Otros países han conseguido que sus pymes vendan en el exterior, pero España va por detrás en esa tarea, según la Cámara de Comercio Leer Otros países han conseguido que sus pymes vendan en el exterior, pero España va por detrás en esa tarea, según la Cámara de Comercio Leer
La concentración de las exportaciones españolas en manos de pocas empresas ha mejorado levemente en los últimos cinco años, pero aún así más de la mitad del total de ventas al exterior en valor sigue concentrándose en tan sólo 500 empresas, según los últimos datos de la Agencia Tributaria a partir de información de Aduanas.
Se trata, en concreto, del 55,4% del total exportado, un porcentaje que se ha reducido levemente frente al 56,5% el año anterior o el 58,4% en 2022. La mejora se produce en todos los grupos, ya que mientras las mil empresas que más venden fuera acumulan ahora el 65,2% del total exportado, hace cuatro años representaban el 67,6%. El grado de concentración es tal que sólo las cinco primeras que más venden a otros países son responsables de un 9,1% del total de ventas.
Esta distribución se mantiene relativamente estable en las últimas décadas, ya que el histórico refleja un promedio muy similar desde el año 1997, a pesar de las fluctuaciones que se han producido en el total exportado. De hecho, según los datos de la Agencia Tributaria recogidos por el Club de Exportadores e Inversores Españoles, el total de operadores que exportan en España se ha incrementado de forma sostenida en los últimos 25 años, pasando de 62.725 en 1997 a 235.200 en 2021, multiplicándose casi por cuatro.
Sin embargo, «la gran mayoría de los nuevos operadores son de pequeña dimensión», y si se quita a todos aquellos cuyas ventas al exterior no superan los 10.000 euros al año el total de exportadores se queda en 51.591 en 2021.
Según el documento, la tendencia refleja un aumento de la concentración cuando se considera a las cien o mil primeras, si bien no se observan grandes oscilaciones en función de los ciclos económicos. «Sí se puede observar que, en las grandes crisis del comercio (en 2020 el Covid, en 2008 la crisis financiera internacional, y en 2000 el estallido de la burbuja tecnológica) las empresas grandes reducen más sus ventas que el resto de los exportadores y por ello desciende ligeramente la concentración de las exportaciones en estas empresas», algo que podría estar sucediendo ahora con la disrupción que ha supuesto la imposición de aranceles por parte de EEUU a nivel internacional y la incertidumbre geopolítica por el conflicto en Oriente Próximo, con el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Raúl Mínguez, director del servicio de estudios de la Cámara de Comercio, explica a EL MUNDO que esta concentración en las exportaciones se da también en las importaciones y es común en otros países de Europa. «Según los datos de Eurostat, el peso de las grandes empresas en el comercio de bienes de la UE con países extracomunitarios es del 70% y los niveles de concentración son similares. Por ejemplo, en Alemania y Francia las mil empresas que más venden acumulan el 70% del valor total de las exportaciones, mientras que en Italia el porcentaje es algo menor, en línea con el de España».
En nuestro caso, la concentración se incrementa si nos fijamos en los diez principales productos que exportamos y en los que estamos más especializados. Por ejemplo, las cien empresas que más venden del segmento de fundición, hierro y acero acumulan el 99,4% del total de ventas en esa rama; mientras que en prendas de vestir suponen el 90,6% y en vehículos y automóviles, el 88%, ilustra.
¿Es preocupante esta concentración? Por un lado sería deseable que más compañías se atrevieran a dar el salto internacional, sobre todo las pequeñas y medianas, que en otros países ya han salido al extranjero y en España «siguen rezagadas», como ha lamentado en varias ocasiones la Cámara, además de que concentrar las ventas en pocas manos eleva la sensibilidad de la inversión a la evolución del comercio internacional.
La parte positiva está en que esas grandes compañías exportadoras se fijan al territorio y elevan la productividad, la escala del tejido empresarial y los niveles de innovación.
Además, en los últimos 20 años han sido las principales responsables del incremento de ventas al extranjero: aportando las cien empresas más exportadoras el 47% del crecimiento de las exportaciones.
«Si bien la estructura empresarial que sustenta las exportaciones españolas ha mejorado como consecuencia del mayor número de exportadores regulares (exportan ininterrumpidamente durante al menos cuatro años consecutivos) y una creciente diversidad de productos y destinos, la concentración de las exportaciones en un número muy reducido de empresas no ha variado significativamente durante décadas. La concentración empresarial de las exportaciones es un elemento condicionante de la evolución exterior de nuestra economía y, por lo tanto, de la actuación pública. Desde un punto de vista de política económica, dada la elevada relevancia de las grandes empresas se constata la necesidad de una política específica».
Esta debería tener dos patas: una que favorezca el crecimiento del tamaño de las empresas, con palancas que «promuevan fusiones o que eliminen barreras y estimulen el crecimiento con incentivos de carácter fiscal, laboral, de cobertura de riesgos», y otra que promueva que las pymes se inicien en la exportación. Sería deseable, además, que se apliquen medidas para captar grandes empresas internacionales que desarrollen su actividad exportadora desde España, ya que «la inversión extranjera es un gran impulso a la exportación», apuntan desde el Club.
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