Al menos 13 personas han resultado intoxicadas por salmonela en España tras consumir huevos de producción nacional contaminados. Estos formaban parte de un lote también distribuido en Portugal que ya ha sido retirado del mercado. Así lo han comunicado las autoridades españolas, en un aviso lanzado el pasado jueves día 8, al Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF, en sus siglas en inglés).
El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos de la Unión Europea califica de “grave” el brote, causado por un lote ya retirado del mercado
El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos de la Unión Europea califica de “grave” el brote, causado por un lote ya retirado del mercado


Al menos 13 personas han resultado intoxicadas por salmonela en España tras consumir huevos contaminados de producción nacional de un lote que también había sido distribuido a Portugal y que ya ha sido retirado del mercado. Así lo han comunicado, en un aviso lanzado el jueves día 8, las autoridades españolas al Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF, en sus siglas en inglés).
El tipo de la bacteria causante del brote es la Salmonella Enteritidis y la red europea de seguridad alimentaria ha calificado el incidente de “grave”, el de mayor importancia de los cuatro en los que puede ser clasificado un aviso en la red RASFF. Los otros tres son “no grave”, “indeterminado” y “sin riesgo”.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) no ha ofrecido por ahora más detalles sobre el brote. La gravedad de las personas afectadas y la cantidad de huevos retirados tampoco han sido hechos públicos. De hecho, la intoxicación alimentaria ni siquiera figura en la página de alertas del organismo, lo que ocurre cuando la Agencia considera que el producto causante de la intoxicación ya no supone un riesgo para la ciudadanía porque las medidas adoptadas —en este caso la retirada del mercado del lote afectado— son suficientes para evitar nuevos casos.
La salmonelosis, que es el nombre de la infección causada por este patógeno, cursa con un cuadro clínico que empieza de forma súbita tras un periodo de incubación que va de seis a 72 horas. Causa diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos repetidos, además de fiebre y un intenso malestar. En la gran mayoría de personas sanas, el proceso se resuelve sin mayores complicaciones en unos pocos días, aunque en personas mayores o con otras patologías de base las complicaciones pueden ser graves e incluso mortales.
Los brotes de salmonela son un problema recurrente en la cadena alimentaria tanto en Europa como en Estados Unidos, donde las autoridades retiraron el pasado mes de julio unos 19 millones de huevos tras la intoxicación por salmonela de un centenar de personas, de las que una treintena requirió ser hospitalizada. El último gran brote vivido en la UE se produjo en Bélgica en mayo y afectó a 200 personas.
La complejidad de evitar estos brotes para la industria alimentaria radica en la propia biología de la bacteria y la concentración de animales en las granjas. Las gallinas ponedoras pueden infectarse del patógeno por varias vías —pienso, agua, fauna silvestre…—, ser luego portadoras asintomáticas y contaminar los huevos por transmisión vertical —la bacteria infecta el ovario del ave e infecta el huevo antes de que se forme la cáscara— u horizontal, que es cuando sus propias heces contaminan la cáscara del huevo durante la puesta.
Aunque las medidas de bioseguridad, el control higiénico y la vacunación de las aves han reducido de forma importante el número de brotes en Europa y el mundo desarrollado, la gran densidad de aves en las explotaciones y la alta resistencia ambiental de las bacterias Salmonella Enteritidis hacen que todavía se sigan produciendo algunas intoxicaciones comunitarias.
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