Farage recupera su escaño parlamentario en una elección parcial boicoteada por los grandes partidos británicos

El líder de Reform UK elude el acto oficial de la victoria en Clacton para prevenir que «unos don nadie me humillen y degraden» Leer El líder de Reform UK elude el acto oficial de la victoria en Clacton para prevenir que «unos don nadie me humillen y degraden» Leer  

La reelección del ultrapopulista británico Nigel Farage, que él mismo forzó con la renuncia a su escaño en el Parlamento de Westminster a mitad de la legislatura, se confirmó en la mañana de este viernes 14 entre escenas y declaraciones inauditas en el sistema electoral del Reino Unido. El populista dirigente de Reform UK ganó la batalla de Clacton, circunscripción del condado de Essex, en el sureste de Inglaterra, con el 63% de los votos frente a los 9400 recibidos por su más directo contrincante, el conde Binface (Carabasura), alter ego de un humorista inglés con largo rodaje en comicios parciales.

Farage se ausentó del evento oficial de la declaración de los resultados, que tuvo lugar en torno a las 6 de la mañana (hora local) en la localidad de Clacton-on-Sea. Celebró su «abrumadora» victoria en un aeródromo de la provincia en una fiesta, bautizada Farage Fest, montada para simpatizantes y medios de comunicación afines al credo antiinmigración con tintes xenófobos de Reform.

El reelegido aludió a cuestiones de seguridad al tratar de justificar su ausencia en el recuento final de las papeletas, un acto de profundo arraigo en el sistema electoral británico. Así, Farage explicó a la militancia que se había planeado una «campaña organizada para interrumpir y menoscabar el resultado» de los comicios parciales, que boicoteó el resto de las fuerzas parlamentarias, desde el Partido Laborista a Restore, pequeña formación de extrema derecha respaldada por Elon Musk en su poderosa plataforma X.

Conde Binface: el candidato disfrazado que reta a Nigel Farage en Clacton-on-SeaEl Mundo

«Me condeno si subo a un escenario, habiendo logrado una victoria rotunda… para que unos donnadies me degraden y me humillen», declaró de madrugada. La policía regional y las autoridades del distrito no informaron públicamente de ninguna amenaza de seguridad en la sede electoral de Clacton e indicaron a los medios que contaban con los recursos adecuados para proteger a los candidatos. No se registraron escaramuzas ni incidentes de desorden durante el proceso de escrutinio.

Farage obtuvo este jueves unos mil votos más que en 2024, cuando ganó su primer escaño parlamentario tras siete frustrados intentos anteriores. Se hizo ahora con el 63,3% del reparto de sufragios, ligeramente por debajo del objetivo del 70% barajado por Reform UK, pero superior al 58,7% de las generales.

La participación, del 43% del electorado de esta circunscripción de Essex, está por debajo del 58,7% registrado hace dos años, pero encaja en el rango habitual de comicios parciales en los que únicamente está en liza un asiento en la Cámara de los Comunes.

Farage dio por vindicada su estrategia de forzar el pulso electoral y poner en jaque al establishment frente a la decisión del pueblo. El extendido boicot de los partidos establecidos convirtió al conde Binface en la representación de esa supuesta «casta», que exige respuestas a turbios y opacos enredos en las vías de financiación de Reform UK, de su líder y su cúpula de dirigentes.

El candidato intergaláctico, alter ego del humorista Jon Harvey, se acercó a los 1000 votos que, según sus cálculos, suponen un aumento del «10 000%» de los 95 recibidos en la elección parcial de Makerfield, en el centro de Inglaterra, que ganó con sobrada mayoría el ahora primer ministro Andy Burnham a mediados de junio.

«Esto no es una victoria de Farage… es una distracción que ni depura su nombre», proclamó este viernes la presidenta del Partido Laborista, Bridget Phillipson. El conflictivo diputado quiso atajar, con un voto popular en las urnas de Clacton, el resultado de una investigación parlamentaria sobre un «regalo» de 5 millones de libras (casi seis millones de euros) de un millonario con intereses en mercados de criptomoneda y una serie de donaciones no declaradas al partido, que plantea expulsar a los extranjeros residentes en Reino Unido.

Sin embargo, Reform se ha desinflado en los sondeos de opinión en las últimas semanas y, por primera vez en un año, puntúa entre uno y tres puntos por debajo de los laboristas desde que Burnham tomó las riendas de la formación de centroizquierda.

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