Europa pone un dique a la avalancha de coches híbridos chinos: las claves del pacto comercial con Pekín

Bruselas limitará a 350.000 unidades anuales las importaciones de híbridos fabricados en China, menos de la mitad de los 800.000 vehículos previstos para este año Leer Bruselas limitará a 350.000 unidades anuales las importaciones de híbridos fabricados en China, menos de la mitad de los 800.000 vehículos previstos para este año Leer  

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El coche híbrido se había convertido en la última puerta trasera de China para conquistar el mercado automovilístico europeo. Cuando Bruselas impuso aranceles adicionales a los vehículos eléctricos chinos en 2024, fabricantes como BYD, Chery y SAIC encontraron una alternativa: multiplicar las exportaciones de automóviles híbridos, que quedaban fuera de aquellos gravámenes.

La estrategia funcionó. En el primer semestre de este año, el valor de los híbridos chinos enviados a la Unión Europea se triplicó hasta alcanzar los 7.500 millones de dólares. Pekín había encontrado un nuevo carril para su expansión comercial. Pero Bruselas acaba de colocar una barrera.

Tras meses de negociaciones y dos intensas jornadas de reuniones en Pekín, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, alcanzaron el pasado viernes un entendimiento que permitirá a la UE reducir a menos de la mitad las importaciones de estos vehículos.

Este lunes se han conocido más detalles: la medida estrella es una cuota de 350.000 coches híbridos e híbridos enchufables al año procedentes de China, frente a los aproximadamente 800.000 que se preveía que llegarían al mercado comunitario durante 2026.

El límite aumentará un 6% anual y se mantendrá durante cuatro años. Si todo el bloque europeo respalda el mecanismo, podría comenzar a aplicarse el próximo 1 de diciembre. No será simplemente un arancel que encarezca los vehículos: una vez agotada la cuota anual, los automóviles adicionales no podrán entrar en el mercado europeo. Bruselas recurrirá a un instrumento de salvaguardia comercial con cuotas distribuidas por países de origen.

La fórmula tiene una particularidad importante: formalmente no discrimina a China, puesto que se aplicará también a otros países exportadores. Pero ninguno se acerca al volumen de producción que el gigante asiático destina a Europa. Además, las reglas de origen ofrecen una salida a los fabricantes chinos.

Un Chery fabricado en España no computaría como una importación de origen chino. La consecuencia previsible es una aceleración de la inversión industrial china dentro de Europa y en países con acceso preferente a su mercado, como el caso español.

Los funcionarios europeos están presentando el acuerdo como una victoria política y comercial. Su objetivo era reducir aproximadamente a la mitad la penetración china en el mercado europeo de híbridos y proteger a fabricantes como Volkswagen o Renault. Las autoridades comunitarias calculan que, durante los próximos cuatro años, podrían evitar la entrada de varios millones de vehículos chinos.

La industria europea lleva tiempo alertando de una competencia difícil de sostener frente a fabricantes que disfrutan de enormes economías de escala, menores costes de producción y un poderoso ecosistema de baterías.

El gigante asiático ha aceptado moderar sus exportaciones a cambio de evitar nuevas represalias comerciales. Además, reducirá los aranceles sobre distintos productos europeos, entre ellos componentes de automóviles, aceite de oliva, calzado y helados.

Bruselas calcula que estas mejoras de acceso al mercado beneficiarán a exportaciones comunitarias por un valor cercano a los 4.000 millones de euros. También se han comprometido a agilizar las licencias de exportación de tierras raras e imanes permanentes, materiales estratégicos de los que depende buena parte de la industria tecnológica y automovilística europea.

El Ministerio de Comercio chino ha presentado este lunes una interpretación menos triunfalista para Bruselas. Según Pekín, el compromiso garantiza que las empresas chinas conserven oportunidades de crecimiento y que las restricciones europeas no sean discriminatorias.

Las autoridades recuerdan que China exportó 107.000 híbridos al mercado comunitario en 2024 y 302.000 en 2025. Desde esta perspectiva, una cuota inicial de 350.000 vehículos representa un aumento respecto al último ejercicio completo, aunque implique un drástico recorte de las expectativas para 2026. China también se reserva el derecho de acudir a la Organización Mundial del Comercio si considera vulnerados sus intereses.

Otra novedad de la jornada es que el Ministerio de Finanzas chino ha comunicado que, a partir del 1 de abril de 2027, reducirá del 13% al 9% la devolución del IVA a la exportación de vehículos de nueva energía, categoría que incluye eléctricos e híbridos enchufables.

En la práctica, Pekín recorta un incentivo fiscal que favorecía la expansión internacional de sus fabricantes. La decisión llega cuando el consumo interno sigue sin remontar y muchas compañías dependen cada vez más de las ventas al extranjero.

El acercamiento entre Pekín y Bruselas se produce después de que Francia y Alemania reclamaran nuevas herramientas para cortar rápidamente el acceso al mercado europeo ante determinadas amenazas comerciales. Los líderes europeos discutirán esta semana nuevas medidas defensivas, mientras Sefcovic y Wang tienen previsto mantener otra conversación en enero y reunirse presencialmente en marzo.

El acuerdo parece que establece por ahora una tregua controlada. Europa gana tiempo para defender su industria y China vende de cara a su público que puede aceptar restricciones sin renunciar a su expansión internacional.

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