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Lo hutíes de Yemen han lanzado el mayor golpe aéreo contra Arabia Saudí, desde que el grupo declaró en julio un bloqueo naval contra el reino, con ataques contra buques saudíes que han puesto en jaque el comercio en el mar Rojo, que se suma al cerco del Estrecho de Ormuz tras la guerra contra Irán. Los hutíes -respaldados por Teherán- han lanzado un ataque coordinado con misiles y drones contra instalaciones energéticas en el sur del país, que han causado al menos 73 heridos en cuatro provincias del territorio, y reactivado los temores de una guerra abierta entre Riad y la milicia. El grupo ha conseguido golpear el corazón económico del mayor exportador de petróleo del mundo, alcanzando infraestructuras de la estatal Aramco en localidades como Abha, Najran y Jizan. Según el portavoz de la milicia hutí, Yahya Saree, la andada de ataques también afectó la base aérea de Jamis Mushait, situada en el extremo suroeste del país.
Las autoridades saudíes no revelaron cuándo se produjo el ataque, aunque señalaron que los proyectiles provocaron incendios en varias instalaciones y obligaron a suspender temporalmente el trabajo de varias plantas petrolíferas. El ministerio de Exteriores del reino calificó el ataque como una «peligrosa escalada» y confirmó que entre los heridos había mujeres y niños.
Riad dejó la gestión pública de la emergencia para la coalición de países que el reino ha lanzado recientemente para hacer frente al desafío hutí, que amenaza con alterar el tráfico marítimo en el mar Rojo, justo cuando Arabia Saudí estaba desviando sus exportaciones de petróleo por este mar, ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz. El portavoz de la coalición, el general saudí Turki al Maliki, acusó a los hutíes de lanzar «ataques sin sentido» contra objetivos civiles y comerciales y advirtió que el «comando conjunto» desplegará «todas las medidas operativas necesarias» para disuadir a la milicia. Si bien una veintena de países se han sumado a la iniciativa naval saudí, por el momento no se ha producido ninguna acción conjunta contra la milicia respaldada por Irán.
Los hutíes justificaron el ataque como una respuesta directa a los supuestos 121 ataques aéreos lanzados por Arabia Saudí contra Yemen en los últimos tres días, aseguró el portavoz hutí Saree. El grupo militante acusó al reino de golpear cuatro provincias del país, incluido un bombardeo contra la prisión central de Al Hazm, al noreste de Saná, que causó decenas de muertos entre reclusos y visitantes. El portavoz militar prometió continuar las operaciones contra el país árabe «hasta que cese la agresión y se levante el asedio a Yemen».
Arabia Saudí tuvo un gran papel en la guerra civil que azotó Yemen hace una década, cuando el reino apoyó una ofensiva de las fuerzas gubernamentales -respaldadas también por la ONU- contra el avance territorial de los hutíes. Actualmente el reino sigue apoyando económica y militarmente a las fuerzas gubernamentales. La escalada de tensiones entre la monarquía saudí y el grupo militante se ha trasladado a Yemen, con constantes choques entre las fuerzas gubernamentales y la milicia. El pasado jueves los hutíes lanzaron una ofensiva para aislar la ciudad portuaria de Moca, un punto estratégico que permitiría al grupo militante un mayor control de la navegación en el mar Rojo. La Organización Internacional de Migraciones (OIM) ha registrado cerca de mil muertos o heridos en los últimos diez días, mientras que más de 21.000 civiles han sido desplazados por los combates. «Las familias llegan sin nada: sin refugio, sin comida, sin saber si es seguro regresar», aseguró el jefe de la misión de la OIM en Yemen, Abdusatto Esoev. «Muchas de estas personas ya han sido desplazadas una, dos o incluso cuatro veces», denunció.
La escalada de violencia se produce en medio de la frágil tregua firmada en abril de 2022, tras casi una década de guerra civil que causó al menos 150.000 muertos y dejó un país arrasado por la hambruna. El secretario de Naciones Unidas, António Guterres, ha expresado su profunda preocupación por el riesgo de que los choques actuales se deslicen hacia una nueva guerra a gran escala, con «devastadoras consecuencias políticas, económicas y de seguridad» para Yemen y su población.
Los expertos apuntan que el grupo rebelde considera que las negociaciones de tregua se encuentran estancadas y ha lanzado el actual desafío militar en medio de la inestabilidad regional para conseguir más concesiones por parte del reino. Sin embargo, el conflicto se suma a una serie de choques de grupos aliados de Irán que convergen en un escenario regional que no para de extenderse geográficamente.
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