
El PSOE encara el adelanto electoral con alivio y el ánimo recobrado pero sin hacerse trampas al solitario. Los socialistas son conscientes de que el 29 de noviembre se jugarán el Gobierno en unas circunstancias muy difíciles y tras sufrir un desgaste muy importante por los escándalos de corrupción y la reacción tardía a la crisis de Ceuta. Aun así todos sus dirigentes coinciden, en público y en privado, en que la convocatoria les llega en el mejor momento posible. “Dentro de lo que hay, que es muchísimo mejor de lo que había hace tan solo dos semanas, cuando todo era Ceuta y nada más que Ceuta”, resume un líder territorial. “El incentivo para convocar era total: las movilizaciones en la calle, la izquierda reactivada y Ceuta enterrado en la vivienda”, apunta el responsable de una federación mediana.
Los socialistas aprobarán las listas el 17 de octubre en el comité federal tras una decisión compartida ampliamente: “Pedro ha escuchado al partido”
El PSOE encara el adelanto electoral con alivio y el ánimo recobrado pero sin hacerse trampas al solitario. Los socialistas son conscientes de que el 29 de noviembre se jugarán el Gobierno en unas circunstancias muy difíciles y tras sufrir un desgaste muy importante por los escándalos de corrupción y la reacción tardía a la crisis de Ceuta. Aun así todos sus dirigentes coinciden, en público y en privado, en que la convocatoria les llega en el mejor momento posible. “Dentro de lo que hay, que es muchísimo mejor de lo que había hace tan solo dos semanas, cuando todo era Ceuta y nada más que Ceuta”, resume un líder territorial. “El incentivo para convocar era total: las movilizaciones en la calle, la izquierda reactivada y Ceuta enterrado en la vivienda”, apunta el responsable de una federación mediana.
“La legislatura ha sido una agonía, pero la convocatoria ha provocado que haya una sensación de liberación por todo el partido. Llevamos tres años horrorosos aguantando a unos socios a los que tenemos muchas ganas. Sobre todo a Junts por sus continuos desprecios, pero también a parte de nuestra izquierda que siempre va dando lecciones”, comparte un miembro de la cúpula del PSOE. “Ha sido una tortura china, la muerte a pellizcos”, refiere un alto cargo del Gobierno. “En campaña ya no nos vamos a morder la lengua y apelaremos al voto útil casi como si fuera el voto al PSOE fuera el único voto frente a las derechas. Nos vamos a reivindicar con orgullo, se nota que el partido está motivado, enchufado como no pasaba desde hacía meses”, añade un secretario provincial que hasta la disolución de las Cortes compaginaba su responsabilidad orgánica con el escaño de diputado.
La vivienda, que desde hace dos semanas acapara la atención de todo el país a raíz del revuelo social que suscitó el desahucio de Maricarmen Abascal, se ha convertido en la baza inesperada que ha servido de pretexto para que Pedro Sánchez apretase el botón electoral. “El viernes, en el momento que nos tumbaron los decretos, la legislatura ya estaba finiquitada. Si aguantábamos íbamos a terminar arrastrándonos, a la espera de una fecha que solo iba a ser peor por el frente judicial y la incapacidad de sacar nada en el Congreso. Se ha tomado la decisión lógica y todo el mundo la comparte, es unánime”, abunda otro secretario general autónomo. “Votar con v de vivienda o con b de buitre. Esa es la disyuntiva”, recalcó el ministro Óscar Puente, en la que los socialistas quieren que se diriman los comicios. “Vamos a un plebiscito con dos modelos ya claros y contrapuestos. Hoy mismo [por ayer] hemos visto como Vox propone privatizar las pensiones y Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso ponían en duda el voto por correo. Que sigan así”, confiaba un ministro.
El presidente del Gobierno repitió en la reunión que mantuvo en Ferraz con la dirección federal del PSOE el discurso optimista que compartió por la mañana en el Consejo de Ministros. “¡Vamos a ganar y vamos a gobernar!“, afirmó en una reunión marcada por el buen ambiente que no llegó a las dos horas. La movilización del electorado progresista fue una de las prioridades en las que Sánchez incidió en la ejecutiva, en la que hubo 15 turnos de palabra, según fuentes presentes. “¡Vamos! ¡A por ello!”, cerró el presidente, como acostumbra en los mítines. La cúpula socialista aprobó el comité electoral que dirigirá la campaña. El órgano estará pilotado por tres mujeres: Rebeca Torró, secretaria de Organización; María Jesús Montero, vicesecretaria general y líder territorial de Andalucía; y Cristina Narbona, la presidenta del partido. Asimismo, la ejecutiva aprobó el calendario de las listas, que serán ratificadas el 17 de octubre en el comité federal, el máximo órgano de decisión entre congresos del PSOE. El ministro de Industria, Jordi Hereu, será cabeza de lista por la circunscripción de Barcelona, informa Àngels Piñol. La ejecutiva Federal acordó además aplazar el procedimiento de primarias, después de que este jueves finalice el plazo de la segunda tanda para los alcaldes que opten a la reelección en los procesos pendientes. Las primarias pendientes se retomarán después de las generales, informó Torró a los secretarios de organización de los territorios.
Una de las “ironías del destino”, según un miembro de la dirección federal, es que después de meses de elucubraciones España irá a elecciones en otoño. Justo cuando la mayoría de socialistas, más allá de la burbuja de Ferraz y la Moncloa, preferían. Sánchez había repetido por activa y por pasiva que su intención era completar la legislatura ―en realidad no lo hizo en 2019, cuando convocó tras las enmiendas a la totalidad de ERC y PDeCAT a los Presupuestos, ni en 2023, cuando llamó a las urnas tras el fiasco de las municipales y autonómicas― y contemplaba como mucho un adelanto técnico, que en principio iba a ser en febrero o marzo, después del presumible fracaso de las cuentas públicas en las Cortes.
El calendario es el esperado sobre todo por los candidatos regionales y locales en las elecciones de mayo, que temían que los comicios fuesen en verano. Pero lo que no querían “ni en pintura”, asiente el regidor de una capital de provincias, era un superdomingo, que Sánchez había descartado en reiteradas ocasiones. “Los alcaldes están brindando con champán, sienten que se librarán del voto de castigo del antisanchismo y dispondrán de tiempo para que la marca se recupere si perdemos el gobierno”, sentencia un senador. “En mayo el PSOE se jugará su existencia en el territorio”, afirma con tono severo el presidente de una Diputación.
“Pedro ha escuchado al partido, y se agradece, porque podría no haberlo hecho. En el PSOE lo llamamos patriotismo de partido”, apunta el alcalde de otra gran ciudad. “No es que haya escuchado al partido, es que era lo que más convenía y coincide con sus intereses”, discrepa un dirigente distanciado. Más allá de las diferencias, la convocatoria se consideró un acierto en todo el partido. “Una situación como la que venimos arrastrando de bloqueo político solo la podía resolver el voto de la gente. Eso siempre es sano, es lo más democrático. Creo que el presidente lo ha planteado correctamente”, valoró Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha. “Un clásico es que Pedro remonte y deje a PP y Vox compuestos y sin Gobierno”, vaticinó Félix Bolaños. El ministro de Presidencia auguró que el PSOE será primera fuerza, en contra de lo que pronostican la mayoría de encuestas, “porque la ciudadanía votará a los que les defienden frente a los que, si pueden, les hacen daño”. “El PP nos tenía en el rincón y el púgil se ha puesto en el centro del tablero nuevamente”, concluye uno de los pesos pesados de las direcciones de grupo de las Cortes “ansioso por salir a hacer campaña ya”.
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