No saldrá a perrear en la casita, pero el héroe en la sombra del primer concierto de Bad Bunny en España se llama Alejandro Gonell y se gana la vida limpiando las calles por las noches. Este joven de 22 años fue el primero en plantarse con una sillita de playa en los aledaños del Estadi Olímpic de Barcelona. Pasó el miércoles por la tarde, y como todavía no había agentes de seguridad controlando los accesos, repitió el ritual de los distintos macroconciertos en los que este barcelonés ha llegado antes que nadie a la fila de espera. No era su primera vez siendo el “001″. Como ya hizo en los shows de Rauw Alejandro, Anuel AA, Mike Towers o Eladio Carrion en la capital catalana, Gonell sacó un rotulador negro permanente de su mochila y fue marcando con un número en el brazo, una a una, a las 400 primeras personas según su orden de llegada entre la noche del miércoles y el viernes.
El puertorriqueño comienza este viernes en Barcelona su estancia de 12 conciertos en España
No saldrá a perrear en la casita, pero el héroe en la sombra del primer concierto de Bad Bunny en España se llama Alejandro Gonell y se gana la vida limpiando las calles por las noches. Este joven de 22 años fue el primero en plantarse con una sillita de playa en los aledaños del Estadi Olímpic de Barcelona. Pasó el miércoles por la tarde, y como todavía no había agentes de seguridad controlando los accesos, repitió el ritual de los distintos macroconciertos en los que este barcelonés ha llegado antes que nadie a la fila de espera. No era su primera vez siendo el “001″. Como ya hizo en los shows de Rauw Alejandro, Anuel AA, Mike Towers o Eladio Carrion en la capital catalana, Gonell sacó un rotulador negro permanente de su mochila y fue marcando con un número en el brazo, una a una, a las 400 primeras personas según su orden de llegada entre la noche del miércoles y el viernes.
Ha sido Gonell quien a primera hora de este viernes ha gestionado con los agentes de seguridad de acceso al Estadi Olímpic la entrega de las primeras 400 pulseras que daban acceso a pista. Sus números marcados en los antebrazos eran la prueba de llegada que necesitaba la organización. “Alejandro ahora está durmiendo, se pegará una ducha y llegará antes de que abran puertas”, ha contado este viernes a media mañana su amiga Eva, que tiene el número 010 en la pulsera que asegura su acceso a las primeras filas de pista.
Sentada en la misma silla de playa que había ocupado su amigo, pero ya en la zona con sombra y baños portátiles habilitada por la organización para esos 400 primeros espectadores, esta joven de 18 años, vecina de Mataró (Barcelona), guardaba sitio mientras estudiaba en soledad sus apuntes de Historia. “Estoy memorizando la restauración borbónica, pero esto de hoy sí me pone nerviosa y no la Selectividad, que la tengo en dos semanas. Llevo desde los 9 años, cuando descubrí en Spotify la canción Mayores, esperando a Benito”, ha dicho.
Ese tema no suele entrar en el repertorio de la casi treintena de canciones que sonarán al atardecer en el estadio Lluis Companys de Montjuïc, pero Eva probablemente entre en éxtasis cuando se oiga ese La de Barcelona que vino en avión / Y dice que mi bicho está cabrón, letra del hit Titi me preguntó. La gira de Bad Bunny, que lleva el nombre de su último álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOTos, nombre de su octavo trabajo de estudio, llega a España con 12 conciertos agendados. Serán dos en Barcelona (este viernes y sábado) y diez en Madrid (30 y 31 de mayo y 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 junio en el Riyadh Air Metropolitano).
En la zona en la que hacían cola los asistentes que entrarán entre la posición número 400 y la 800 en pista, Victor, barcelonés que se dedica a la industria estética y que se ha mudado a Madrid por trabajo, era de los afortunados: verá el concierto de esta noche en Barcelona y el del día 7 en el Metropolitano. “Conseguí entradas para los dos por unos 150 euros cada una, así que ni me lo pensé. Ayer me vine en coche, me he quedado en casa de mi padre y el sábado volveré a Madrid”. Su amiga Aitana, que también pagó ese precio y le acompañaba, dudó en revender su entrada para Barcelona, como un amigo que lo hizo por 500 euros. “Me hubiese venido bien, la verdad, pero hay que ver a Bad Bunny”, ha zanjado. El precio medio de las entradas se encuentra en torno a los 150 euros, aunque los paquetes vip y las experiencias premium, como la llamada Los Vecinos, con una grada en la parte posterior, superan los 400.
Bajo un sol de escándalo, la expectación era patente en los grupos que, bajo paraguas agrupados en círculos, pasaba las horas muertas jugando a partidas de cartas de Virus o comiendo galletas con chocolate. Puerto Rico estaba presente en banderines y en camisetas customizadas, como las de un grupo de amigas de Lleida, que se habían levantado a las 7 de la mañana para llegar en bus y habían escrito en su espalda el “Mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda”, la frase del cineasta puertorriqueño Jacobo Morales incluida en la canción BAILE INoLVIDABLE.
“Están un poco más nerviosos y estresados que los fans de El Último de la Fila, el último concierto que tuvimos aquí, pero todo va como lo esperado, sin incidentes”, explicaba Jordi, encargado de la empresa Nordeste, la compañía que gestiona parte de los accesos al estadio. Sobre las 16.00 horas se abrieron accesos y a las 19.00 estaba prevista la actuación de la banda puertorriqueña Chuwi, telonera del concierto. Después, serán dos horas de espectáculo en directo en las que Benito Antonio Martínez Ocasio combinará reguetón, salsa o jazz latino. Este es un show de estadio en el que se reivindica la identidad boricua no solo en la música sino en su propia estética. Con dos escenarios clave, uno de los protagonistas es la casita, que representa una edificación típica de Puerto Rico con sus colores vivos, balcones abiertos a la calle y ventanas que invitan a compartir la vida. Ese es el lugar que toma protagonismo en la parte central del show y donde se localizan los vips, cuyo techo funciona como escenario a su vez.
Con más de 600.000 entradas vendidas en España, no sorprende que el pico de interés por la llegada del artista también haya afectado a la esfera virtual. La plataforma Milanuncios ha anunciado que las búsquedas relacionadas con Bad Bunny han aumentado en un 73% en el último mes y el número de anuncios con productos relacionados con el artista ha aumentado un 116%.
Y no solo en la Red. El artista llega a España con una colección propia para Inditex de 150 prendas bajo el brazo. El 8 de febrero eligió Zara para vestirse en la Super Bowl, también en la gala MET del 4 de mayo, y la colección oficial, que se llama Benito Antonio, salió a la venta el miércoles, cuando el artista ya estaba en España y se le pudo ver salir del hotel Mandarín en paseo de Gràcia para disfrutar de Barcelona.
Aunque intentó pasar desapercibido vistiendo gafas de sol y la capucha de una sudadera sobre una gorra y una bomber marrón, centenares de fans se han agolpado durante estos días a las puertas del lujoso hotel para intentar fotografiar al artista. En una procesión constante, se ha visto de todo entre ese gentío, desde fans con carteles pidiendo ser salvados de una estafa con las entradas a dobles casi idénticos, vistiendo ya de su colección de Zara y con bolsas del establecimiento, jugando al despiste rodeados de cámaras para volverse virales en redes. Pero Bad Bunny solo hay uno, y este viernes reinará en Montjuïc al caer el sol. En las inmediaciones, Alma, Clara y Jan, dos primas hermanas y un amigo, estarán escuchando desde la tienda de campaña que tienen instalada en uno de los accesos desde el jueves. Ellos tres serán los primeros en entrar al concierto del sábado.
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