El poder del fútbol

 Leer  Leer  

Sin Mundial de por medio, aproximadamente un tercio de las informaciones que tienen que ver con España en el planeta son relativas al fútbol. En un continente tan poco balompédico como Asia, LaLiga es la tercera marca más reconocible de nuestro país, que lidera Zara. En el mundo, nuestro país no se entiende sin gastronomía, sin historia o sin flamenco, pero, esencialmente, sin el deporte en el que once hombres o mujeres disputan un balón a otros u otras once y últimamente… siempre gana España.
Ser una potencia deportiva es muy rentable económicamente. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y la Fundación Areces cifran en unos 49.000 millones de valor añadido bruto (VAB) y 635.000 empleos los que genera un sector que, además, tiene un efecto tractor muy elevado. Por cada euro de aportación directa de VAB se producen 1,38 en el conjunto de la economía y por cada empleo se generan 1,6 más. Estas métricas están experimentando un proceso acelerado (aquí sí) de convergencia con el resto de la Unión Europea después de décadas de retraso.
En todo caso, estas cifras constituyen sólo una parte de un cadena de valor dominada por los intangibles. Las valoraciones del Real Madrid o del FC Barcelona como algunos de los clubes más cotizados del planeta tienen que ver con la cantidad de ingresos que son capaces de generar a partir de una marca que trasciende sus resultados deportivos. La victoria de la Selección Española en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá es un ejemplo de poder blando tan rentable como díficil de cuantificar. En sentido inverso, puede considerarse el comportamiento argentino tras perder la Final.
Las búsquedas de España en Google han aumentado más de un 5.000% en la última semana respecto del año anterior. Es un incremento de influencia espontáneo sin campañas de márketing mediante, transmitida por televisión, periódicos, redes sociales e influencers, según explica el investigador del Instituto Elcano Ángel Badillo.
El talante de De la Fuente, el sacrificio del equipo, el ejemplo solidario de las estrellas, la deportividad, la determinación por el triunfo, el respeto a los arbitrajes pueden parecer valores desactualizados en un mundo que regresa a la falta de respeto a las reglas, la agresividad y la ley del más fuerte. Sin embargo, repercuten de alguna manera en las cuentas de resultados de las empresas en el exterior. Aunque para ello, como diría Luis Aragonés, hay que «ganar, ganar, ganar y volver a ganar».

 Actualidad Económica // elmundo

Te puede interesar