Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo. Leer
Hay cuatro clases de economías en el mundo: desarrolladas, en vías de desarrollo, Japón y Argentina». La frase, atribuida al Nobel de Economía Simon Kuznets, ha dejado de funcionar esta semana. El martes, el yen japonés cayó a su nivel más bajo en 40 años, en una brutal aceleración de un desplome estructural que empezó en 2021. Puede ser el ‘jaque mate’ a la política de ese país desde 1991, basada en que el Estado gastara como si no hubiera un mañana (y, durante 35 años, no lo hubo) con el banco central comprando gran parte de los bonos que financiaban esa política. Ahora que han vuelto el crecimiento nominal y el temor a la inflación, Tokio no puede subir tipos porque dispararía el coste de financiación de una deuda pública que equivale al 204% del PIB (más del doble de la de España). Acaso es un aviso de lo que puede pasar en EEUU y en la UE, cuyos bancos centrales también compran deuda y manipulando el mercado para que los Estados gasten.
La idea de que «esa panda de drogadictos», como llamó Vladimir Putin al Gobierno ucraniano en el segundo día de la invasión, fuera a dejar contra las cuerdas a las industrias petrolera y agrícola rusas, era, aquel 25 de febrero de 2022, un delirio. Pero, a base de bombardeos, Ucrania ha dejado a Rusia sin gasóleo para las cosechadoras que recolectan su principal cultivo, el trigo. Y justo en medio de la cosecha. El Kremlin ha reaccionado con impotencia. Si daba subvenciones a las petroleras para que no exportaran gasóleo y lo vendieran en el mercado ruso a un precio más bajo, ahora ha prohibido la poca exportación de gasóleo que aún le queda (ver gráfico) y el martes aprobó subvenciones a la importación. Como Rusia produce el doble del trigo que consume, la cosecha que se quede en el campo no será exportada. Eso hará subir el precio mundial de los alimentos, que ya están en tensión por la falta de fertilizantes debida al cierre del Estrecho de Ormuz.
El aire acondicionado necesita tres veces más energía eléctrica que los centros de datos de la Inteligencia Artificial. En 2035, será cinco veces más (4.500 teravatios-hora del aire acondicionado frente a unos 700 de los centros de datos, La razón del aumento del consumo por el aire acondicionado es el efecto combinado del ‘efecto invernadero’ y el aumento de la renta per cápita en los países en desarrollo. Un ejemplo: menos del 3% de los 250 millones de habitantes del estado indio de Uttar Pradesh, donde el termómetro marcó 48 grados en mayo, tiene aire acondicionado. Pero la demanda del aire acondicionado es más manejable que la de la IA. Los electrodomésticos no necesitan funcionar 24 horas al día, pueden ser abastecidos de manera descentralizada y más barata -con placas solares en las casas, por ejemplo-, y con sistemas que además tienen otros usos (por ejemplo, generar calor en invierno) que las térmicas y nucleares que la IA necesita.
La arancelmanía de Donald Trump ha marcado otro máximo esta semana con el final del plazo que EEUU podía mantener el 10% de impuesto a las importaciones que el presidente fijó cuando el Supremo le tumbó los aranceles que había establecido en 2025 (incluyendo los que gravaban las importaciones de dos islas subantárticas habitadas por pingüinos, focas y aves marinas). Pero el comercio mundial estaba ya tocado antes de ese arancelazo. Según el banco de inversión estadounidense Lazard, la crisis empezó a cocerse en 2013, Trump la desató en 2018, en su primera presidencia. Después, el proteccionismo fue entusiásticamente replicado por otros países -y por el sucesor de Trump, Joe Biden-, a medida que la dependencia del comercio y la inversión extranjeros empezaron a ser vistos como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados. Es una guerra a dos bandas, con EEUU y la UE por un lado y China por otro.
Que la economía mundial cambia día a día es algo que todos sabemos. ¡Pero que el grupo formado por once economías de ingresos medios de Asia como Brunei, Vietnam, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas o Myanmar sea un líder mundial en la liberalización comercial es excesivo! Y, sin embargo, así son las cosas. Cuando los ministros de Exteriores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) se reunieron esta semana en Manila, toda la atención se centró en el encuentro entre EEUU y China. Pero eso ignora que el bloque está buscando un acuerdo de libre comercio con Canadá, acaba de ampliar el que ya tenía con China, ha iniciado la actualización del que mantiene con Corea del Sur y estudia hacer lo mismo con Japón. La ASEAN se ha convertido en el ‘puerto franco’ del mundo: un territorio neutral en el que las grandes potencias que se hacen la guerra económica unas a otras -China, EEUU y la UE- invierten y con el que comercian.
La guerra entre EEUU e Irán va en serio. Dos petroleras estatales indias, IOC y MLRP, han cancelado la carga de más de tres millones de barriles de crudo (medio millón de litros) en dos superpetroleros en Irak por temor a que los barcos saltaran por los aires al cruzar el Estrecho de Ormuz. India es el tercer importador y consumidor de petróleo del mundo, e Irak es su segundo mayor proveedor, así que la decisión -similar a la adoptada en la primera fase de la guerra, entre febrero y junio- refleja la gravedad de la situación. Para Irak es un paso más hacia el abismo, porque ese país, igual que Kuwait, Qatar y Bahréin, solo pude exportar crudo por el Golfo. Entretanto, la mayor naviera de superpetroleros del mundo, la surocoreana Sinokor, ofrece un bonus de seis meses a cada marino que se enrole en un barco para cruzar el Estrecho. Es una oferta atractiva. Pero con un detalle problemático: el dinero solo se paga cuando se haya cruzado. Así cualquiera ofrece bonus.
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