectivo.

La amplia mayoría de los encerrados en Sincan sufren “tortura y malos tratos”, ha denunciado la diputada turca Özgül Saki, que realizó una visita a la cárcel el 24 de septiembre y pudo hablar con una decena de ellos. Además de pedir su “liberación inmediata”, la política del Partido de la Igualdad y la Democracia Popular (DEM, de izquierdas) también detalló que estaban “siendo obligados a dormir en el suelo, sobre cemento”. A pesar de las duras condiciones, los retenidos le dijeron que “sienten la fuerza de la solidaridad exterior”. Para Saki, que publicó en sus redes sociales una imagen a las puertas de la cárcel, “esta operación, dirigida contra las asociaciones y las personas LGTBIQ+, constituye un delito de odio”.

“Si no desaparecimos después de todo lo que las lubunyas [como se autodenominan las personas del colectivo en Turquía] atravesamos en los ochenta [tras el golpe de Estado militar], tampoco vamos a desaparecer ahora. No perdáis la esperanza”, ha expresado el activista trans Umut Derin, en otra misiva difundida por la ILGA. Derin también es parte de la ejecutiva de Kaos GL, una de las organizaciones de defensa de los derechos LGTBIQ+ más importantes de Turquía. Este colectivo ha visto como siete de sus miembros fueron acusados de facilitar la publicación de material obsceno accesible para menores y encarcelados tras la persecución que arrancó el 12 de septiembre.

Ese día, el Ejecutivo islamista de Recep Tayyip Erdogan inició una serie de redadas en domicilios de activistas, en asociaciones de defensa de los derechos LGTBIQ+ y en clubes de ambiente en, al menos, 15 provincias del país. Entonces, hubo decenas de activistas detenidos, además de cientos de investigados, cuyo número aumentó los días siguientes, cuando se convocaron protestas en contra del operativo. Muchos fueron liberados, pero las organizaciones de defensa de derechos calculan que varias decenas permanecen aún retenidas.

Por su parte, el Gobierno turco vinculó esa persecución con una supuesta defensa de la familia y los valores tradicionales, en una operación que bautizó como Mi familia está segura (Ailem Güvende). “Las políticas globales de neutralización del género se han convertido en un asedio dirigido contra niños inocentes y contra la institución de la familia”, afirmó Erdogan, de 72 años y que lleva más de dos décadas en la cúspide del poder, hace unos días en Nueva York, durante su intervención en la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, tanto los activistas LGTBIQ+ como los políticos de la oposición enmarcan el operativo como una estrategia de guerra cultural con la que el presidente Erdogan pretende desviar el debate público hacia su terreno. “Nos están diciendo que la mera existencia de las personas LGTBIQ+ constituye un delito. Si no logramos frenarla, esta ofensiva marca el inicio de tiempos aún más oscuros”, denunciaba después de las redadas Yildiz Tar, director de la revista de la asociación Kaos GL, en una entrevista con EL PAÍS. “Nos quieren demonizar porque necesitan enemigos. Somos sus chivos expiatorios para esconder los problemas reales del país como la pobreza, la crisis económica y la falta de servicios públicos”, añadía.

Los defensores de los derechos también han denunciado el silenciamiento sufrido en redes tras el inicio de la persecución. De hecho, numerosas organizaciones internacionales, como el Consejo para la Igualdad Global, Outright International, GLAAD o All Out, han reclamado que empresas como Meta y X “dejen de silenciar a los activistas LGTBIQ+ turcos”.

“Ninguna operación puede cambiar el significado de la lucha que he librado como mujer, ciudadana y madre”, ha expresado en otro escrito la también presa Nedime Erdoğan. Ella es madre de una persona del colectivo y miembro de la junta directiva de la Asociación de familias arcoíris de Ankara (Galader). La diputada Saki también se reunión con esta mujer en su visita al presidio, al igual que con la periodista Tuğba Tekerek, que, según le dijo a la política, cree que fue arrestada debido a un reportaje sobre las elecciones en Georgia que apareció hace tiempo en una publicación LGTBIQ+.

“Debido a las campañas de difamación alimentadas por el Ministerio de Justicia, la seguridad de los activistas en prisión está gravemente comprometida”, han alertado desde ILGA. La organización también han destacado que el activismo turco ha pedido acciones que demuestren la solidaridad internacional con los detenidos. De hecho, ILGA ha convocado una protesta en Bruselas el 1 de octubre (a las 17.00 en la Plaza de Luxemburgo) para demandar acciones a la UE y también a los Gobiernos de los Veintisiete.

A pesar de las penurias, varios de los detenidos han hecho llamamientos por la esperanza: “Envío mi gullüm [alegría queer en turco] a todas mis amistades con las que comparto esta lucha”, ha dicho Selin Berghan en la carta enviada desde su celda: “¡No pueden robarnos la alegría!”.

 Sociedad en EL PAÍS

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