Descubrir una infidelidad suele marcar un antes y un después en cualquier relación de pareja. Más allá del engaño en sí, la traición rompe uno de los pilares fundamentales de cualquier vínculo: la confianza. Tras ese impacto inicial, muchas parejas se enfrentan a una de las preguntas más difíciles de responder: ¿es posible volver a confiar en quien ha sido infiel? Aunque no existe una respuesta universal, la psicología sostiene que reconstruir la relación puede ser posible, siempre que ambas partes estén dispuestas a recorrer un proceso largo y complejo donde volver a confiar es la clave y no siempre funciona.
La psicóloga Ainoa Vila explica en redes sociales que uno de los errores más frecuentes es pensar que, tras descubrir una infidelidad, basta con pedir perdón y empezar de nuevo: «La psicología dice que sí se puede volver a confiar pero realmente no es tan fácil. Mucha gente se piensa que es como poner un punto y final y empezar la historia de cero, pero luego nos encontramos con la culpa, los reproches y la recriminación».
¿Cómo se recupera la confianza rota?
Según la especialista, recuperar la confianza no depende de las promesas, sino del comportamiento que la persona mantenga después de la traición. «La confianza no se recupera con palabras. Se reconstruye con conductas sostenidas», afirma la psicóloga Ainoa Vila. Es decir, el cambio debe demostrarse en el día a día y mantenerse en el tiempo para que la otra persona pueda volver a sentirse segura dentro de la relación. Para ello, Vila identifica tres pilares fundamentales. El primero es «la transparencia total«, que implica no ocultar información ni repetir los patrones que llevaron a la infidelidad. La sinceridad y la apertura, explica, «son esenciales para empezar a reparar la brecha de confianza generada».
Más responsabilidad y tiempo
El segundo pilar es la responsabilidad. «Hay que asumir el daño causado sin justificarlo», subraya la experta en el vídeo de Tik Tok. En este sentido, la experta indica que lo que nunca va a funcionar «es exigir la confianza de inmediato, minimizar lo ocurrido o incluso echar los balones fuera. O sea, culpabilizar a la otra persona por no estar perdonando rápido», dice, y añade que en psicología de la conducta «tenemos un dicho que dice así: la confianza se refuerza cuando las conductas cambian, no cuando solo cambian las promesas».
El tercer elemento es el tiempo. «La confianza no se va a recuperar en días. Requiere de acciones coherentes a lo largo del tiempo», dice la experta. La persona herida necesita comprobar, mediante hechos repetidos y consistentes, que el comportamiento realmente ha cambiado. Ese proceso puede prolongarse durante meses e incluso años, dependiendo de las circunstancias de cada pareja.
Pedir una segunda oportunidad no basta
En este sentido, la especialista advierte de algunos comportamientos que suelen impedir que la confianza vuelva a construirse. «Lo que nunca va a funcionar es exigir la confianza de inmediato, minimizar lo ocurrido o incluso echar los balones fuera», afirma. También considera contraproducente responsabilizar a la otra persona por no perdonar con la rapidez deseada o reprocharle que necesite tiempo para procesar lo sucedido.
Desde la psicología se sabe que la confianza funciona como un aprendizaje basado en la experiencia: cuando una persona ha sido engañada, su sensación de seguridad disminuye y necesita nuevas experiencias que le permitan comprobar que el riesgo de volver a sufrir esa traición ha desaparecido. Por ello, los cambios sostenidos en la conducta tienen un peso mucho mayor que cualquier declaración de intenciones.
Ainoa Vila resume esta idea con una frase ampliamente utilizada en psicología de la conducta: «La confianza se refuerza cuando las conductas cambian, no cuando solo cambian las promesas». En otras palabras, pedir una segunda oportunidad no basta si ese compromiso no va acompañado de hechos que respalden el deseo de reparar el daño.
Por ello, decidir si merece la pena continuar o poner fin a la relación es una elección profundamente personal. Por mucho que se pida opinión a los demás, y a personas de suma confianza, no están n la misma situación y, por tanto, nadie saber si va a funcionar o no. Lo que sí coinciden en señalar los especialistas es que la reconciliación solo tiene posibilidades de éxito cuando existe un compromiso real con el cambio, una comunicación honesta y la voluntad de ambas personas de reconstruir, paso a paso, una confianza que difícilmente volverá a ser inmediata.
La respuesta es afirmativa pero «con matices», tal como indica Ainoa Vila, psicóloga.
Descubrir una infidelidad suele marcar un antes y un después en cualquier relación de pareja. Más allá del engaño en sí, la traición rompe uno de los pilares fundamentales de cualquier vínculo: la confianza. Tras ese impacto inicial, muchas parejas se enfrentan a una de las preguntas más difíciles de responder: ¿es posible volver a confiar en quien ha sido infiel? Aunque no existe una respuesta universal, la psicología sostiene que reconstruir la relación puede ser posible, siempre que ambas partes estén dispuestas a recorrer un proceso largo y complejo donde volver a confiar es la clave y no siempre funciona.
La psicóloga Ainoa Vila explica en redes sociales que uno de los errores más frecuentes es pensar que, tras descubrir una infidelidad, basta con pedir perdón y empezar de nuevo: «La psicología dice que sí se puede volver a confiar pero realmente no es tan fácil. Mucha gente se piensa que es como poner un punto y final y empezar la historia de cero, pero luego nos encontramos con la culpa, los reproches y la recriminación».
¿Cómo se recupera la confianza rota?
Según la especialista, recuperar la confianza no depende de las promesas, sino del comportamiento que la persona mantenga después de la traición. «La confianza no se recupera con palabras. Se reconstruye con conductas sostenidas», afirma la psicóloga Ainoa Vila. Es decir, el cambio debe demostrarse en el día a día y mantenerse en el tiempo para que la otra persona pueda volver a sentirse segura dentro de la relación. Para ello, Vila identifica tres pilares fundamentales. El primero es «la transparencia total«, que implica no ocultar información ni repetir los patrones que llevaron a la infidelidad. La sinceridad y la apertura, explica, «son esenciales para empezar a reparar la brecha de confianza generada».
Más responsabilidad y tiempo
El segundo pilar es la responsabilidad. «Hay que asumir el daño causado sin justificarlo», subraya la experta en el vídeo de Tik Tok. En este sentido, la experta indica que lo que nunca va a funcionar «es exigir la confianza de inmediato, minimizar lo ocurrido o incluso echar los balones fuera. O sea, culpabilizar a la otra persona por no estar perdonando rápido», dice, y añade que en psicología de la conducta «tenemos un dicho que dice así: la confianza se refuerza cuando las conductas cambian, no cuando solo cambian las promesas».
El tercer elemento es el tiempo. «La confianza no se va a recuperar en días. Requiere de acciones coherentes a lo largo del tiempo», dice la experta. La persona herida necesita comprobar, mediante hechos repetidos y consistentes, que el comportamiento realmente ha cambiado. Ese proceso puede prolongarse durante meses e incluso años, dependiendo de las circunstancias de cada pareja.
Pedir una segunda oportunidad no basta
En este sentido, la especialista advierte de algunos comportamientos que suelen impedir que la confianza vuelva a construirse. «Lo que nunca va a funcionar es exigir la confianza de inmediato, minimizar lo ocurrido o incluso echar los balones fuera», afirma. También considera contraproducente responsabilizar a la otra persona por no perdonar con la rapidez deseada o reprocharle que necesite tiempo para procesar lo sucedido.
Desde la psicología se sabe que la confianza funciona como un aprendizaje basado en la experiencia: cuando una persona ha sido engañada, su sensación de seguridad disminuye y necesita nuevas experiencias que le permitan comprobar que el riesgo de volver a sufrir esa traición ha desaparecido. Por ello, los cambios sostenidos en la conducta tienen un peso mucho mayor que cualquier declaración de intenciones.
Ainoa Vila resume esta idea con una frase ampliamente utilizada en psicología de la conducta: «La confianza se refuerza cuando las conductas cambian, no cuando solo cambian las promesas». En otras palabras, pedir una segunda oportunidad no basta si ese compromiso no va acompañado de hechos que respalden el deseo de reparar el daño.
Por ello, decidir si merece la pena continuar o poner fin a la relación es una elección profundamente personal. Por mucho que se pida opinión a los demás, y a personas de suma confianza, no están n la misma situación y, por tanto, nadie saber si va a funcionar o no. Lo que sí coinciden en señalar los especialistas es que la reconciliación solo tiene posibilidades de éxito cuando existe un compromiso real con el cambio, una comunicación honesta y la voluntad de ambas personas de reconstruir, paso a paso, una confianza que difícilmente volverá a ser inmediata.
20MINUTOS.ES – Salud
