Peregrinar a la Meca en guerra: «No me da miedo, todos debemos ir si Dios quiere»

Arabia Saudí prohíbe las consignas políticas y sectarias durante la peregrinación por temor a tensiones entre suníes y chiíes Leer Arabia Saudí prohíbe las consignas políticas y sectarias durante la peregrinación por temor a tensiones entre suníes y chiíes Leer  

La peregrinación anual a la Meca, que cada año congrega a millones de musulmanes de todo el mundo en Arabia Saudí, se ha convertido en una pesadilla logística para los fieles debido a los efectos de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El bloqueo de algunas rutas aéreas y el incremento de los precios del combustible de aviones -que se ha disparado un 70% desde febrero- impide que muchos fieles puedan cumplir con el rito musulmán, pese a los habituales subsidios y ayudas de los gobiernos para costear este viaje sagrado.

El rito se inicia este domingo y se alargará hasta final de mes, coincidiendo con el alto el fuego acordado entre Estados Unidos e Irán, tras una guerra que estalló en medio del mes sagrado de Ramadán, durante el ayuno de millones de musulmanes. En las últimas semanas ha habido ataques esporádicos contra Irán (por parte de EEUU), así como de Teherán contra Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, que han disparado los temores de que se reanude el conflicto. Según medios árabes, el presidente estadounidense, Donald Trump, pospuso esta semana un ataque planeado contra Irán tras ser advertido por aliados del Golfo que bombardear la región durante el peregrinaje a la Meca dañaría gravemente la reputación de Washington, además de dejar varados a cientos de miles de peregrinos. Dos fuentes del Golfo y un funcionario estadounidense que revelaron la información a Middle East Eye, esperan que Trump reanude la guerra en las «próximas semanas». La noticia coincide con un mensaje del presidente estadounidense, que aseguró haber frenado un ataque contra Irán tras la petición de varios gobiernos del Golfo, sin dar más detalles.

En 2025, más de 1,5 millones de peregrinos de todo el mundo viajaron a Arabia Saudí, una cifra que ha caído a poco más de 850.000 este año, según las previsiones de las autoridades saudíes. La mayoría de gobiernos y empresas de los países de origen de los peregrinos han asegurado el reembolso de todo el viaje si se reanuda la guerra, según ha consultado este periódico.

El islam dicta que todos los musulmanes deben ir al menos una vez en la vida a hacer este peregrinaje si se encuentran en plenas capacidades físicas para llevarlo a cabo. «Y siempre que puedan permitírselo económicamente», matiza Emine a EL MUNDO, una cocinera jubilada que espera poder ir pronto. «Llevo ahorrando desde la pandemia y esperaba poder ir este año, pero es demasiado caro», describe. Pese a las ayudas del gobierno turco, el viaje oscila entre los 6.000 y 9.000 euros el paquete más barato, que incluye el transporte y estancia cerca de la Meca. Solamente el visado para hacer el peregrinaje cuesta unos 530 euros, casi 80 euros más que el año pasado.

Los precios se han disparado desde que Emine empezó a ahorrar en 2020, cuando el mismo viaje costaba unos 3.000 euros. Las tensiones regionales no han desmotivado a esta mujer de Ankara, que asegura que no pasará nada a los miles de peregrinos «guiados por su fe». «No me da miedo, todos debemos ir a hacer la peregrinación si Dios quiere. No importan las condiciones», señala.

Mesut Yegen, un jubilado en Ankara, tampoco podrá ir este año por el aumento de costes. «Mi hijo me estaba ayudando a reunir dinero para hacer la peregrinación. Me gustaría ir ahora que puedo andar bien y no hace mucho calor, pero los precios están imposibles», cuenta este periódico. «Teníamos planeado que mi hijo vendría a Ankara en avión y luego nos iríamos a Arabia Saudí, pero ya el viaje de su ciudad a Ankara es más caro que el año pasado», lamenta. Yegen teme que la guerra aún dispare más los precios. «Espero que los líderes se reúnan estos días en la Meca y lo arreglen ya. Nos está arrastrando a todos al abismo. No sé cómo acabará la cosa, pero imagina, que incluso afecta al Hajj (peregrinación)», dice.

Las autoridades de Irak han optado por trasladar a sus peregrinos por tierra este año por si se reanuda el conflicto, escoltando a los viajeros hasta dentro de territorio saudí, con el permiso de Riad. «Depender del transporte aéreo en medio de la incertidumbre del conflicto podría generar problemas en el espacio aéreo y privar a los iraquíes de la oportunidad de hacer la peregrinación», declaró a los medios Sami Al Massoudi, autoridad de transporte del país. En India el incremento de los precios ha generado controversia, ya que el gobierno anunció recientemente un cobro extra de 100 euros, citando «la situación actual en Oriente Próximo». El comité de peregrinación del país aseguró en un comunicado que las aerolíneas exigían un aumento de 400 euros por persona para el viaje.

Irán, por su parte, ya ha enviado a unos 30.000 peregrinos por tierra y por aire a Arabia Saudí, un tercio de los que fueron el año pasado. El responsable del grupo, Alireza Rashidian, achacó la caída al estallido de la guerra y a las sanciones estadounidenses, que han afectado el mercado de divisas del país. Los iraníes que llegaron por tierra fueron escoltados por tropas iraquíes para garantizar su seguridad, según anunció Riad. La asistencia de fieles iraníes a la peregrinación de la Meca es un termómetro de las relaciones entre Teherán y Riad. En 2016, se les prohibió la entrada al país árabe tras la ruptura de relaciones diplomáticas durante las protestas iraníes por la ejecución del clérigo chií Nimr al Nimr en Arabia Saudí. Las tensiones se alargaron hasta 2023, cuando ambos países retomaron relaciones con la mediación de China.

Sin embargo, Riad teme que las tensiones regionales se puedan trasladar a su ciudad sagrada. En medio de las crecientes tensiones entre comunidades suníes y chiíes -representadas por Irán y sus grupos afines- Arabia Saudí ha prohibido las consignas políticas y sectarias durante la peregrinación, advirtiendo que castigará incluso con la deportación cualquier mensaje sectario. «Está prohibido izar banderas políticas o sectarias o corear consignas de cualquier tipo en La Meca», declaró el ministerio del Interior saudí. El país aún conserva en la memoria los altercados de 1987, cuando peregrinos iraníes organizaron una protesta promovida por el líder de la Revolución Islámica, Ruhollah Jomeini, que derivó en violentos enfrentamientos que dejaron más de 400 muertos.

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