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El megaincendio que ha quemado 42.000 hectáreas de bosque y matorrales y ha forzado la evacuación de 220.000 personas en el departamento francés de Gironda ha quedado «estabilizado» este lunes, aunque aún no está «contenido», según informó sobre el terreno el ministro del Interior, Laurent Núñez. La situación se mantuvo «generalmente estable» en el arranque de la semana, con las llamas a 15 kilómetros del área metropolitana de Burdeos, pero las autoridades locales temen un agravamiento de la situación con la llegada la cuarta ola de calor del verano en Francia a partir del martes. 88 bomberos han resultado heridos en el fuego, que ha destruido al menos 240 viviendas y ha forzado el cierre temporal de 13.000 empresas.
Emmanuel Macron ha visitado la zona devastada (el equivalente a 60.000 campos de fútbol o cinco veces la extensión de París) y ha transmitido su solidaridad a la población y la promesa de ayudas económicas ante el mayor incendio registrado en el país en 50 años. El presidente francés ha agradecido a la Unión Europea el envío de siete aviones y cuatro helicópteros, que se unirán al avión militar de carga Airbus A400M, por primera vez adaptado a la lucha contra incendios y capaz de descargar 20.000 litros de agua en segundos.
«Nos estamos enfrentando a auténticos episodios de tormentas de fuego», ha advertido Sophie Brocas, al frente de la prefectura de Gironda, que destacó las dificultades para contener el incendio que se declaró el miércoles. «Hacemos frente a un fenómeno increíble y sin precedentes en esta zona, con la formación de nubes creadas por el calor extremo que hacen totalmente impredecible el avance de los fuegos».
La atención sigue centrada en Burdeos, la ciudad de 250.000 habitantes amenazada por el avance de las llamas desde el oeste. Thomas Cazenave recalcó este lunes que no hay planes para evacuar la ciudad, que ha habilitado el Centro de Exposiciones como refugio temporal para miles de evacuados.
En todo el área metropolitana de Burdeos se ha decretado una alerta por la mala calidad del aire. Las autoridades locales han recomendado cerrar las ventanas, portar mascarillas y evitar actividades al aire libre. Los mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias están considerados como los grupos más vulnerables.
El fiscal de Burdeos, Renaud Gaudeul, declaró por su parte a la cadena France Info que el origen del incendio estuvo probablemente en una obra de construcción recién comenzada en Saumos, al noroeste de la ciudad. «Estamos examinando las condiciones en las que se llevaron a cabo esos trabajos», añadió Gaudeul, que hizo referencia a «una empresa que trabaja por cuenta de Enedis [la compañía estatal de la red eléctrica]».
«Según las primeras averiguaciones, los trabajadores no infringieron la normativa vigente en ese momento», advirtió, sin embargo, el fiscal, que informó también de la detención de tres hombres que han sido puestos a disposición judicial por lanzar fuegos artificiales y por quemar matorrales.
«Hemos intensificado nuestra respuesta penal ante las personas que adoptan comportamientos extremadamente peligrosos», agregó el fiscal. «Es increíble que a pesar de las numerosas advertencias, sigamos encontrando personas fumando en zonas boscosas, poniendo en peligro real la vida de los demás».
«Nueve de cada diez incendios son provocados por acciones humanas», recordó en su cuenta en X el primer ministro Sébastien Lecornu tras la reunión el gabinete de crisis el mismo lunes. «Desde el 6 de julio han sido detenidas 162 personas en Francia como supuestos autores de incendios, muchos de ellos provocados deliberadamente, un delito castigado con 15 años de prisión o de manera accidental», agregó Lecornu.
«Nos encontramos en una situación sin precedentes que supera el récord del 72.000 hectáreas quemadas el verano de 2022», recalcó el primer ministro. «Ya se han quemado este año 116.085 hectáreas y se han registrado 13.566 focos de incendio desde enero».
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