“Hay un poquito de lío más chico”, ha admitido Juan Manuel Moreno este lunes a las puertas de Génova, a su llegada a la Junta Directiva Nacional del PP, en la que los populares le han recibido con el mismo paseíllo de aplausos que a todos sus colegas barones que se han examinado en este ciclo electoral, deslucido por la pérdida de la mayoría absoluta en Andalucía. El presidente andaluz ha reconocido que su resultado, a dos escaños de la mayoría absoluta, le obliga a negociar acuerdos parlamentarios, pero defiende que Vox se quede fuera de su Gobierno. “El resultado nos da margen de maniobra para poder gobernar en solitario”, ha subrayado Moreno, que ha dejado en el aire la pregunta de si aceptará la “prioridad nacional” que reclama la extrema derecha. “Nosotros vamos a defender la prioridad andaluza”, ha enfatizado. Pese al tropiezo que supone depender de Vox en una comunidad donde ahora no hacía falta, Génova ha mantenido el guion previsto y ha aprovechado la victoria andaluza para propulsar la campaña de Alberto Núñez Feijóo a las generales, para las que queda más de un año. El líder del PP ha sido explícito en su discurso ante la plana mayor del PP: “La campaña para lograr el cambio en España empieza hoy”.
El presidente andaluz se abre a acuerdos con Vox y no despeja si aceptará la “prioridad nacional”. Feijóo lanza su campaña de generales sin hablar de la extrema derecha y promete un cambio de “dirección, con valores y con programa”
“Hay un poquito de lío más chico”, ha admitido Juan Manuel Moreno este lunes a las puertas de Génova, a su llegada a la Junta Directiva Nacional del PP, en la que los populares le han recibido con el mismo paseíllo de aplausos que a todos sus colegas barones que se han examinado en este ciclo electoral, deslucido por la pérdida de la mayoría absoluta en Andalucía. El presidente andaluz ha reconocido que su resultado, a dos escaños de la mayoría absoluta, le obliga a negociar acuerdos parlamentarios, pero defiende que Vox se quede fuera de su Gobierno. “El resultado nos da margen de maniobra para poder gobernar en solitario”, ha subrayado Moreno, que ha dejado en el aire la pregunta de si aceptará la “prioridad nacional” que reclama la extrema derecha. “Nosotros vamos a defender la prioridad andaluza”, ha enfatizado. Pese al tropiezo que supone depender de Vox en una comunidad donde ahora no hacía falta, Génova ha mantenido el guion previsto y ha aprovechado la victoria andaluza para propulsar la campaña de Alberto Núñez Feijóo a las generales, para las que queda más de un año. El líder del PP ha sido explícito en su discurso ante la plana mayor del PP: “La campaña para lograr el cambio en España empieza hoy”.
Feijóo ha argumentado que el ciclo electoral que empezó el pasado 21 de diciembre en Extremadura y terminó ayer en Andalucía deja la conclusión de que “los españoles, con distintos acentos, pero con una sola voz han dicho que España quiere cambio”. Ese es el mensaje que Génova quiere que cale tras un periodo de cuatro elecciones en autonomías en las que el PP ya estaba gobernando (Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía), donde los populares podrán seguir haciéndolo, pero ahora más condicionados por Vox. “El cambio está más cerca”, dice una gran lona que el PP ha situado este lunes en la fachada de su sede en la calle Génova.
Pese al peaje de Vox, el líder del PP no se ha referido a la extrema derecha en su discurso en abierto ante la Junta Directiva Nacional. Feijóo se ha centrado en su hoja de ruta y ha prometido que si llega al Gobierno de España hará “un cambio de dirección, con valores y con programa”. “Aquí no hay un puto amo”, ha remarcado ante los suyos en referencia a Pedro Sánchez, “hay un servidor”.

Terminado el ciclo electoral, Génova se pone en modo campaña para las generales y con esa perspectiva abre el melón orgánico y convoca el congreso del PP en Cataluña y en Nuevas Generaciones. La Junta Directiva Nacional de este lunes ha convocado el cónclave catalán, que se celebrará el 27 de junio, y el de NNGG el 11 de julio, según informan fuentes del PP.
Pero antes todavía hay que resolver el Gobierno andaluz, sobre el que Feijóo no ha dejado ninguna indicación en su discurso más allá de proclamar que habrá “presidente Moreno cuatro años más” tras “una victoria clara, inapelable y amplia y espectacular en estos tiempos”.
El presidente de Andalucía en funciones argumenta que su resultado es “suficientemente contundente” (53 escaños, a dos de la mayoría absoluta, y a “21.000 votos”) para que “lo razonable” es que pueda gobernar en solitario. “Lo sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces han decidido y es que el Partido Popular gobierne y en solitario”, ha afirmado Moreno a las puertas de la sede de los populares. “Otra cosa es que la dinámica parlamentaria nos lleva a buscar acuerdos, no hay que ser ingenuos”, ha reconocido el barón andaluz, que ha ahuyentado las tesis que sostenían que sería capaz de repetir elecciones con tal de no pactar con Vox. “La repetición electoral es el último de los recursos”, ha enfatizado hoy Moreno, que se abre a acuerdos al menos parlamentarios con la extrema derecha.
El barón andaluz afronta el trago de asumir la “prioridad nacional”, la preferencia de los españoles sobre los extranjeros para acceder a ayudas públicas, que exige Vox y de la que se desmarcó en la campaña. “Nosotros tenemos una prioridad que es la prioridad de Andalucía y eso es lo que vamos a respetar”, ha deslizado el candidato del PP. En la entrevista en EL PAÍS, Moreno sostuvo que la prioridad nacional “es un eslogan de campaña, efectista”, de Vox, “pero existe una ley orgánica que se llama Estatuto de Autonomía de Andalucía. Y ahí cabe lo que cabe”. “Estamos a favor de que haya un control en política migratoria porque, si no, se producen problemas de integración y, si se producen problemas de integración, tenemos problemas de convivencia y es ahí donde el populismo crece”, apostilló entonces.

La “prioridad nacional” aparece como la próxima batalla que librarán PP y Vox en Andalucía. El secretario general del partido de extrema derecha ha dejado claro este lunes que ese va a ser “uno de los temas para negociar”, y ha presionado a Moreno con que el resto de los barones ya lo ha aceptado. “Seguro que Moreno no pondrá escollos para hablar de prioridad nacional cuando ya se ha hablado de ella en Castilla y León o Extremadura”, ha remarcado Ignacio Garriga.
Los presidentes autonómicos del PP coinciden con Moreno en que lo lógico es que Vox no pida esta vez entrar en su Gobierno, pero admiten que Andalucía tendrá que asumir también el peaje de la extrema derecha. En privado, varios de ellos destacan que la “prioridad nacional” es un “concepto político” que tiene que ver con el “arraigo” y el “empadronamiento”, por lo que, consideran, Moreno podría terminar aceptándolo apelando a ese matiz.
Entre los dirigentes que han viajado a Madrid este lunes están los tres líderes que le precedieron en las urnas en este ciclo electoral. En ese grupo está la presidenta de Extremadura, María Guardiola, primera en asumir como propio el concepto de los ultras. “Estoy convencida de que Juanma va a ser investido sin tener que renunciar a sus valores. Juanma Moreno ya tiene medidas que priorizan el arraigo. Lo único que se está haciendo es valorar el arraigo a la tierra. Lo que está escrito en los acuerdos es lo que se va a cumplir”, ha defendido la dirigente extremeña, que ha logrado el mayor porcentaje de los cuatro. Para el presidente de Aragón, Jorge Azcón, Moreno “tiene un resultado histórico y criterio suficiente como para saber lo que tiene que hacer”. “Nadie ha conseguido los resultados de Juanma Moreno. Cada comunidad autónoma es distinta, hacer extrapolaciones no sería adecuado”, ha sostenido.
Pendiente aún del pacto está el candidato del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. “Ha habido una victoria clara, clarísima del Partido Popular. En Andalucía no hay otra opción que un Gobierno presidido por Juanma Moreno. Todos con Juanma Moreno”, ha alegado Mañueco, que no ha querido dar pistas de su negociación. También ha acudido el presidente de la Comunidad Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, que firmó un acuerdo de investidura con Vox, aunque en un Gobierno en solitario, como quiere el dirigente andaluz. “Hay que recomendar que haya diálogo, que haya entendimiento y que no se pierda ese mandato de los ciudadanos, que quieren un Gobierno de derechas. Hay que llegar a acuerdos para que eso se produzca”, ha esgrimido Pérez Llorca.
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