Miles de profesores y estudiantes de la Complutense simulan un “referéndum” para evidenciar que los recortes prosiguen

El borrador de ley universitaria del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de octubre rebajó de un millón a 300.000 euros la pena por “impedir o dificultar, por acción u omisión, los procesos electorales regulados por la ley en el campus universitario; así como permitir la celebración de referéndums ilegales”. El anteproyecto del equipo de la Comunidad de Madrid conocido como Los Pocholos, que ya no gestionan la educación madrileña, se ha parado, pero con esa idea en mente la Plataforma UCM por la Pública ―conformada por trabajadores y estudiantes― simula este jueves un referéndum con el que quieren escenificar ante la opinión pública que siguen en la UCI.

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Material entregado a los profesores y alumnos que se acercan a la urna. Más de 6.000 personas han participado ya en una consulta simbólica con mobiliario prestado y el rechazo del rector  

El borrador de ley universitaria del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de octubre rebajó de un millón a 300.000 euros la pena por “impedir o dificultar, por acción u omisión, los procesos electorales regulados por la ley en el campus universitario; así como permitir la celebración de referéndums ilegales”. El anteproyecto del equipo de la Comunidad de Madrid conocido como Los Pocholos, que ya no gestionan la educación madrileña, se ha parado, pero con esa idea en mente la Plataforma UCM por la Pública ―conformada por trabajadores y estudiantes― simula este jueves un referéndum con el que quieren escenificar ante la opinión pública que siguen en la UCI.

El rectorado notificó que habrá tres años más de recortes, para devolver a Ayuso el préstamo de 34,5 millones (más cuatro en intereses) con los que se pagaron los sueldos de final de 2025. Y ya en 2030 el rector de turno podrá respirar. Y, si se lo permite el siguiente plan plurianual, tratará de poner en marcha nuevos proyectos. Ahora, funciona la tijera. El rector, Joaquín Goyache, lo confesó en el consejo de Gobierno, celebrado el 9 de marzo.

“Hemos hecho esta consulta pública para que la gente exprese su malestar ante los recortes aprobados. Evidentemente, el resultado no es vinculante, pero sí que es una acción que hace que se acerque a la urna y le cuentes a la gente lo que suponen los recortes”, explica Alba Lirón, investigadora predoctoral de la facultad de Matemáticas y miembro del sindicato CGT. “Explicas a los estudiantes que les van a cerrar grupos, que ya se está haciendo, que no se van a reponer a todos los que se van ―por lo que las docentes vamos a tener que asumir esas horas de clase―, que no van a renovar las licencias de los software que utilizan, que afecta a las becas de colaboración y ayuda al estudio…”.

A la una, coincidiendo con el cambio de hora, una veintena de alumnos se agolpa junto a la urna para votar en Filosofía. La mayoría, en cambio, ha optado por hacerlo con un QR desde el móvil. El recuento de número de papeletas es en directo, pues se comprueba que el votante del censo no ha utilizado ya la aplicación. A esa hora habían votado más de 4.000 del total, a las 16.00 más de 6.000.

Los convocantes están contentos del nivel de participación, pero no es comparable con la huelga, que paralizó las facultades. Por eso explican con folletos y una web llena de contenido y hecha en la Politécnica que, pese a los aplausos de los rectores, Madrid no se pone a la cabeza en financiación universitaria con el pacto con Ayuso. “En un contexto global de incertidumbre e inflación, el valor real del acuerdo [1.640 millones a repartir entre seis universidades] puede perder cualquier efecto si la inflación se mantiene en torno al 3%”, concluyen.

Visita imprevista de Rufián

Ante la urna de la facultad de Ciencias de la Información se ha dejado ver el líder de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián. Venía de participar en una clase de comunicación política y los convocantes le han interceptado a la salida del aula. “Nos ha dado la enhorabuena, nos ha dicho que está con nosotros y se ha ido”, cuenta Eva Aladro, portavoz de la plataforma y catedrática de esa facultad.

La UCM tiene muchos motivos de orgullo. Entre otros, su posición en los rankings mundiales ―ninguna universidad española estará en el top mientras no se multiplique el presupuesto―, sus tasas de empleabilidad, su polo de atracción (un tercio de sus alumnos no es madrileño) o su ingente capacidad de formar investigadores (se defienden más tesis que en todos los campus privados juntos). Pero también tiene que hacer frente a grandes problemas en infraestructuras ―según Goyache, necesitarían 700 millones de euros solo para mantener los edificios en buen estado―, una plantilla precarizada como en todas las universidades públicas de España y una previsión de ahorro en asignaturas optativas o incluso cierre de grados y másteres.

Los días previos a esta consulta ficticia ha habido ciertas tensiones con el rectorado. Corrió la noticia de que Goyache había mandado retirar las 11 mesas electorales, pero no ha sido sí. Aunque en Psicología, Económicas y Filosofía/ Filología los carteles llamando a la movilización sí fueron retirados. El rector puso en duda la legalidad de la consulta, aunque el resultado no es el objetivo, sino una forma de visualizar la protesta.

La plataforma reaccionó recordando en un manifiesto que las protestas se realizan ”en ejercicio de losderechos de reunión y manifestación y de la libertad de expresión de la comunidad universitaria» consagrada en la Constitución y elConvenio Europeo de Derechos Humanos.

Finalmente se ha impuesto la tranquilidad. Goyache mandó una carta a los decanos en la que prohibía el uso de mobiliario de la UCM en la consulta. Así que los convocantes cuentan que han hecho uso de mesas y sillas plegables prestadas y unas urnas de plástico transparentes que compraron los profesores de su bolsillo para unas prácticas. No han empleado pues nada del inventario.

La mesa de Derecho está fuera, el decano no ha dejado que se instale dentro. Apenas votan alumnos, es una facultad tradicionalmente conservadora. Se acercan, incluso, más profesores. Aunque el decano conoce bien los recortes. Los denunció en su toma de posesión en enero de 2025: “El austericidio que injustamente afecta al presente y al futuro de la educación universitaria pública, materializado en un recorte del 35% de los gastos de la facultad, me sume en una honda preocupación”. Ese tijeretazo sigue vigente.

Víctor, estudiante de tercero de Derecho, está en la mesa. Lo tiene claro: “Nos hemos implicado desde la facultad mayormente por el tema de los másteres. Las plazas no han crecido y el precio del crédito se ha duplicado desde 2020″.

El referéndum es la antesala de la manifestación convocada para este domingo en Madrid para protestar por el estado de todas las etapas educativas, con los maestros de infantil a la cabeza en este caso por su precaria situación laboral. El viernes se darán a conocer los resultados.

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