Un ‘youtuber’ que vive en Corea del Sur pide a las marcas que dejen de enviarle cosméticos y los donen a «gente necesitada» y «orfanatos»

A estas alturas, nadie pone en duda la devoción de James Rodríguez por Corea del Sur. Y es que este joven español de 26 años, apodado entre sus seguidores como James ‘Cafecito’, ha convertido su día a día en la ciudad de Seúl en la piedra angular de su contenido, erigiéndose así como uno de los youtubers de lifestyle y belleza más populares de nuestro país.

No es de extrañar, por tanto, que numerosas marcas busquen colaborar con él y le hagan llegar todo tipo de productos de forma gratuita para que los pruebe y los promocione en sus perfiles públicos. Sin embargo, este flujo constante de envíos podría tener los días contados, a juzgar por la insólita petición que lanzó recientemente en su canal de YouTube.

En su vlog, James subrayó la falta de espacio dentro de su ‘officetel’ de Seúl de menos de 20 metros cuadrados —al que describió hace unos meses como un «one room» por aunar en una misma habitación todas las estancias básicas de una vivienda—, como uno de los factores clave que le llevó a declinar la propuesta que le hizo una empresa hace un tiempo.

«Me enviaron una foto publicitaria y el paquete se veía tan grande que les dije ‘lo siento muchísimo, pero es que no me cabe en casa'», recordó el influencer, recalcando que cada vez realiza menos compras en internet con el objetivo de evitar la presumible llegada de nuevos paquetes que saturen su casa.

En este punto, el youtuber compartió la insólita propuesta que le hizo a la empresa, vía correo electrónico, como alternativa a su envío de productos promocionales de cosmética. «Por favor, enviádselo a un centro de gente necesitada, un centro de refugiados, de gente sin hogar o a un orfanato», expresó él, fiel a su estilo sin tapujos, «o a alguna asociación de gente que no tiene dinero para comprar productos de cosmética».

Esta inesperada petición, que, según él, obtuvo una respuesta positiva por parte de la marca, no tardó en generar una oleada de reacciones en redes sociales entre quienes destacaron este aparente gesto de solidaridad por su parte y quienes, en cambio, cuestionaron la idoneidad de su decisión de destinar productos de cosmética en contextos de exclusión social.

«Una familia refugiada muriendo de inanición pero tienen el serum de centella asiática que no deja efecto borrador», comentó un usuario de X en un marcado tono irónico. Otros, asimismo, se sumaron a esta polémica y pusieron sobre la mesa la supuesta «burbuja de privilegios» que envolvería al mundo influencer y que, en situaciones como la mencionada, dejarían entrever una falta de sensibilización.

En medio de esta oleada de bromas y críticas que apuntan a que «habla sin pensar», otros usuarios salieron en defensa de la supuesta «patinada» de James, poniendo en valor los posibles efectos positivos de su petición a las marcas. «Os reís pero yo curro en un centro de protección de menores y sí les haría muchísima ilusión recibir esos productos», sentenció.

 La insólita petición del ‘influencer’ James Rodríguez, conocido en redes como James ‘Cafecito’, ha generado reacciones divididas entre los usuarios.  

A estas alturas, nadie pone en duda la devoción de James Rodríguez por Corea del Sur. Y es que este joven español de 26 años, apodado entre sus seguidores como James ‘Cafecito’, ha convertido su día a día en la ciudad de Seúl en la piedra angular de su contenido, erigiéndose así como uno de los youtubers de lifestyle y belleza más populares de nuestro país.

No es de extrañar, por tanto, que numerosas marcas busquen colaborar con él y le hagan llegar todo tipo de productos de forma gratuita para que los pruebe y los promocione en sus perfiles públicos. Sin embargo, este flujo constante de envíos podría tener los días contados, a juzgar por la insólita petición que lanzó recientemente en su canal de YouTube.

En su vlog, James subrayó la falta de espacio dentro de su ‘officetel’ de Seúl de menos de 20 metros cuadrados —al que describió hace unos meses como un «one room» por aunar en una misma habitación todas las estancias básicas de una vivienda—, como uno de los factores clave que le llevó a declinar la propuesta que le hizo una empresa hace un tiempo. 

«Me enviaron una foto publicitaria y el paquete se veía tan grande que les dije ‘lo siento muchísimo, pero es que no me cabe en casa'», recordó el influencer, recalcando que cada vez realiza menos compras en internet con el objetivo de evitar la presumible llegada de nuevos paquetes que saturen su casa.

En este punto, el youtuber compartió la insólita propuesta que le hizo a la empresa, vía correo electrónico, como alternativa a su envío de productos promocionales de cosmética. «Por favor, enviádselo a un centro de gente necesitada, un centro de refugiados, de gente sin hogar o a un orfanato», expresó él, fiel a su estilo sin tapujos, «o a alguna asociación de gente que no tiene dinero para comprar productos de cosmética».

Esta inesperada petición, que, según él, obtuvo una respuesta positiva por parte de la marca, no tardó en generar una oleada de reacciones en redes sociales entre quienes destacaron este aparente gesto de solidaridad por su parte y quienes, en cambio, cuestionaron la idoneidad de su decisión de destinar productos de cosmética en contextos de exclusión social. 

«Una familia refugiada muriendo de inanición pero tienen el serum de centella asiática que no deja efecto borrador», comentó un usuario de X en un marcado tono irónico. Otros, asimismo, se sumaron a esta polémica y pusieron sobre la mesa la supuesta «burbuja de privilegios» que envolvería al mundo influencer y que, en situaciones como la mencionada, dejarían entrever una falta de sensibilización. 

En medio de esta oleada de bromas y críticas que apuntan a que «habla sin pensar», otros usuarios salieron en defensa de la supuesta «patinada» de James, poniendo en valor los posibles efectos positivos de su petición a las marcas. «Os reís pero yo curro en un centro de protección de menores y sí les haría muchísima ilusión recibir esos productos», sentenció.

 20MINUTOS.ES – Gente

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