Las conexiones entre el ‘caso Koldo’ y la trama de Plus Ultra: la vía Ábalos, su expareja y el “café”

El exministro José Luis Ábalos, durante su declaración ante el Tribunal Supremo el pasado 4 de mayo.

Era marzo de 2020 y España entera estaba confinada. En pleno arranque de la pandemia, había dos supuestas tramas de corrupción operando en paralelo. Una ya conocida, y hasta juzgada, la que tuvo su epicentro en el Ministerio de Transportes de José Luis Ábalos. La otra se ha destapado esta semana y, según la Audiencia Nacional, está presuntamente liderada por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero para vender su influencia. Las pesquisas judiciales revelan varios puntos de conexión entre ambas redes, más allá de su coincidencia temporal, como la llamada vía Ábalos para el rescate de Plus Ultra; un pago a la que fuera novia del entonces ministro, Jésica Rodríguez; o el uso de la palabra “café” como lenguaje en clave.

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 Las investigaciones de la Audiencia Nacional revelan que estas supuestas organizaciones criminales operaron de forma simultánea  

Era marzo de 2020 y España entera estaba confinada. En pleno arranque de la pandemia, había dos supuestas tramas de corrupción operando en paralelo. Una ya conocida, y hasta juzgada, la que tuvo su epicentro en el Ministerio de Transportes de José Luis Ábalos. La otra se ha destapado esta semana y, según la Audiencia Nacional, está presuntamente liderada por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero para vender su influencia. Las pesquisas judiciales revelan varios puntos de conexión entre ambas redes, más allá de su coincidencia temporal, como la llamada vía Ábalos para el rescate de Plus Ultra; un pago a la que fuera novia del entonces ministro, Jésica Rodríguez; o el uso de la palabra “café” como lenguaje en clave.

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama sitúa el punto de partida de las supuestas corruptelas para lograr que la aerolínea consiguiera una inyección pública de 53 millones de euros en el estallido de la pandemia de coronavirus. Fue en ese momento cuando directivos de Plus Ultra se pusieron en marcha. El 23 de marzo de 2020, Rodolfo Reyes, entonces dueño de la compañía aérea, contactó con el abogado Miguel Palomero. “Necesitamos llegar a las ayudas (…) A ver qué se te ocurre a nivel político. Dónde tocar puertas”, le dijo. “Tocamos a Ábalos”, contestó el otro.

A esas alturas, la trama investigada en el caso Koldo ya llevaba tiempo activa. El presunto conseguidor Víctor de Aldama y Koldo García se habrían conocido en el otoño de 2018 y su alianza habría empezado rápidamente, con un viaje a México, a principios de 2019, que sirvió para que el empresario probara la valía de su agenda de contactos. Para cuando estalló la covid-19 en España, la maquinaria ya estaba bien engrasada (supuestamente) con pagos mensuales de 10.000 euros destinados al tándem ministerial, más las mordidas puntuales por favores especiales. Según declaró Aldama en el juicio en el Tribunal Supremo, se limitaron a aprovechar la ventana de oportunidad que ofrecía la compra masiva de mascarillas y otro material sanitario en un mercado nacional e internacional roto que no pocos testigos describieron como el salvaje oeste.

La crisis sanitaria ofreció otra oportunidad de negocio. De acuerdo con el relato de la Fiscalía Anticorrupción, Aldama ―contratado por Air Europa como lobistapresionó con ahínco en el verano de 2020 para obtener del Gobierno un mensaje claro hacia los acreedores de que la aerolínea española sería una de las empresas rescatadas. Lo máximo que se obtuvo del Ministerio de Transportes fueron unos párrafos elaborados por la oficina del secretario de Estado Pedro Saura que se enviaron a periodistas económicos seleccionados como fuentes oficiales para perfilar a Air Europa como compañía estratégica. Aunque, según declararon Aldama y el entonces CEO de la aerolínea, Javier Hidalgo, eso no colmó sus expectativas, el mensaje sí fue bien recibido en el mundillo económico. Sirvió para calmar las aguas como antesala de un rescate que llegó finalmente ese noviembre por 475 millones de euros. Según los investigadores, a cambio de esa píldora informativa, se habría pagado un chalet en Marbella a Ábalos para las vacaciones familiares de ese año: Villa Parra.

En medio de ese caos económico, que impactó en varias empresas, Plus Ultra también movió ficha. En mayo de ese año, Palomero le dijo a Reyes que ya habían hecho “un approach a la mano derecha del ministro», en alusión a Koldo. Esa toma de contacto no se habría producido hasta julio. El día 8 de ese mes, el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, comunicó a Reyes que había recibido una llamada de la oficina de Saura, pero “de parte de Ábalos”, emplazándoles a una reunión ese mismo mes. Se habría producido el día 22, con Saura y su jefe de gabinete, Francisco Ferrer, que les habrían explicado que en esos rescates el único papel del Ministerio era “hablar bien de las compañías” porque la decisión era de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Pese a ello, salieron contentos, porque eso lo tenían “asegurado”. “Reunión agradable, distendida. Lógicamente, se notaba que nos han recibido por ‘altas’ recomendaciones”, resumía otro abogado, Raif El Arigi, a Reyes. “Sí bro. Nuestro pana Zapatero, detrás”, contestaba el ejecutivo.

Ábalos ha reaccionado desde Soto del Real, la cárcel madrileña donde se encuentra en prisión preventiva desde el pasado noviembre y ahora espera la primera sentencia del caso Koldo, para negar la mayor. “Nadie se dirige en ningún sentido a mí”, ha afirmado en declaraciones al programa Mañaneros 360 de TVE. “Todo lo contrario, me entero en el Consejo de Ministros del rescate. Zapatero me puentea y habla directamente con Pedro Saura”, ha sostenido. De hecho, ha aseverado que aconsejó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no se rescatara a Plus Ultra porque “no era una aerolínea consolidada”. “Desconozco si Koldo García intercedió, él actuaba por la calle lateral”, ha añadido. El ex secretario de Estado le ha dado la réplica, para “desmentirlo rotundamente”: “No he recibido ninguna llamada ni comunicación de ningún tipo por parte del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ni de ninguna otra persona en relación con Plus Ultra”, ha puntualizado Saura en un comunicado, haciendo hincapié en que “el citado expediente se desarrolló con total independencia y rigor”.

Sea como fuere, el juez Calama refleja en sus primeras conclusiones que la vía Ábalos no prosperó. De ahí, que “los chicos Plus”, como se autodenominan ellos mismos en algunos mensajes, apostaran definitivamente por la de Zapatero. El instructor sospecha que por el rescate a Plus Ultra se cobró al menos una mordida de 530.000 euros, que se corresponde con la comisión del 1% que Idella Consulenza Strategica, una de las empresas controlada por Julio Martínez Martínez, el amigo de Zapatero que se encargaría de gestionar la maraña societaria que habría servido para canalizar y ocultar los sobornos recibidos, pactó con Plus Ultra. Casi de forma simultánea, el exdirigente socialista habría dado orden de crear una sociedad off-shore en Dubái y, dada la coincidencia temporal y que esa comisión no se ha encontrado en España, el magistrado sospecha que se cobró en esa off-shore. En total, el juez atribuye a Zapatero y su entorno el cobro supuestamente irregular entre 2020 y 2025 de 1,95 millones de euros que vincula a la trama investigada.

El supuesto acercamiento de Plus Ultra a Ábalos y Zapatero para lograr el ansiado rescate es el punto más claro de conexión entre ambos universos, pero no el único. Hay también un extraño nexo en la persona de Jésica Rodríguez, la joven estudiante (hoy “odontóloga colegiada”, según quiso fijar en el juicio) que mantuvo una relación con Ábalos entre 2018 y 2019 y a la que un socio de Aldama y hasta el propio Koldo, incluso con una cuenta corriente a nombre de su hija pequeña, pagaron el alquiler del lujoso piso de Madrid donde vivió durante años a razón de casi 3.000 euros mensuales. Un total de casi 90.000 euros. En la fase de instrucción, Ábalos y ella reivindicaron la suya como una verdadera relación de pareja, aunque extramatrimonial y, por ello, peculiar. Sin embargo, en el juicio, la defensa del ex secretario de Organización del PSOE dio la sorpresa al preguntar directamente si había ejercido la prostitución. De esta forma, aunque aparentemente infructuosa, trató de situarla como un caballo de Troya introducido por Aldama en la vida del que fuera hombre fuerte de Sánchez.

Rodríguez, que durante la vista oral dejó claro que nunca supo quién pagaba porque ella no solía hacer ese tipo de preguntas, también habría recibido los favores de esta segunda trama encabezada por Zapatero. En una conversación del 31 de diciembre de 2020, el empresario peruano Felipe Baca encargó a Palomero que hiciera dos pagos, uno de 3.000 euros a una tal “Alejandra” y otro de 2.000 a “Jésica”. El número de teléfono facilitado para este segundo ingreso fue el de Rodríguez, “conocida públicamente” por su vinculación con Ábalos, reseña Calama en su auto, apuntando a lo que, por ahora, constituye un fleco suelto.

La resolución judicial recoge una tercera conexión. El “café” del que hablaban estas presuntas organizaciones criminales. En el caso Koldo, investigadores y acusaciones esgrimieron que en realidad era una palabra clave para referirse a los teléfonos desechables que los miembros de la banda usaban para comunicarse cuando tenían que tratar temas delicados. Esos terminales se los proporcionaría el guardia civil Rubén Villalba, imputado en la Audiencia Nacional, a razón de 2.000 euros al mes. Los acusados y sus familias ofrecieron una explicación alternativa. Víctor Ábalos, hijo del exministro, viajaba mucho a Colombia por trabajo y debía atender un sinfín de peticiones de sus conocidos para traerles café a su regreso a España. Koldo, dijo, era una de esas personas a las que les gustaba mucho el “café”.

Esa palabra solo aparece tres veces en el auto rubricado por Calama. La más enigmática, en una conversación del 22 de mayo de 2020 entre Martínez Sola y Reyes. “Recibí llamada de Julio Martínez (Zapatero). Cuando estés con el café, me llamas”, le dijo el primero al segundo. Las otras dos alusiones son más difusas. Se producen el 25 de marzo de 2021, cuando Martínez Martínez comentó a Martínez Sola que estaba “en aeropuerto invitado a café por VP” cuando estuviera en Caracas. El presidente de Plus Ultra quiso saber si solo le invitaba a café. “Según dividendos repartidos”, espetó el empresario alicantino.

Los hechos narrados por Calama no recogen el uso de teléfonos seguros por parte de esta nueva trama, pero Aldama, que volvió a declarar el pasado 21 de mayo en la Audiencia Nacional por los contratos de mascarillas adjudicados por los gobiernos de Canarias y Baleares, deslizó que, hasta donde él sabía, Zapatero también utilizaba ese tipo de terminales.

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