Instrucciones para dar un abrazo

.

Ante la deriva violenta, xenófoba y deshumanizante que está asolando el conjunto de la humanidad, parece necesario recordar cómo y en qué condiciones llevar a término un abrazo. Es posible que a estas alturas ignore usted el término, así que, a modo de preámbulo, déjeme comunicarle que el abrazo es una forma de afecto entre humanos en la que los cuerpos de dos individuos de dicha especie quedan entrelazados principalmente mediante sus respectivos brazos. Nótese que la denominación “abrazo” proviene precisamente de esos “brazos” humanos que protagonizan la susodicha acción. Acción para la que se requiere precisión, psicomotricidad y afecto, pues el abrazo es considerado la más elevada expresión de amor de índole no sexual entre hombres, mujeres e infantes. Siendo así, procedemos a detallar las instrucciones para realizarlo correctamente.

Seguir leyendo

... Ante la deriva violenta, xenófoba y deshumanizante que está asolando el conjunto de la humanidad, parece necesario recordar cómo y en qué condiciones llevar a término un abrazo  

Ante la deriva violenta, xenófoba y deshumanizante que está asolando el conjunto de la humanidad, parece necesario recordar cómo y en qué condiciones llevar a término un abrazo. Es posible que a estas alturas ignore usted el término, así que, a modo de preámbulo, déjeme comunicarle que el abrazo es una forma de afecto entre humanos en la que los cuerpos de dos individuos de dicha especie quedan entrelazados principalmente mediante sus respectivos brazos. Nótese que la denominación “abrazo” proviene precisamente de esos “brazos” humanos que protagonizan la susodicha acción. Acción para la que se requiere precisión, psicomotricidad y afecto, pues el abrazo es considerado la más elevada expresión de amor de índole no sexual entre hombres, mujeres e infantes. Siendo así, procedemos a detallar las instrucciones para realizarlo correctamente.

Antes de dar un abrazo a alguien, asegúrese usted de que ese alguien quiere recibir ese abrazo. Puede corroborar el deseo ajeno mediante un idioma común. Una pregunta como “¿puedo abrazarte?” acostumbra a ser muy útil en dicha investigación. Puede usted acreditar la voluntad del otro también mediante lenguaje no verbal, pero actúe siempre sobre seguro, pues tener la aprobación para realizar un abrazo es indispensable. Si no la tiene asegurada, se expone a ser rechazado, resultar incómodo e incluso hacer el ridículo, pues no hay gestualidad humana más lamentable que la de quien da un abrazo no correspondido. El resultado es visualmente parecido al de aquellos individuos que, perjudicados por los efectos del alcohol, abrazan una farola. Cabe señalar que las farolas, por defecto, no suelen tener brazos.

Si está usted seguro de tener enfrente a una persona que quiere recibir un abrazo, asegúrese también de estar suficientemente cerca de dicha persona para hacerlo (figura 1). Se recomienda que entre ambos individuos haya un máximo de 50 centímetros y un mínimo de 3 milímetros. En caso de no poder observar de forma clara esa distancia mínima, verifique antes de avanzar en el procedimiento que el cuerpo que quiere abrazar corresponde a otra persona. La voluntad de abrazar y ser abrazado puede ser tan fuerte que, a veces, el homo sapiens se ve abocado a abrazarse a sí mismo. La confusión es más común de lo que podría parecer, y confirmar la existencia de esos 3 milímetros de distancia entre los dos cuerpos le permitirá garantizar que ante usted hay, al menos, otro individuo.

Una vez verificado lo anterior, si se encuentra frente a otro individuo y él y usted quieren abrazarse mutuamente lo primero que tienen que hacer es levantar los brazos en perpendicular a su propio tronco. Mueva los hombros, levante los brazos y deje que el codo, el antebrazo y la mano anexos a ellos les acompañen (fig.2). Es importante que sepa usted modular la elevación de los brazos en relación al tipo de abrazo que quiere realizar. Un abrazo entusiasta y de carácter positivo —la lotería ha beneficiado a ambos individuos, por ejemplo— tiende a reclamar mayor elevación de los brazos practicantes. Por contra, un abrazo de carácter íntimo —los boletos de lotería han sido introducidos por error en la lavadora— tiende a escenificarse con una elevación moderada, a la altura de los hombros o por debajo de estos.

Cuando tenga usted los brazos con la elevación ajustada al tipo de abrazo que quiera ejercer, acerque su tronco al tronco del individuo al que quiere abrazar. Acompase este acercamiento con la búsqueda de la perpendicularidad de los brazos respecto de ambos troncos (fig.3). Y aquí, con los cuerpos unidos en la zona torácica y abdominal, flexione los codos para llevar los antebrazos y las manos de nuevo al eje paralelo al tronco hasta alcanzar la espalda (fig.4). Si todo ha ido bien, dicha disposición corporal creará un agarre mutuo. A este agarre mútuo podremos llamarlo, efectivamente, abrazo (fig.5).

Es muy probable que, llegados a este punto se pregunte usted cuándo deshacer esta compleja acción afectiva que tanto le ha costado llevar a cabo. No hay normas al respecto, pero por lo general suele ser positivo escuchar su propia intuición. Si cree que la persona a la que está agarrando ya no le agarra a usted o ha debilitado la fuerza de su agarre, es interesante hacer lo propio.

Después de hacer y deshacer el abrazo le será fácil identificar en su persona un estado de bienestar de difícil descripción. Se trata de la agradable sensación de no sentirse solo en este mundo. Comprobar que existen otras personas a su alrededor con quienes compartir la existencia puede resultar especialmente gustoso. Puede aprovechar esta sensación tan sumamente grata para construir un hábitat común en el que abrazarse, reconocerse, sentirse, quererse y cuidarse no sea una excepción. Por muy cursi que pueda usted parecer defendiendo estas cursiladas, verá que lo que es realmente lamentable es haberlas olvidado.

Así pues, ahora que conoce usted el método para abrazar a otros individuos, no dude en llevarlo a cabo cuando las circunstancias le conduzcan a ello. Si lo único que le impide a usted llevar a término estas sencillas indicaciones es el color de la piel o el origen del otro individuo tiene usted un problema. Si le molestan los tonos más oscuros que el suyo (no suele, por lo general, molestar la palidez) o la procedencia del sujeto que tiene delante (no suele, por lo general, molestar ninguna nacionalidad si viene acompañada de dinero) debe usted leer otra guía. En ese caso, lea las Instrucciones para ser humano. Si se niega a ello, puede resultar una buena opción que se vaya usted a la mierda.

 Cultura en EL PAÍS

Te puede interesar